Aun antes de ser electo como alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani ya recibía los misiles del presidente Donald Trump.
Desde la Casa Blanca, Trump, quien según sus asesores reconoce el carisma de Mamdani y lo califica como un “excelente orador, astuto, pero embaucador”, utilizó la fe religiosa del joven político como parque para una guerra sucia que, a pesar de todos los intentos, no terminó de cuajar.
Por el contrario, los ataques contra Mamdani por el simple hecho de ser musulmán terminaron de afianzarlo en el Partido Demócrata —en el que, según Gallup, apenas un 8 por ciento apoya la causa de Israel en Gaza— y permitieron que el flamante nuevo alcalde nacido en Uganda hace 34 años aglutinara una enorme coalición detrás de sí.
En solo unos meses, Zohran Mamdani no solo rompió moldes de la política tradicional de EU y de la Gran Manzana, sino que terminó por pulverizarlos.
Con una campaña que en febrero pasado era prácticamente invisible, ha mostrado lo fácil que resulta que el establishment se duerma mientras afuera crece un tsunami político imprevisible.
En la primaria demócrata de junio de 2025, Mamdani, pupilo del socialista demócrata Bernie Sanders, consiguió aproximadamente 565 mil 639 votos, la cifra más alta jamás registrada para un candidato en una elección primaria de alcalde en Nueva York.
Cinco meses después, en las elecciones generales con la mayor participación desde 1969, Mamdani ganó con más de 1.3 millones de votos, lo que lo convierte en el alcalde más votado de NY en la historia reciente.
La cifra supera incluso los récords de la era previa al voto por rangos y todos los sufragios obtenidos por Michael Bloomberg cada una de las tres veces que fue alcalde de NY, lo que demuestra que cuando un candidato articula una narrativa que resuena, el desinterés se transforma en movilización.
Durante su campaña, Mamdani combinó lo “material” (alquileres congelados, transporte gratuito) con lo “posmaterial” (identidad, representación) y creó una coalición inédita: jóvenes, inmigrantes, rentistas, oficinistas y obreros.
Esa “coalición emergente del precariado”, como la describió un analista del New York Times, es la clave para entender su victoria.
Gracias a su capacidad para conectar lo mismo con el trabajador migrante de Queens que con los bohemios de Williamsburg, los artistas de Park Slope y los académicos del Upper West Side, hoy por hoy, Zohran Mamdani es el primero en muchos campos.
El alcalde de NY más votado en la historia, el primer musulmán en ser edil de NY, el primer millennial en ocupar el puesto de mayor responsabilidad política en la ciudad más densamente poblada y más rica de EU y la persona más joven en la silla del City Hall de la Gran Manzana en los últimos 130 años.
El Partido Demócrata y las fuerzas de oposición deben observar esto. Mamdani optó por una estrategia territorial.
Si no movilizas, pierdes. Y movilizar no equivale solo a prometer lo obvio, sino que también implica hablar en el lenguaje de quienes ya no creen en los partidos, integrar tecnología, redes sociales y activismo de base. Mamdani demuestra que los votos no vienen solos, sino que se ganan.
Por lo pronto, los encontronazos con Donald Trump ya comenzaron aun antes de que el joven asuma la alcaldía de NY el próximo 1 de enero de 2026, pues el neoyorquino ha plantado cara a las amenazas del magnate, lo que ya lo hace despuntar como una figura en un Partido Demócrata que carece de liderazgos, como una oposición necesaria en el espectro político de EU y como un contrapeso útil y necesario a la narrativa que se impulsa desde la Casa Blanca.
Sotto voce
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