Trópicos

AMLO ya no sueña con Dinamarca

Con los argumentos del gobierno federal de que hay déficit de médicos mexicanos o que no quieren asistir a las zonas más ‘alejadas’ y ‘peligrosas’, se decidió importar a médicos cubanos.

Vaya lío el que se está armando en relación con los médicos cubanos. México, en cuestión de semanas, se alejó de Copenhague para acercarse a La Habana.

Sabemos que la desigualdad en México es una constante que se incrementa desde hace muchas décadas y revertirla es lo que se debe discutir a profundidad y que tiene que ver directamente con el sistema de salud mexicano. No obstante, nos estamos quedando en la superficialidad y en una apuesta sin sentido: importar a médicos cubanos para ser designados a las zonas más ‘alejadas’ del país (¿alejadas de qué?), no soluciona nada, al contrario, empeora todo.

Los argumentos del gobierno federal son que hay déficit de médicos mexicanos o que no quieren asistir a las zonas más alejadas y peligrosas. Me gustaría ver pruebas al respecto, aunque salvo los suicidas, nadie querría ir a lugares donde el crimen organizado manda. Dudo que los mismos cubanos lo acepten, a menos que, además de jeringas, se les den fusiles.

Desde la semana pasada, fueron desmentidos los argumentos de las autoridades de Salud de nuestro país. Más de 30 federaciones, asociaciones y colegios de medicina, mostraron públicamente su “desaprobación y enérgica protesta” por la contratación de cubanos, ya que aseguran, en México “sí hay médicos calificados con el conocimiento de las necesidades e idiosincrasia de nuestra población”. Argumentan también que muchos de ellos se encuentran desempleados, lo que es un sin sentido que se les prefiera dar trabajo a extranjeros.

Agregan que es un “agravio para el gremio médico mexicano”, ya que los cubanos no reúnen las “competencias requeridas”. En efecto, recordemos que varios grupos de médicos de la isla estuvieron en nuestro país al inicio de la pandemia y sin pena ni gloria, pasaron las noches. Simplemente porque no conocen el sistema de salud mexicano, la idiosincrasia, los medicamentos que aquí se aplican. No sería nada descabellado que muchos de ellos prefieran, después de pisar territorio nacional, emprender el desafío hacia Estados Unidos.

El gobierno de México bien podría emprender una jornada nacional, con estímulos e infraestructura, con recursos y programas integrales, donde nuestros médicos mexicanos cubran las diversas rutas y poblados del país. Una campaña transversal y bien organizada, donde los incentivos logren convencer a nuestras doctoras y doctores. Su vocación, por naturaleza es humanista.

Al contrario, a nuestros médicos se les está tachando de retrógradas y cobardes, ya que, dice el presidente, prefirieron irse a sus casas en lugar de ayudar en la pandemia. Así lo dijo el lunes pasado en su mañanera, en referencia a estudiantes de la UNAM y a otras universidades públicas y privadas. Justificaciones tramposas ante lo que apunta más bien a acuerdos de índole político ideológico ente México y Cuba.

En respuesta, la UNAM lo desmintió. Aseguran que mil 500 pasantes de medicina de la máxima casa de estudios estuvieron en áreas rurales, “afrontando las carencias propias de estas poblaciones y los efectos de la pandemia”. A ellos, comenta la UNAM, se sumaron 15 mil médicos residentes de los posgrados de especialidad.

Además, subrayan que participaron en operaciones médicas, en la Unidad Temporal Covid-19 y otras más, donde atendieron a nueve mil pacientes. Y que personal médico suyo realizó 23 mil pruebas. Incluso critican que los mil 133 estudiantes de las carreras de medicina, enfermería y odontología que se les preparó para la Campaña Nacional de Vacunación, no fueron requeridos por la misma Secretaría de Salud.

Por ello, es injusto y poco ético lo que se esgrime contra la comunidad de médicos mexicanos, la cual está llena de sustentos subjetivos. Al contrario, se busca construir caprichos ideológicos y políticos a costa de la salud de los mexicanos. ¡Ojo!, el dinero que pagará México a la isla no irá a parar directamente a los médicos cubanos, eso lo administrará el gobierno cubano.

El discurso además tiene un efecto de tres bandas, ya que se suma a la sintonía de desacreditar diversas instituciones académicas por ser universales y no apegarse a la doctrina que plantean nuestros gobernantes. Aberrante desacreditar a la UNAM, que se ubica dentro de las mejores del mundo, y que año con año genera a los mejores médicos del país.

¿De dónde sacan las autoridades federales que hay déficit de médicos? Lo que no hay son incentivos, organización y voluntad para crear campañas bien remuneradas para que doctoras y doctores emprendan trabajo de campo en comunidades ‘alejadas’. Tan alejadas como en zonas de Tlalpan, San Simón Zahuatlán, Cochoapa el Grande o Chanal… que no dejan de estar cerca de sus capitales.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

COLUMNAS ANTERIORES

Linchamientos, peor que el infierno de Dante
España va con Marruecos mientras México visita Rabat

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.