Uso de Razón

Qué mal se ven estos tres

Migración es el tema trilateral, pero importa muy poco y todo se escurre por las cañerías de la demagogia, dice Pablo Hiriart.

MIAMI, FL.- Los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá vuelcan sus energías en disputas por temas de dinero, como el –injusto– subsidio que Biden pretende dar a la compra de coches eléctricos hechos en su país, pero no destinan ni la décima parte del tiempo a arreglar sus indignos, inhumanos y crueles sistemas migratorios.

Las políticas migratorias de los presidentes Biden y López Obrador son una vergüenza universal que generan muertes.

Biden traicionó su promesa de recomponer el sistema de asilo y aceptó prolongar el Permanecer en México, impuesto por Donald Trump.

López Obrador protagoniza una patética traición a las causas progresistas, al convertirse en el muro de Trump y en el policía de Biden.

En Canadá los solicitantes de asilo no tienen derecho a prácticamente nada. Viven a la deriva, sin trabajo y sin dinero.

Joseph Biden prometió que eliminaría el Permanecer en México para una reestructuración total del sistema de asilo, y hacerlo compatible con las obligaciones de un país civilizado.

Cero. No hay nada de eso.

Hace unos días murieron 56 migrantes centroamericanos en un accidente cerca de Chiapa de Corzo. Venían 200 personas (sí, personas) hacinadas en la caja de un tráiler que salió de San Cristóbal de las Casas: ahí se cargó de indocumentados, pasó tres garitas de control y resulta que nadie vio nada.

Este lunes, un tribunal de Nueva Orleans ratificó la decisión de un juez federal de Texas que mantiene en vigor el Permanecer en México impuesto por Trump a los solicitantes de asilo.

La vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, ya no dijo que van a apelar el fallo: “Si bien no estamos de acuerdo, la orden judicial que dicta su implementación sigue en vigor, así es que seguiremos cumpliéndola”.

A ver si leímos bien: ¿un tribunal de Nueva Orleans ratifica lo ordenado por un juez de Texas? Sus resoluciones obligan a realizar determinadas acciones en territorio mexicano.

¿Y dónde quedan Nueva Orleans y Texas? ¿En Coahuila, en Puebla, Yucatán?

Jueces y tribunales de Estados Unidos ordenan a personas de distintas nacionalidades irse a un país soberano, México, a esperar su resolución de asilo (lo cual es un timo: sólo se resuelve favorablemente el 2 por ciento de los casos).

Así se viola la soberanía mexicana (no con generación de energías limpias regulada por las leyes y autoridades de México).

Lamentablemente quien queda mal es el país, no el presidente.

El 11 de este mes la Junta Editorial del diario Washington Post publicó que a los migrantes se les obliga a “esperar la adjudicación de solicitudes de asilo en miserables campamentos de tiendas al sur de la frontera… donde son blanco de violadores, bandas violentas y secuestradores que exigen un rescate”.

Qué vergüenza. Y además, es cierto.

López Obrador dijo el martes que iba a movilizar a mexicanos en Estados Unidos si en el Capitolio no se aprueba la reforma propuesta por el presidente Biden (que no es de Biden), que sacaría temporalmente de la ilegalidad a 11 millones de indocumentados.

Eso es intromisión en los asuntos internos de este país. Y revela total ignorancia de la política en Estados Unidos.

Sería magnífico que los inmigrantes en Estados Unidos se movilicen por esa causa, pero sería trágico (para México) que lo hicieran alentados a larga distancia por un agitador desde fuera del país, que además es presidente de otra República.

Migración es el tema trilateral, pero importa muy poco y todo se escurre por las cañerías de la demagogia.

Los cárteles de las drogas tomaron en sus manos parte del negocio del tráfico de personas, “líderes sociales” arman caravanas para lucrar con la desgracia, los gobiernos son incapaces de dar una respuesta sensata al problema, y en México priva una dolorosa insensibilidad en torno a la migración.

Al finalizar la lectura de la columna Razones, de Jorge Fernández, sobre la muerte de los 56 centroamericanos, vi un comentario, el primero de todos, que tal vez refleje la indiferencia de los gobernantes. Es de un tal José Hernández:

“¿Aún siguen haciendo escándalo por esas cucarachas muertas en el accidente del tráiler? Ya cambien de tema. A casi nadie le interesa eso y me alegro”.

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