Uso de Razón

Aquí están locos por las armas

La población de Estados Unidos es de 330 millones de habitantes, que tienen 400 millones de armas de fuego en su poder.

MIAMI, Florida.- ¿Quiere un rifle de asalto, como un AR-15, o de plano una AK-47?

Fácil, hágalo usted mismo.

¿Le preocupa que al matar puedan detectar que es suyo?

Cálmese, ninguna de las partes deja huella.

Son las llamadas ‘armas fantasma’, cuyos componentes se compran en línea y se ensamblan en casa.

Es una verdadera locura que crece como la espuma.

La población de Estados Unidos es de 330 millones de habitantes, que tienen 400 millones de armas de fuego en su poder.

El 30 por ciento de esos fusiles, metralletas y pistolas es hecho en casa. ‘Fantasmas’. No hay forma de rastrearlas.

Antes causaba risa saber que en Dinamarca hay más cerdos que personas. O que Uruguay tiene tres veces más vacas que uruguayos.

Pues bien, esto no es de risa: en Estados Unidos hay más armas en casa que habitantes en el país.

Los estadounidenses, que son 5 por ciento de la población mundial, tienen en sus casas 45 por ciento de las armas de fuego que hay en todo el planeta (cifras a 2018), en manos de particulares.

Ahí está la razón por la cual en este país ocurren –por millón de habitantes– seis veces más homicidios que en Canadá y 16 veces más que en Alemania.

De esas 400 millones de armas, 125 millones son de las llamadas ‘fantasmas’, que se hacen en casa y sus partes se compran en línea.

Contra ese tipo de armas van dirigidas las medidas que anunció el presidente Biden la semana pasada, que tuvieron algún eco en la prensa nacional y casi nulo en la internacional.

Una vez que entren en vigor, los componentes de las armas deben llevar un número de serie a fin de que puedan ser rastreadas. Vendedores y compradores tendrán que someterse a verificación de antecedentes penales y de salud mental.

Se trata de un paso modesto, porque en el Senado el grupo republicano no acepta la regulación, pero nada despreciable.

En este país cada vez que ocurre una masacre la gente llora en televisión, protesta y reza. Sobre todo, exhorta a rezar. Pero no hace nada para impedir que se repita.

En la prensa se recordaba que una semana después de la masacre de 2018 en una escuela de Parkland, aquí en Florida, que dejó 17 muertos –casi todos adolescentes– y hubo manifestaciones multitudinarias en todo el estado y buena parte del país en demanda de control de armas, el Congreso local rechazó una iniciativa destinada a prohibir la venta de rifles de asalto.

¿Qué pasó? Nada.

Si alguien dijera que una vez reabiertas las escuelas en Estados Unidos habrá una matanza, lamentablemente tiene amplias posibilidades de acertar.

Desde la masacre en una escuela primaria en Connecticut en diciembre de 2012 (en que 20 niños y seis adultos fueron asesinados y el homicida se suicidó), hasta 2020, ha habido dos mil 500 tiroteos masivos en este país.

El problema –o el más importante de ellos– está en el fácil acceso a las armas.

Y también en esa relación demencial que muchos estadounidenses tienen con las armas de fuego, cuya portación está protegida en su Carta Magna.

Más de 125 millones de pistolas, rifles y metralletas hechas en casa.

La industria del crimen, que es legal, crece de la mano con los avances de la tecnología.

Una de las novedades para fabricación de armas caseras son las que se hacen en impresoras en tercera dimensión. Están diseñadas específicamente para armas. Se piden y llegan por mensajería.

Ghost Gunner 3, por ejemplo, es del tamaño de una impresora y en ella se hacen rifles de asalto. Desde luego, también metralletas y pistolas.

En la publicación TFB (TheFireBlog) se puede uno enlazar (https://www.thefirearmblog.com/blog/2020/09/08/tfb-review-ghost-gunner-3/) a la compra de una Ghost Gunner 3.

¿Carísima? Para nada.

La publicación informa que la Ghost Gunner 3 “tiene un precio de 2,100 dólares y tiene una gran demanda, al igual que los modelos anteriores. Actualmente puede realizar un depósito de 500 dólares para reservar su lugar y hacer fila para la compra de uno”.

Leo: “El Ghost Gunner 3 es más grande, más rápido y más fuerte que el anterior Ghost Gunner 1 o 2. El área de construcción es dos veces más grande y el motor del eje puede remover material cinco veces más rápido que antes. El Ghost Gunner 2 solía tomar cuatro horas para un AR-15 80% más bajo, según algunos usuarios de GG2. El Ghost Gunner 3 lo hace en sólo 35 minutos”.

Así es que por 2 mil 500 dólares aquí se puede comprar una fábrica portátil de rifles tipo AR-15, metralletas cuerno de chivo y pistolas tipo Glock.

Son robots productores de armamentos que, hasta ahora, no dejan ninguna huella de fabricación, ni de venta ni de uso.

Le llegan al comprador por servicio de mensajería.

Sigue las instrucciones, y si tienes problemas te comunicas y recibes atención personalizada para el armado y producción de tu instrumento de matar favorito.

Llamémoslo por su nombre: esto es una locura institucionalizada.

De los 50 senadores republicanos, no hay 10 (son los que se necesitan) que voten por regular esa barbaridad.

No se trata de fabricar en casa escopetas para cazar patos o pistolas para tiro al blanco.

Las armas que se venden al público, y que se pueden hacer en casa, están diseñadas para matar seres humanos.

Y eso está protegido por la Constitución.

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