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Realidades educativas en México: PISA y la necesidad de pruebas estandarizadas nacionales para asegurar la competitividad del país

Los recientes resultados de PISA revelan una realidad preocupante: estamos privando a la mayoría de nuestros estudiantes de beneficiarse plenamente o participar en el nearshoring en sus futuras carreras laborales.

Por Alejandra Arvizu Fernández, Coordinadora Especialista del Área de Activación de Agentes.

La más reciente evaluación de PISA 2022 refleja los desafíos educativos a los que se enfrentan las y los estudiantes en México y nos obliga a una profunda reflexión sobre el estado actual de la educación en el país. Es importante recordar que en la actualidad dependemos de los resultados de esta evaluación que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para comprender esta realidad, pues hemos dejado de lado las pruebas estandarizadas nacionales y periódicas que, más allá de las controversias políticas, solían ser herramientas valiosas para guiar a docentes, académicos y expertos en políticas públicas.

Los resultados revelan un incremento en el porcentaje de estudiantes ubicados en el nivel 1 (el más bajo) en matemáticas, lectura y ciencias, según las referencias de PISA; esto, constituye una señal de alerta que exige acciones inmediatas. La repercusión de la insuficiencia en habilidades y conocimientos en estas tres áreas debería inquietarnos a todos, ya que las consecuencias no solo recaerán en el futuro de los estudiantes, sino en el conjunto del país.

Para ilustrar los desafíos educativos que enfrentamos en México, tomemos como ejemplo el contexto del nearshoring, una temática crucial para el futuro económico del país. Los recientes resultados de PISA revelan una realidad preocupante: estamos privando a la mayoría de nuestros estudiantes de beneficiarse plenamente o participar en este modelo de negocio en sus futuras carreras laborales. Esto se evidencia claramente al observar que a 7 de cada 10 estudiantes les hemos fallado al no ofrecerles una educación que permita el desarrollo de habilidades y conocimientos necesarios para abordar situaciones básicas de este modelo, como en el ámbito de la logística, donde no son capaces de comparar distancias entre ubicaciones, identificar rutas más eficientes y evaluar costos en diversas monedas. Al no proporcionarles a 5 de cada 10 estudiantes las habilidades necesarias para participar con éxito en tareas que requieren trabajar con documentos, informes y contratos, y al no preparar adecuadamente a otros 5 de cada 10 estudiantes para involucrarse en actividades relacionadas con el área científica, estamos limitando sus oportunidades en campos cruciales para el desarrollo profesional dentro del modelo que los expertos señalan como el futuro y gran oportunidad del país.

Es fundamental recordar que, en México, la secundaria sigue siendo la escolarización más alta entre nuestra población. Si no logramos desarrollar estas habilidades para cuando cumplen 15 años (tercero de secundaria), las posibilidades de corregirlo son bajas. Para comprender mejor los desafíos y diseñar estrategias más precisas, es esencial reintroducir las pruebas estandarizadas nacionales y periódicas. Estas evaluaciones proporcionan una visión más detallada y contextualizada de los problemas educativos específicos que enfrenta México. Mientras que PISA ofrece una perspectiva global valiosa, las pruebas nacionales permiten identificar desafíos locales y diseñar intervenciones más específicas.

Lo que está en juego no son solo rankings, es el futuro de millones de niñas, niños y adolescentes, así como el de un país entero cuya economía y competitividad no se sostendrán con “otros datos”, sino con las habilidades y capacidades que logremos desarrollar en nuestra población. Defender el derecho de aprender de niñas, niños y adolescentes es defender un mejor futuro para nuestro país. Para lograrlo, es imperativo reconsiderar la importancia de evaluaciones periódicas que nos proporcionen insights cruciales para la mejora continua de nuestro sistema educativo, y que no tengamos que esperar cada tres años, o cuatro, para tener una idea de cómo vamos.

Desde Mexicanos Primero, extendemos una invitación a todos los sectores de la sociedad a prestar atención a lo que sucede en educación y a demandar su atención y mejora en términos de aprendizaje. Lo que sucede en la escuela es asunto de todos.

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