Trópicos

Campañas 2021: entre baile, asesinatos e indiferencia

Hay varios elementos que van a quedar registrados en esta campaña electoral como cajas de resonancia que marcarán un antes y un después.

Estamos a tres días de que abran las urnas para esta elección intermedia. Una contienda que si fuera por los ciudadanos muy probablemente la evitarían, ya que la clase política generó más vergüenzas que esperanzas en esta campaña electoral que hoy concluye.

Hay más de 90 millones de mexicanas y mexicanos invitados a votar el próximo domingo, y además de los resultados, el abstencionismo será una de las claves para identificar qué tan persuasivos y confiables han sido los partidos y candidatos.

Los actores políticos prefirieron ser parte de un espectáculo al comportarse en los diversos escenarios, desde las calles hasta las redes sociales, a partir del ridículo. Dejaron de lado las propuestas y soluciones, a cambio del baile y la redova.

Pero hubo otros casos, los extremos, cuando varios candidatos fueron suplantados por algún familiar, en algunos casos por burlar la justicia, como el de Félix Salgado Macedonio, y en otros, aún peores, como el de la candidata, Alma Rosa Barragán, después de ser asesinada.

Hay varios elementos que van a quedar registrados en esta campaña electoral como cajas de resonancia que marcarán un antes y un después, sobre todo, si se siguen incrementando esas inclemencias en futuros procesos electorales.

Violencia

Candidatos, familiares y equipos de trabajo vivieron bajo el miedo. Muchos de ellos fueron asesinados, violentados o amenazados. Esto fue lo que tiñó esta campaña electoral y evidenció que el crimen organizado busca empoderarse a través de la política. Saben que, haciendo suyas las estructuras del Estado mexicano, manejarán mejor sus plazas, operaciones ilícitas y finanzas.

Como nunca se había visto, esta injerencia tan abierta por parte del crimen organizado para imponer o modificar tendencias electorales, se volvió un común denominador, algo que se normalizó en este proceso. Preocupa, aún más, no saber de dónde provienen esas manos delictivas, sin investigaciones ni culpables, y a la espera, como si nada, de que terminen las campañas y al mismo tiempo, esta temporada de violencia.

Según la consultoría Etellekt, en su quinto informe de violencia política en México, cuando faltaban seis días para las elecciones sumaban 782 agresiones en todo el país contra políticos, candidatos y candidatas, superando los 774 actos violentos de 2018.

De esta cifra, han sido asesinados 89 políticos, de los cuales 14 eran mujeres. En este contexto, 39 formaban parte de la alianza Va por México, mientas que 25 del frente Juntos Haremos Historia. A esta difícil realidad, habría que agregar los asesinatos de servidores públicos, que suman 99. Esto arroja una cifra total de 234 víctimas fatales dentro de este proceso electoral.

Sin oposición

A pesar de los fundamentos del Manifiesto por la República, la Democracia y las Libertades” que firmaron más de 400 intelectuales, académicos, empresarios y activistas, y el llamado abierto a votar por la oposición, al mismo tiempo, caen en contradicciones sustanciales, iguales a las que se encuentra gran parte de la ciudadanía: no hay liderazgos que definan una oposición que realmente combata al partido gobernante.

Ellos mismos reconocen que “…No se trata de regresar a la indeseable situación previa a la presente administración en la que hubo abusos, corrupción y frivolidad…” Es decir, piden el voto por los mismos que nos gobernaron anteriormente.

Una paradoja que reconoció el mismo Arnoldo Kraus, uno de los abajofirmantes en una entrevista que me concedió para El Financiero Bloomberg apunta que no se tiene una respuesta concreta ante esta disyuntiva, ya que “no hay figuras relevantes en la oposición”. En definitiva, ésta no supo forjar una opción fuerte, que se diferencie del pasado y mucho menos permita ofrecer una clara alternativa al electorado indeciso.

Las promesas

El electorado está entre la espada y la pared. Por un lado, como mencionamos anteriormente, porque la oposición no representa una fuerza competitiva; pero por el otro, porque el partido en el gobierno, Morena, se ha dividido por las guerras intestinas que sus diversas tribus han comenzado a sostener, no sólo para imponerse en estas elecciones, sino también para apuntalarse hacia las de 2024.

En esta elección intermedia, aún no es posible hacer una evaluación precisa de cómo concluirán las 100 promesas de campaña; no obstante, hay más dudas que certezas. El impacto de la pandemia por Covid-19 ha sido de tal magnitud que desafortunadamente para AMLO, los electores que no son incondicionales, aún dudan de si darle más fuerza o restarle poder a su alianza.

Entonces, ¿por quién votar? Es la pregunta que se hace un amplio porcentaje de la población que aún indecisos, definirán su voto hasta el último momento, frente a las boletas. O bien, decidirán quedarse en casa viendo de reojo los pormenores de los resultados, sin culpa de no haber ido a votar. Pronto todas estas dudas se despejarán.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

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