Trópicos

La cuarta ola y el debate de hacer obligatoria la vacunación

Es un debate necesario que se debe dar, porque muchas veces vacunarse depende en lo colectivo de salvar vidas. ¿Cómo convencer a todos? Dialogando.

Estamos iniciando el segundo invierno de la pandemia por la COVID-19 y seguimos aprendiendo de sus devastadores efectos en lo individual y como sociedad. Aún identificamos nuevos patrones complejos, como por ejemplo, que las personas adultas mayores, a pesar de ser vacunadas, pueden morir si se contagian.

Mientras países europeos se preparan para una cuarta ola de contagios, en México aún se registran cifras bajas, aunque hay indicios de un leve repunte a partir del último promedio semanal. Recordemos que desde el inicio de la pandemia Europa ha sido un preámbulo de lo que sucede en América. Así que lo peor que podemos hacer es confiarnos, algo que al parecer estamos haciendo los y las mexicanas.

Aún no se sabe si la cuarta ola en México será igual de agresiva que la europea, lo que ha ocasionado que países como Austria se confinen totalmente. Dentro de los continentes y o regiones geográficas, hay elementos que son diversos en cada país, que han permitido que las fierezas de las olas sean distintas.

Depende de los diversos planes de vacunación, la madurez y conciencia de las personas de actuar y sobre todo prevenir para no contagiarse. Depende de la comunicación y desmentir información falsa, dudosa y de poco apego científico. Es decir, de romper los patrones devastadores del primer año de la pandemia y que de manera general afectaron a la sociedad global.

Quizá la parte más compleja a la que nos hemos enfrentado como esa sociedad global Es a la negativa de masivos grupos a vacunarse contra la COVID-19. La paradoja que surge es si se deben priorizar las libertades individuales, o bien contribuir como colectivo a la obligatoriedad de beneficiar la salud pública.

He detectado, en comentarios cruzados con personas que han decidido no vacunarse, que lo que está detrás de su negativa en primera instancia es la desconfianza en las instituciones de salud nacional e internacional. Asumen que hay intereses entre ellas con las farmacéuticas y que, con tal de vender, están dispuestas a engañar, sobre todo porque aún no tienen los resultados completos sobre su efectividad.

Por supuesto, también se encuentran los acólitos a las teorías de la conspiración que siguen creyendo que las vacunas son un arma ideológica de países comunistas o capitalistas para controlarnos. Otros más creen en las teorías del positivismo y asumen que con sus buenas vibras y una dieta vegana librarán cualquier mal.

En Alemania se está presentando un debate acalorado sobre la obligatoriedad de la vacuna anti-COVID, y es que, a pesar de ser un país de amplia educación científica, presenta una de las tasas más bajas de vacunación en la Unión Europea con apenas 70.5 por ciento de la población vacunada con al menos una sola dosis (de la cual 68 por ciento tiene ambas dosis).

A esto se agrega que en las últimas dos semanas suman 400 nuevos contagios por cada 100 mil habitantes, y en las últimas 24 horas registran cifras que superan los 45 mil contagios, más de 300 muertes y los casos activos rebasan los 651 mil.

Por todo ello se ha abierto un debate sobre su obligatoriedad. Al menos cinco Länder, o estados alemanes, de los 16 que conforman la República alemana, están en favor de hacerlo. El gobernador bávaro, Markus Söder, asegura que de hacerlo no constituye una violación a las libertades individuales. Al mismo tiempo, la academia ya se sumó al debate y especialistas en derecho afirman que la libertad del individuo acaba cuando la libertad y la salud de otros están en peligro.

Por lo pronto, y mientras la cuarta ola avanza peligrosamente en Alemania y en otros países europeos, el presidente del Instituto Robert Koch, Lothar Wieler, se resignó en afirmar que las medidas que se están adoptando ya son insuficientes para frenar la ola. Al mismo tiempo, el ministro de Salud, Jens Spahn, afirmó que ante la emergencia nacional decretada en estos momentos no descarta un nuevo confinamiento generalizado. No se diga lo que sentenció la canciller Angela Merkel: “la cuarta ola será peor de todo lo que hemos visto”. ¿Qué se ha aprendido entonces en Alemania? ¿Se ha actuado mal desde un inicio? ¿Qué hay que corregir?

¿Y en México, cómo vamos? Según cifras de la Secretaría de Salud, 76 millones de personas adultas han sido vacunadas. De ellas al 15 por ciento aún les falta la segunda dosis. El presidente Andrés Manuel ya dijo que no se va a obligar a nadie a vacunarse, por lo que descartó esa posibilidad. No obstante, es un debate necesario que se debe dar, porque muchas veces vacunarse depende en lo colectivo de salvar vidas. ¿Cómo convencer a todos? Dialogando.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

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