Uso de Razón

Biden se derrumba en lo esencial

La agenda social de Biden está muerta; el senador demócrata Joe Manchin le dio un tiro de gracia. ¿Por qué tiene tanta importancia un solo senador?

MIAMI, Florida.- Malas noticias para Estados Unidos y para el mundo democrático: la agenda social de Biden está liquidada.

Se propuso la transformación de su país a través del ‘reconstruir mejor’, pero el proyecto quedó sepultado ayer. A Biden no le sale nada.

Del abanico de programas que cambiarían la faz del capitalismo por un rostro más humano, solidario y comprometido con el medioambiente, no ha quedado ninguno.

El vehículo para esa transformación era el plan de infraestructura social, originalmente de 3 billones 500 mil millones de dólares, a gastar en 10 años. En las negociaciones al interior del Partido Demócrata, se redujo a 1.75 billones de dólares.

Pero el senador demócrata Joe Manchin lo frenó al ponerle un candado al programa estrella de Biden, que es el crédito fiscal de 300 dólares por cada hijo, destinado a acabar con la pobreza infantil en el país.

Ayer, sin embargo, le dio un tiro de gracia: anunció que votará en contra del programa de infraestructura social.

Con ello no habrá un freno, sino un retroceso: 61 millones de estadounidenses perderán los beneficios sociales que ya tenían, desde marzo de este año.

Y 4 millones 100 mil niños regresarán a la condición de pobres.

También se caen el financiamiento a los programas de energías limpias, apoyo adicional a la ciencia, educación preescolar universal y gratuita, estancias infantiles atendidas por profesionales, estatus legal a migrantes sin papeles, atención médica a los mayores, ampliación del programa de salud a bajo costo, recursos para la lucha contra los efectos del cambio climático (incendios, inundaciones, sequías prolongadas…), etcétera.

¿Por qué tiene tanta importancia un solo senador, en este caso Joe Manchin?

Porque la composición del Senado es 50 demócratas y 50 republicanos. Sólo en caso de empate decide el voto de calidad de la vicepresidenta, en este caso Kamala Harris.

Si un solo senador demócrata opta por no apoyar, como ocurre ahora con Manchin, entonces no les alcanzan los votos para aprobar el Presupuesto.

¿Por qué no lo convenció Biden? ¿No que era un negociador muy hábil?

Manchin y Biden se reunieron varias veces, y el senador por Virginia del Oeste, cada vez que hablaba con el presidente, agregaba nuevas objeciones.

Ayer se quitó la careta y dijo que votaría contra el paquete social.

La aureola de gran negociador de Biden se reventó.

Para los republicanos la situación es cómoda. Dicen: ya te aprobamos el presupuesto de infraestructura física, que es el que nos interesa: puentes, carreteras, aeropuertos, puertos. Si quieres regalarle dinero a los pobres, un welfare state (estado de bienestar, o algo así), hazlo con tus votos, los tienes, adelante.

Pues resulta que no, que Biden no tiene los votos demócratas suficientes.

Salvo que ocurra un vuelco espectacular esta semana, el programa social de Biden está liquidado.

No habrá legalización para 11 millones de migrantes que se encuentran en el país, como prometió en campaña.

Ni siquiera garantías de no deportación durante cinco años para dreamers y trabajadores esenciales, como quedó en la versión rasurada (hubo que darle gusto a Manchin).

La experta parlamentaria en el Senado (autoridad que fiscaliza los proyectos que se presentan) dictaminó que esa medida no es un tema presupuestal, sino que implica un cambio a la Ley de Inmigración, por tanto requiere ser votada como tal –y Biden no tiene el apoyo de senadores republicanos.

A Biden no se le acaba el tiempo, sino la confianza que se depositó en él.

Puede decir que la culpa es de Manchin, de los republicanos, de los antivaxxers, de quien sea… pero en política cuentan los resultados, no las intenciones.

No ha podido acabar con la pandemia, que iba a estar erradicada de Estados Unidos en Navidad.

La inflación es la más alta en cuatro décadas.

En casi todas las grandes ciudades del país los homicidios han aumentado.

La migración ilegal, sin nadie capaz de ordenarla, está siendo veneno para su imagen.

Hay explicación para todo, pero los malos resultados ahí están.

Tendrá que reinventarse, de cara a las elecciones de noviembre, y a los tres años que le quedan en la presidencia.

Por las señales que ha mandado, la batalla la dará en tres frentes:

-El derecho al voto, que los republicanos buscan acotar. Biden ya lo plantea como una lucha épica, a la altura de la Guerra Civil.

-Política exterior, contra Rusia y China.

-Y, ojo México, la guerra contra los traficantes de drogas.

Lo esencial, reconstruir mejor, fracasó.

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