Uso de Razón

EU cede América Latina a Rusia y China

América Latina es zona de desastre por la pandemia y malos gobiernos. Lo que se ve venir es un incendio de proporciones monumentales.

MIAMI, Florida.- Cien por ciento dedicado a resolver problemas internos, el gobierno de Joseph Biden está dejando la puerta abierta para que chinos y rusos amplíen su influencia en la región como nunca antes.

América Latina es zona de desastre por la pandemia y malos gobiernos. Lo que se ve venir es un incendio de proporciones monumentales.

En abril, América Latina concentraba 35 por ciento de los muertos por Covid en el mundo, y sólo tiene 8 por ciento de la población del planeta.

Los gobiernos populistas son incapaces de resolver prácticamente nada, ni siquiera de comprar vacunas, y son hábiles para culpar a otros de sus errores.

Estados Unidos padeció esa situación con el populista Donald Trump, y llegó a aportar la cuarta parte de los muertos en el mundo con sólo 4 por ciento de la población.

La noticia es mala para la región, pero no es la peor: ahí vienen más gobiernos populistas y Estados Unidos no mueve un dólar ni una vacuna para salvar la emergencia.

En las crisis se ven a los amigos, y a América Latina sólo han llegado vacunas rusas y chinas.

A este ritmo, Estados Unidos va a pagar su indiferencia.

Si una crisis en Guatemala, El Salvador y Honduras, que entre los tres suman apenas 34 millones de habitantes, provoca un caos humanitario en la frontera sur de Estados Unidos, ¿qué ocurrirá con inestabilidad política, crisis sanitaria y económica en países más poblados?

Seguramente ya lo saben y, de acuerdo a lo que me comentó una persona con vínculos cercanos en el Departamento de Estado, en estas semanas han estado valorando con qué gobiernos se puede contar y con cuáles no.

A este ritmo, no van a contar con ninguno, o casi.

El próximo año hay elecciones presidenciales en Brasil, donde seguramente se van a enfrentar dos populistas que han probado su ineptitud, Jair Bolsonaro y Lula Da Silva.

Lula llegó a tener buenos números, porque recibió un país con bases sólidas y crecimiento económico de manos de Fernando Henrique Cardozo, pero luego el ‘milagro’ se desmoronó en un charco de clientelismo y corrupción.

Colombia también tiene elecciones el año que viene, y no se ve cómo puedan evitar el triunfo de un populista de ultraizquierda, exguerrillero del M-19, Gustavo Petro.

Chile irá a las urnas este año para elegir presidente, y desde hace meses lleva la delantera el candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue.

¿Tienen algo que agradecerle los chilenos a Estados Unidos? Las vacunas que han puesto, en gran cantidad y muy buenas, son chinas.

Argentina está en el hoyo con el populista Alberto Fernández. No hay dinero, no hay empleo ni hay vacunas.

Fernández apostó por la alianza con México para producir conjuntamente la vacuna AstraZeneca, desde agosto. Iban a producir, a finales del año pasado, entre 150 y 200 millones de dosis. Estamos en mayo de 2021 y ¿cuántas vacunas han producido? Ninguna.

Los populistas no saben gobernar y suelen ser un baúl de rencores.

Las pocas vacunas que se han puesto en Argentina son rusas, y por sus resultados puede hablar su presidente: dos semanas después de la segunda dosis le dio Covid.

Bolivia volvió a la ruta populista y la primera acción del nuevo presidente, Luis Arce, fue meter a la cárcel a su antecesora Jeanine Áñez, por “participar en un golpe de Estado contra Evo Morales”. ¿Cuál golpe? Evo renunció, lo dejó por escrito, y Áñez fue electa por el Congreso, como lo manda la Constitución en caso de ausencia del presidente.

Bolivia ha vuelto a ser Bolivia.

Venezuela está cada vez peor. Parte de su territorio está dominado por grupos criminales, narcotraficantes y guerrilleros colombianos, con un ejército deliberadamente corrompido por el gobierno para comprar su lealtad, además de una presidencia que ha destruido la democracia y la economía.

Centroamérica es un caos. En Nicaragua hay una dictadura familiar. Honduras en manos del narco, El Salvador bajo posesión de un mafioso. Cuba es un cementerio de Covid.

Y en ese panorama, ¿dónde está Estados Unidos?

La mano amigable que encuentra la población de esos países es la rusa y la china. A cuentagotas, pero al menos se ve una intención de ayudar.

Sí, claro, a cambio de mucho, como los sistemas de espionaje político (en Venezuela) o el litio. Y algo más importante que esa materia prima para las baterías de los coches eléctricos: la buena voluntad de la gente hacia ellos.

¿Y Estados Unidos?

Se empequeñeció con Trump, y actúa con lentitud exasperante con Biden.

América Latina está cerca de arder, y aquí no aparece –hasta ahora– una idea de qué papel jugar en el sur. Ni siquiera en defensa propia.

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