¡Serenos morenos!
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¡Serenos morenos!

08/07/2019

En noviembre de este año será el tercer Congreso Nacional Ordinario de Morena. Se trata de su primer evento de este tipo como partido en el gobierno. Dicho acto servirá de termómetro para medir su capacidad de transformarse, cambiando su rol de opositor a gobernante, sin perder sus principios.

Meses antes de que ocurra dicho evento sus aguas lucen agitadas. Alguien podría decir que así sucede en los grandes partidos políticos. Pero no creo que Morena pueda darse ese lujo. Tiene un tiempo histórico muy corto para dar resultados, cinco años, y la obligación de brindar transformaciones profundas.

En la nueva etapa el proyecto de Morena corre riesgos diversos. Puede contaminarse rápidamente por el contacto con el poder. Puede caer en una especie de gigantismo que le impida gobernar su propio crecimiento. Puede inclinarse hacia un pragmatismo inmediatista que diluya su naturaleza transformadora. Puede boicotearse a sí misma con una conducta de minoría. Puede confundir su espacio institucional al dar tareas de partido a quienes ya tienen hoy en día responsabilidades en el gobierno.

La dirigencia y la militancia de Morena deberían mirarse en el espejo de aquellas fuerzas políticas que se autodestruyeron por el contacto con el poder. Las ambiciones sin límite, la irrupción de fuerzas advenedizas sin más motivación que el ingreso al nuevo espacio de reparto del poder y el acceso sin control a recursos públicos llevaron a la derrota a varias opciones políticas que ya habían alcanzado la victoria.

También el incumplimiento de las ofertas electorales, el alejamiento de la ciudadanía, la burocratización, la adopción de discursos conservadores, especialmente en materia económica, las equivocaciones en la asignación de responsabilidades, las divisiones internas o la falta de compromiso del partido con su propio gobierno han dado lugar en otras partes del mundo a la pérdida del gobierno.

Hasta el momento Morena va bien. Tiene el impulso de una militancia histórica con ideas y principios. Cuenta con la ayuda que representa una fuerte exigencia social y ciudadana. Y el liderazgo ideológico y ético del Presidente de la República también forma parte de sus activos.

Sin embargo, hacia el futuro es recomendable que Morena tome medidas como las siguientes:

1. Apoyarse decididamente en su militancia fundadora, que se comprometió con el proyecto por pura convicción, sin haber registro partidario, recursos y victorias electorales y sin saber siquiera si los habría.

2. Gobernar su crecimiento, con filtros éticos, formación política para la nueva militancia y sanciones efectivas para quien desvíe el camino.

3. Mantener un diálogo social intenso con todos los sectores de la sociedad mexicana para recibir el efecto positivo de la presión y exigencia ciudadana.

4. Castigar ejemplarmente cualquier acto de corrupción.

5. Apoyar decididamente al gobierno de la República, especialmente frente a la ofensiva ideológica conservadora.

6. Separar orgánicamente con toda claridad partido y gobierno. El funcionario de gobierno no puede tener responsabilidades de partido, debe gobernar para todos y todas.

7. Impedir la concentración de poder en personajes y grupos así como la conformación de cacicazgos.

8. Fomentar la visión global del proyecto y la defensa del interés general del partido, eludiendo la toma de posturas sectarias y de grupo.

9. Mantener y ampliar el trabajo de base.

10. Construir todos los días la unidad partidaria reconociendo las aportaciones de todas y todos en un movimiento de naturaleza plural como Morena, en el marco de su institucionalidad y legalidad partidaria.

Consolidar un proyecto de transformación en el que están depositadas las esperanzas de millones de seres humanos exige contar con una organización morenista con la madurez para serenar las pasiones que se inflaman al calor de la lucha por el poder político.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.