Uso de Razón

Putin, un cinicazo que no come lumbre

¿Qué derecho tiene Vladimir Putin de dictar a naciones soberanas e independientes de qué acuerdos internacionales se deben retirar, o no ingresar?

MIAMI, Florida.- Vladimir Putin rompió el silencio sobre Ucrania para confirmar que todos los autoritarios del mundo están cortados por la misma tijera del cinismo y la mentira.

Culpó a Estados Unidos de empujar a Rusia a una guerra para luego aplicarle sanciones.

Es decir, la víctima es él.

Iguales todos.

Putin movilizó entre diciembre y enero más de 100 mil soldados a la frontera con Ucrania, a un costo económico enorme para una economía mediana como la rusa.

Tiene rodeada a Ucrania, y ahora resulta que la culpa es de Estados Unidos si él ordena invadir a su vecino.

Según Putin, “su tarea más importante (de Biden) es contener el progreso de Rusia”.

Es una mentira enorme, porque Biden tiene como prioridad la agenda interna, donde hay múltiples frentes abiertos y adversarios incluso dentro de su partido.

Y en lo externo, el punto central de atención del gobierno de Estados Unidos está en China.

Putin le mintió a su país y al mundo el martes al afirmar que “Ucrania es sólo el instrumento para lograr ese objetivo (frenar el desarrollo de Rusia). Se puede hacer de diferentes maneras, como empujar a un conflicto armado y luego obligar a sus aliados de Europa a promulgar esas duras sanciones contra nosotros que se están discutiendo hoy en Estados Unidos”.

¿Qué ejército tiene rodeada Ucrania?

El de Putin.

¿Quién invadió Ucrania en 2014 y le arrebató Crimea?

El ejército de Putin.

Y ahora nos dice, con alarde de cinismo, que Estados Unidos planea obligarlo a hacerle la guerra a Ucrania para luego castigar el gran progreso ruso.

Lo que exige Putin es que ningún país que fue república soviética ingrese a la OTAN.

Y que la OTAN saque sus bases de todas las naciones europeas que estuvieron bajo el yugo soviético.

Si no lo hacen, entonces se verá en la penosa necesidad de invadir “por culpa de Estados Unidos”.

¿Qué derechos tiene Putin de dictar a naciones soberanas e independientes de qué acuerdos internacionales se deben retirar, o no ingresar?

Putin despliega su arrogancia porque no necesita rendir cuentas a nadie en su país. Los poderes están amordazados, la oposición vive bajo amenazas que no le tiembla la mano consumar. El asesinato por envenenamiento o la cárcel para sus rivales.

Las democracias, como Estados Unidos y sus aliados europeos, deben dar explicaciones a la opinión pública, al Congreso, y discutir con argumentos en los medios de comunicación.

Biden recibe fuego cruzado por el tema Ucrania (entre muchos otros). Lo refleja un mensaje reciente del aspirante a senador republicano por Ohio, J. D. Vance: ¿”Quieres enviar a nuestra mejor gente a morir en una guerra que no tiene nada que ver con nosotros?”.

O “nuestros líderes se preocupan más por las fronteras de Ucrania que por la nuestra” con México.

El más influyente personaje de los medios –en la derecha–, Tucker Carlson, soltó en una entrevista reciente: “Pregunta sincera: ¿por qué debemos ponernos del lado de Ucrania en esto, y no de Rusia?”.

En el ala ‘progresista’ del Partido Demócrata también critican a Biden: “Estamos preocupadas por el despliegue de sanciones indiscriminadas…”, señalaron las congresistas Jayapal y Lee.

Así suele ser la democracia, y Putin no tiene esos inconvenientes porque es un déspota. Puede mentir, usar los instrumentos judiciales contra sus opositores y tiene a los medios controlados.

Pero el cinismo sólo puede exhibirlo con impunidad en su país. De esta crisis que él ha provocado, saldrá herido, aunque le den una aparente victoria, simbólica, en algún punto, para evitar derramamiento de sangre.

Analistas de Estados Unidos y del otro lado del Atlántico coinciden en que la amenaza de Putin ha hecho tomar conciencia de la necesidad de fortalecer a la OTAN.

Un acuerdo que había venido a menos, con el retiro de armamento y tropas de Estados Unidos, está siendo requerido nuevamente. Y estaba débil, como débil está la defensa europea.

Si Putin quería anular a la OTAN, la va a revitalizar.

Y en el caso de que vaya a una guerra contra Ucrania, no tendrá un día de campo, sino –según prevén los expertos en los medios de Estados Unidos– un conflicto prolongado y desgastante.

Eso sería el fin de Putin y de su régimen autocrático.

Cierto, es capaz de todo, pero no comerá lumbre. Se dará por victorioso con algún logro simbólico.

Salvo que además de cínico, autoritario, asesino y megalómano, se haya vuelto loco.

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