Uso de Razón

La explotación inhumana en Cuba

En Cuba nadie se puede cambiar de trabajo sin permiso del gobierno y ninguna empresa extranjera con operaciones en la isla puede contratar directamente a alguien.

Con un abrazo a Carlos Salomón Cámara, al concluir una batalla ejemplar de 16 años junto a su hijo Carlos que en paz descanse.

MIAMI, Florida.- El paraíso al cual los socialistas y bolivarianos quieren llevarnos tiene letras chiquitas que es necesario leer antes de entusiasmarse, votar por ellos y entrar a la tierra prometida, pues no tiene salida de emergencia. Cuba es el mejor ejemplo.

Los trabajadores cubanos no pueden elegir dónde trabajar ni para quién trabajar. Tampoco pueden negociar su sueldo ni condiciones laborales.

Todos los salarios los fija el Estado.

El Estado cobra por los trabajadores y les paga a ellos una parte mínima de lo que les corresponde.

En ese paraíso socialista, bolivariano, o como le quieran llamar, el “hombre nuevo” o la “nueva clase media”, termina en algo muy parecido a la esclavitud: los trabajos forzados.

Obviamente ni Cuba ni Venezuela ni ningún gobierno que haya tomado esa vía tenía en mente hacer del paraíso prometido un infierno para la población. Es la consecuencia inevitable de un modelo fracasado, combinado con régimen autoritario.

¿Una exageración? Veamos.

El día 17 del mes pasado los senadores Bob Menéndez (demócrata) y Marco Rubio (republicano) presentaron un proyecto denominado Ley de Lucha contra la Trata de Médicos Cubanos.

Trabajo forzoso, dice el proyecto de ley, porque de acuerdo con el Departamento de Estado, entre 34 mil y 50 mil miembros del personal médico cubano (datos de 2019) han sido enviados a 60 países en las siguientes condiciones:

a) Retienen sus pasaportes y credenciales médicas.

b) Utilizan cuidadores para vigilar a los participantes fuera del trabajo.

c) Restringen sus movimientos.

d) Toman represalias contra sus familiares en Cuba si los participantes abandonan el programa; o

e) Imponen penas criminales, exilio y separación familiar si los participantes no regresan a Cuba.

El Relator Especial de Naciones Unidas sobre Formas Contemporáneas de Esclavitud, y el Relator Especial de Naciones Unidas sobre Trata de Personas, indican en su carta al gobierno de Cuba, el 6 de noviembre de 2019 que:

a) Tomó nota de los informes de prácticas coercitivas a través de las misiones médicas extranjeras del gobierno de Cuba.

b) Destacó los informes de profesionales médicos cubanos de que reciben amenazas regulares de funcionarios médicos cubanos mientras trabajan en el extranjero, incluido el acoso sexual a mujeres; y

c) Expresó su preocupación de las prácticas mencionadas en los párrafos a y b, que constituyen esclavitud y trata de personas.

Señala el proyecto de ley presentado en el Senado que “los países donde se ha informado de abusos similares a los sufridos por personal médico cubano en Brasil son Angola, Guatemala, México, Qatar y Venezuela”.

¿Cómo funciona la contratación del personal médico cubano?

Dilma Roussef –explica ADNCuba–, a través de la Organización Panamericana de la Salud, entregaba al Ministerio de Salud de Cuba un sueldo mensual por los servicios de sus médicos.

De ese sueldo, la OPS se queda con 5 por ciento, el gobierno cubano con 85 por ciento, y al médico le llega sólo el 10 por ciento de su sueldo.

En caso de que un médico cubano decida cambiar de empleador, o poner un consultorio en el país adonde fue enviado –sin posibilidad de elección–, y no regresa a Cuba, le esperan ocho años de prisión de manera automática, señala ADN, que coincide con el proyecto bipartidista en el Senado.

Dentro de Cuba el tema del empleo, cuando hay, funciona así:

El Estado tiene una agencia que coloca a trabajadores y profesionistas en empresas extranjeras con actividades en Cuba.

“Si una cadena hotelera extranjera quiere operar en Cuba debe pagar a la agencia estatal de empleo 550 dólares mensuales, en divisas, por un gerente. Pero éste recibe unos 400 pesos cubanos, que son alrededor de 17 dólares. Esto se debe a que el gobierno le paga el salario promedio nacional, establecido por el Ministerio del Trabajo de Cuba para esa labor, no lo que la empresa extranjera paga por sus servicios”, señala el exviceministro de Comercio Exterior de la isla, Miguel Castillo, en un estudio reciente de la Universidad de Miami, citado por Mac Thiessen en The New York Times la semana anterior.

La agencia y el gobierno se quedan con 95 por ciento del sueldo que le corresponde al gerente.

El 90 por ciento de las personas que trabajan en Cuba dependen del gobierno, que las ubica en un empleo, cobra por ellos, y se queda con casi todo el sueldo.

Nadie se puede cambiar de trabajo sin permiso del gobierno.

Y ninguna empresa extranjera con operaciones en Cuba puede contratar directamente a alguien.

Debe ser a través del gobierno, que le cobra un sueldo mensual a la empresa, en dólares o euros, y le paga al trabajador un 10, 5 o 15 por ciento según el caso, y en pesos cubanos.

Los pesos cubanos, sin embargo, no sirven para comprar un pedazo de carne, que se vende en tiendas del gobierno que sólo reciben moneda extranjera.

Ése es el paraíso socialista, bolivariano, o como le quieran llamar.

Comienza con una idea noble, pero la inoperancia del sistema y el miedo de los gobernantes a asumir su responsabilidad por el fracaso (falta de alimentos, medicinas, energía eléctrica) los lleva a conculcar libertades y a aferrarse al poder.

Inhumano lo que el gobierno de Cuba –y Venezuela– impone a los ciudadanos.

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