Pablo o la esencia de la poesía
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Pablo o la esencia de la poesía

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Pablo o la esencia de la poesía

12/02/2018
Actualización 11/02/2018 - 23:58

Si Ramón López Velarde es el poeta esencial de México, Pablo Neruda lo es de América Latina. La propuesta puede ser polémica porque Darío, Borges, Paz, Martí podrían ser colocados en el mismo enunciado. Argumentos sobrarían para el debate (y los postulantes de estos cuatro grandes no faltarían a la razón en la eventual discusión). El poeta Gonzalo Rojas da en el clavo para sostener la candidatura por Pablo: “En el coro de los poetas de América Hispánica, la originalidad se llama Neruda...”.

Agrega Rojas:

Si la poesía es siempre circunstancia, como decía Goethe, no deben confundirse las circunstancias con las consignas o los temas forzados, por la utilidad doctrinaria que representan. Subraya: “La relación entre el poeta y su pueblo debe ser orgánica y espontánea”. Neruda pertenece por entero a todos los edificios del universo hispano. El mismo Pablo lo dijo: “el secreto y ambicioso deseo de llegar a una poesía aglomerativa en la que todas las fuerzas del mundo se juntaran y se derribaran”. Toda Latinoamérica se junta, se confunde y se encuentra de nueva cuenta en la poética nerudiana.

Y el monumento mayor del mayor de los poetas es el Canto General, cuya nueva edición incluye textos y conferencias inéditos de gran valía. En su hermoso libro Neruda Total, Eulogio Sánchez cuenta que el libro tiene su primera “historia” en una noche de mayo de 1938, en Temuco. La misma noche en la que fallece el padre del poeta, José del Carmen Reyes. El impacto es terrible. Neruda contó que después del golpe emocional se le ocurrió la idea de dedicar un libro a Chile. Pronto se dio cuenta –dice Sánchez- que las raíces de los chilenos se extendían por debajo de la tierra y salían a otros territorios.

Once años duró la gestación del Canto General. Mucho pasó con Pablo en ese tiempo. En 1943 la revista América, de México, publica su poema América, no invoco tu nombre en vano. El 8 de julio, en Santiago, ingresa al Partido Comunista Chileno. Apoya la candidatura de Gabriel González Videla a la presidencia. Luego de conseguirla, González Videla le persigue –por comunista- con rencorosa pasión. Logra escapar de Chile. Participa en el Congreso Mundial de Partidarios de la Paz. Los manuscritos del Canto llegan a México. Sus amigos, desesperados, buscan ayuda del presidente Miguel Alemán, para editarlos. Alemán ordena que se le diera todo el apoyo a los editores y facilita los Talleres Gráficos de la Nación. A los trabajos se unen Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Se tiraron 500 ejemplares de lujo, con una lista de suscriptores de 20 dólares por cada uno. Luego –dice Sánchez- Grijalbo editó varios miles de copias que fueron arrebatadas por los lectores mexicanos...

Pablo cumple 45 años de muerto este año, su poesía sigue tan hermosa y viva como siempre. Y, como diría Rojas, “tan del gusto de tanta gente”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.