Se avizora finalmente Ley para Protección del Folclore
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Se avizora finalmente Ley para Protección del Folclore

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Se avizora finalmente Ley para Protección del Folclore

21/11/2018

Entre la andanada de proyectos, reformas y dislates legislativos del nuevo Congreso federal, hay una buena noticia. Se trata de la iniciativa para la Ley de Salvaguardia de los Conocimientos, Cultura e Identidad de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanos; lo que en el mundo se conoce como ley de protección de expresiones del folclore y conocimiento tradicional. El texto, presentado e impulsado por los senadores Ricardo Monreal y Susana Harp, pretende poner fin a los muchos años de carencias y omisiones en el tema.

En un balance general, podemos decir que el texto tiene más buena fe que técnica jurídica; más pretensiones que facultades y más sustancia que estructura; sin embargo, es claro que, a partir de estos postulados, de llegar a convertirse en ley se podrá construir un reconocimiento que, desde la deuda histórica y la justicia primaria, permita repensar el valor intelectual de las creaciones de los indígenas de nuestro país.

Resumiendo de forma apretada los ejes centrales de la ley, podemos decir que el ordenamiento pretende reconocer el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a decidir sobre el uso de sus conocimientos, cultura e identidad, incluyendo las expresiones materiales e inmateriales de su patrimonio cultural, sin necesidad de que exista ningún acto registral específico. A pesar de ello, se crea el Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial Indígena y Afromexicano, asignando al Instituto Nacional de Antropología e Historia su operación.

La aparición de la ley es coincidente con el proyecto, ya por aprobarse según se observa en su trámite parlamentario, de la Ley del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, que crea todo un sistema de nuevo entendimiento de las bases constitucionales para el reconocimiento, la defensa y el financiamiento de estas comunidades.

El objeto y efecto principal de la iniciativa de ley para la protección de folclore se concentra en impedir la apropiación y uso sin autorización, por parte de terceros, de esas creaciones inmateriales que se reconocen como propiedad de las comunidades en que se originan y preservan. Bajo esta premisa podrán impedirse importaciones de artesanías chinas que suplantan a las nacionales, como cestas y alebrijes, así como la “reinterpretación” de vestidos y textiles por parte de intrépidos modistos internacionales.

Lo que parece poco asequible para la aplicación cotidiana de la legislación es el largo listado de creaciones amparadas bajo el concepto de “bienes inmateriales de las comunidades indígenas”, que igual contempla danzas, artesanía, textos, íconos y códices, que rituales, procedimientos curativos, procesos de manufactura de joyería y utensilios, y hasta procedimientos para elaboración de alimentos, entre muchas más. Otro rubro en el que el documento debe ser mejorado es el de las definiciones de infracciones y delitos, que adolece de fallas jurídicas evidentes en su andamiaje normativo.

Aún así, se trata de una pieza de legislación que tendrá carácter fundacional para la protección de las expresiones de folclore y el conocimiento tradicional en el país, y como tal, merece atención, apoyo, recursos y gestión expedita. Es esta, creo, la primera vez que celebraré la existencia de un congreso unicolor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.