Trópicos

La fallida reforma sacude la 4T

Mientras la oposición encontró finalmente un camino eficiente para hacerse notar hacia las próximas elecciones presidenciales, Morena se divide a pasos agigantados.

La negativa en la Cámara de Diputados de aprobar la reforma eléctrica propuesta e impulsada por el presidente López Obrador ha impactado de manera importante en la correlación de fuerzas entre los poderes del Estado mexicano y la clase política, con sus respectivos partidos, rumbo a las presidenciales de 2024.

Coincido con el presidente al fundamentar que fue un triunfo para la democracia mexicana lo ocurrido el domingo pasado, porque se volvieron a ver contrapesos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo. Además, y más allá de la calidad de la actual oposición, quedó de manifiesto que aún funcionan, y eso, siempre es sano.

No obstante, y paradójicamente, mientras la oposición encontró finalmente un camino eficiente para hacerse notar hacia las próximas elecciones presidenciales, Morena se divide a pasos agigantados aun a sabiendas que tienen todas las fichas para ganar la elección de junio de 2024… o más bien, quizá por eso, son su peor enemigo.

Uno de los más activos y radicales impulsores de la 4T es John Ackerman. Desde sus diversas tribunas tundió al presidente de Morena, Mario Delgado, al culparlo (ojo, no al INE) por el descalabro que representó para López Obrador la baja participación en la revocación de mandato y por la pérdida de diputados en las elecciones intermedias, preámbulo, según él, del descarrilamiento de la reforma eléctrica: uno de los estandartes del movimiento que creó, hace muchos años, AMLO.

Pero esto apenas es un ejemplo de cómo comienzan a desangrarse en el interior de Morena. Sus diversas corrientes se muerden la lengua mientras cruzan acusaciones recíprocas. Lo que están ocasionando es abrirle una oportunidad inmejorable a la oposición que, a falta de un candidato o candidata a punto, podría detonar una campaña ganadora.

Por supuesto, lo que está en el fondo del conflicto interno en Morena es la sucesión presidencial entre las figuras que siempre han conquistado el latir del corazón de López Obrador: Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum.

El lunes pasado, en la mañanera, el presidente esclareció los caminos y marcó las cartas ganadoras al adelantar que triunfará en ‘la encuesta’ a la candidatura presidencial quien abiertamente impulse una reforma eléctrica en su programa electoral para el próximo sexenio. Pero eso implica también que Ebrard o Sheinbaum deban asegurar mayorías en el Congreso de la Unión o, de lo contrario, ninguna reforma constitucional será avalada, como lo acabamos de ver, y los cimientos de la 4T se desmoronarán.

Como lo he venido sosteniendo, quien asegura en estos momentos ambas realidades, reforma eléctrica más mayoría legislativa, es Marcelo Ebrard. No sólo eso, además garantizaría unidad en Morena, atraería a importantes sectores empresariales y a grupos opositores. Crearía un bloque político sin igual.

Al contrario, la candidatura de Sheinbaum, a quien apoya por ejemplo el académico John Ackerman, podría romper definitivamente a Morena y por ende los objetivos a mediano y largo plazos del presidente López Obrador, ya que entre los grupos que le apoyan se encuentran minorías y que son los sectores más radicales del movimiento, esos que se encargan de dividir al partido y excluir a sectores importantes que serán fundamentales durante la selección y elección presidencial.

Por lo pronto, las otras reformas pendientes que aseguró López Obrador presentará dentro de poco, como la electoral, ya se adelanta que no pasarán. La oposición, ahora envalentonada, finalmente comprendió que lo mejor que les pudo pasar es ser un bloque negacionista a cualquier interés del presidente y de Morena.

En efecto, la soberbia de muchos gobernantes morenistas impactó en varias derrotas electorales en 2021, simplemente echemos un vistazo a lo que sucedió en la CDMX.

Estamos en la antesala de los discursos nacionalistas, populistas, hirientes, hilarantes que brotarán entre todas las fuerzas políticas para obtener poder. Narrativas que apuntan a 2024 y que poco tendrán que ver con resolver los verdaderos problemas de fondo que lastran nuestro día a día: inseguridad, pobreza, nulo o bajo crecimiento económico, feminicidio, desapariciones y violencia de todos los tipos hacia la mujer, cambio climático, entre muchos más.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

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