Uso de Razón

La treta de la reelección de Biden

En dos años, cuando se definan las candidaturas, ese partido se inclinará por una de las dos corrientes, ‘moderada’ o ‘progresista’, y el escenario se acomoda para los segundos.

MIAMI, Florida.- El anuncio de Biden de que irá a la reelección es una estrategia política.

Las encuestas publicadas la semana pasada muestran su inviabilidad.

Se ve cuesta arriba que el viejo e inteligente lobo de la política estadounidense se lance a contender, con los números que tiene.

En la conferencia de prensa del miércoles dijo que competirá –junto con Kamala Harris–, pues de aceptar ahora que se retira al terminar su primer periodo mandaría una señal más de su debilidad. Señal innecesaria, al cumplirse la cuarta parte de su mandato.

Si hubiera dicho que se retira en 2024, lo harían talco sus adversarios por admitir su incapacidad. A Kamala Harris le duplicarían los ataques. Y la guerra interna entre demócratas por la candidatura presidencial arrancaría de forma prematura.

Biden es un presidente de transición dentro de las filas de su partido, donde tiene autoridad moral y puede equilibrar las alas ‘moderada’ y ‘progresista’.

En dos años, cuando se definan las candidaturas, ese partido se inclinará por una de las dos corrientes. Y el escenario se acomoda para los segundos.

No se extrañe si el candidato demócrata es, ahora sí, Bernie Sanders (84 años el día de la elección) o la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (35 años el día de la elección).

Los demócratas tienen algunos excelentes senadores, como Amy Klobouchard, de Minnesota, o gobernadores de gran capacidad y valentía personal, como Gretchen Whitmer, de Michigan.

O el secretario de Transportes, Pette Buttigieg, de Indiana, artífice del programa de infraestructura física de Biden, que ha ganado elecciones en el medio oeste trumpista, de gran popularidad, quien sería el primer candidato presidencial abiertamente gay en Estados Unidos.

Pero el escenario se ordena para una candidatura más ‘progresista’ aún: Sanders u Ocasio-Cortez. Y tal vez la senadora Elizabeth Warren, de Massachusetts.

¿Por qué ellos?

Porque la realidad está mostrando que la ‘conciliación’ no funciona con los republicanos. Con los republicanos de ahora, quiero decir.

Y Estados Unidos necesita un cambio profundo en lo social, para preservar lo fundamental del sistema (ya dedicaremos algunas columnas sobre temas clave que este país tendría que abordar, a fin de preservar su fortaleza).

¿Sanders es demasiado viejo?

Es el menor de sus problemas, porque en Estados Unidos manda una gerontocracia. Este año Biden cumple 80, Trump 76, Pelosi 82, Schumer 72, Hoyer 83 y Sanders 82.

Sanders tiene otros inconvenientes. Igual que Trump, está en contra del libre comercio. Igual que Trump, está en contra de la regulación de la venta de armas a particulares.

En contraste, Ocasio-Cortez, la congresista más joven de Estados Unidos, cumplirá 32 años.

Salvo que haya un vuelco espectacular en la inflación y en la pandemia, Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez tienen más posibilidades de ganar la candidatura demócrata.

La semana pasada se dio a conocer la encuesta del Centro Associated Press-Norc para Investigación de Asuntos Públicos, con resultados terribles para Biden.

Del 59 por ciento de la población que lo apoyaba en julio, ahora sólo lo aprueba 43 por ciento. Lo rechaza el 56 por ciento.

La encuesta AP-Norc señala que sólo 28 por ciento de los estadounidenses quiere que Biden se presente a la reelección, incluido el 48 por ciento de los demócratas.

Únicamente 37 por ciento aprueba su gestión económica, luego del fatídico siete por ciento de inflación en 2021, el más alto en cuatro décadas.

Sólo 16 por ciento piensa que Biden ha logrado tener al país unido, y menos de la mitad de los estadounidenses (45 por ciento) aprueba su manejo del COVID.

Los números, sencillamente, no le dan.

Biden es más querido en México que en Estados Unidos (ver la encuesta del jueves de Alejandro Moreno, de EL FINANCIERO). El dato es una joya potencial para la propaganda trumpista.

Así es que el anuncio de que buscará la reelección es una estrategia para impedir debilitarse aún más. Y evitar nuevas tensiones en su partido.

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