Uso de Razón

Crisis laboral en Estados Unidos

En Estados Unidos hay 8 millones 200 mil puestos de trabajo a la espera de ser ocupados, dice Pablo Hiriart.

MIAMI, Florida.- La recuperación económica está en marcha: los restaurantes se llenan, faltan coches para satisfacer la demanda, los hoteles vuelven a ocuparse, los precios de las casas se disparan y tienen comprador al precio que les pongan, los boletos de avión suben al doble. Hay dinero.

Con la recuperación viene, de la mano, el reclamo salarial.

De acuerdo con una detallada nota de AP, en Estados Unidos hay 8 millones 200 mil puestos de trabajo a la espera de ser ocupados.

Los restaurantes, especialmente las grandes cadenas, así como tiendas de autoservicio y sitios de esparcimiento, han debido aumentar los sueldos incluso hasta 15 dólares la hora, cuando en el país el salario mínimo es de 7.25 dólares.

El gigante Amazon necesita contratar a 75 mil nuevos trabajadores, y para alcanzar esa cifra ofrece pagar 17 dólares la hora.

Los trabajadores de McDonald’s anunciaron huelga en una veintena de ciudades para esta semana, en demanda de un ingreso mínimo de 15 dólares por hora. Y es muy posible que ganen.

Hay una avalancha de consumidores con vacuna en el brazo y dinero en la bolsa que colman tiendas y restaurantes. Faltan trabajadores para atender la demanda.

Los empleadores tienen un competidor serio: el gobierno.

Desde que apretó la pandemia se aumentaron los apoyos por desempleo, al grado de que es más lucrativo quedarse en casa viendo tele que darle vueltas a una hamburguesa en la cocina de un restaurante.

En Texas, por ejemplo, una persona puede obtener un ingreso de 4 mil 800 dólares mensuales sin trabajar.

De acuerdo con el Bureu of Labour Statistcs, el sueldo promedio de una persona en Estados Unidos, antes de la pandemia, era de 3 mil dólares al mes. Y el ingreso familiar promedio es de 5 mil dólares mensuales.

Es decir, ahora no tener empleo deja más dinero que tenerlo, y una persona sola, que no trabaja, prácticamente iguala el ingreso de una familia que sí trabaja.

Seiscientos dólares a la semana de ayuda estatal, más otros 600 dólares del paquete de alivio federal.

Claro, hay que tramitar el apoyo, llenar formularios, presentar comprobantes. Y un trabajo formal da estabilidad y beneficios que la ayuda por desempleo no otorga. Además, es un apoyo temporal hasta el Día del Trabajo, en la primera semana de septiembre.

Pero mientras llega la festividad del Labor Day, teóricamente es mejor estar desempleado que trabajar, para el promedio de las personas de este país. Subrayo: teóricamente.

En Florida, dice el senador republicano Marco Rubio, “los beneficios por desempleo están creando un incentivo para que las personas no regresen al trabajo”. En Estados Unidos hay “crisis laboral”, señala.

Dieciséis estados planean recortar los beneficios por desempleo, para estimular el regreso de la gente a sus labores.

Bernie Sanders, senador independiente por Vermont, sostiene que “castigar a los trabajadores desempleados que perdieron su trabajo durante una pandemia sin culpa suya, quitándoles sus beneficios de desempleo, no mejorará la economía, sólo empeorará la situación”.

¿Quién tienen la razón? Todos un poco, y se equivocan otro tanto.

La tasa de desempleo ronda los cinco puntos porcentuales, que es poco. Las solicitudes de ayuda por desempleo han caído a su punto más bajo desde que arreció la pandemia.

¿Entonces? El repunte espectacular de la actividad económica demanda más trabajadores.

Como dice el senador Rubio, en Estados Unidos hay crisis laboral.

Tendrán que subir sueldos y abrir puertas a trabajadores migrantes.

De manera ordenada, con controles de seguridad y lo que quieran, pero la realidad dice que necesitan migrantes.

COLUMNAS ANTERIORES

Lucha de clases (nuestros migrantes)
La criticada gira de Kamala

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.