Despertador

Por qué reculan los revocadores

El Presidente se ha tenido que defender de innumerables críticas, aseveraciones y condenas desde el principio de su administración.

Secretario de Gobierno de la CDMX

Los sectores conservadores más protagonistas del país no se han cansado decir que, a su juicio, el presidente Andrés Manuel López Obrador lo hace tan mal como gobernante que debe impedírsele urgentemente seguir “destruyendo el país”.

Sin embargo, ahora los voceros más visibles de dichos sectores llaman a no participar en el ejercicio ciudadano de revocación de mandato del actual Presidente.

En otras palabras, ya tienen una vía institucional para buscar que se haga realidad su deseo, mismo que, pregonan, es el de la mayoría de mexicanos. Pero en lugar de llamar a terminar por la vía legal con el mandato presidencial, en lugar de convocar a impedir que continúe el mandato del actual Presidente, convocan a la sociedad a no participar en el ejercicio revocatorio señalado.

Solo hay una explicación para entender una conducta tan contradictoria: saben que no tienen razón.

En su “Llamado a no participar en el revocatorio que pretende polarizar y dividir a México” esgrimen cuatro argumentos: 1) con dicho ejercicio se promovería mayor polarización social y un ánimo de confrontación en el país; 2) si se decidiera la revocación, el nuevo titular del Ejecutivo federal provendría del mismo movimiento que gobierna el país; 3) el gasto presupuestal que implica tal ejercicio sería un acto irresponsable y 4) el Presidente tendría pretexto para dedicarse a hacer campaña los siguientes siete meses. Por ello, la organización Sí Por México concluye que no promoverá la consecución de firmas que exige la Constitución para hacer realidad tal ejercicio.

Tales argumentos parecen más pretextos que motivaciones genuinas. Para empezar la organización Sí por México ha alentado la polarización contra el Presidente, ¿por qué ahora ya no quiere polarizar? En segundo lugar, que el Congreso decida quién es el Presidente sustituto no es algo nuevo, eso ya estaba en la Constitución. En tercer lugar, si “el gasto que supone una elección es un acto irresponsable” lo que habría qué hacer no es cancelar esta elección, sino todas, porque todas las elecciones cuestan y esta es la más económica de todas. Y finalmente, el hecho de que esta organización no busque las firmas no impide que los propios simpatizantes del Presidente las recolecten y permitan que éste defienda su mandato “durante siete meses” como lo ha hecho durante todos los meses desde que gobierna.

En efecto, el Presidente se ha tenido que defender de innumerables críticas, aseveraciones y condenas desde el principio de su administración.

“Es el peor gobierno de la historia” dijo Sergio Negrete.

“Gobierno de ocurrencias y caprichos” afirmó Gustavo Madero. “Es la ocurrencia como estrategia de gobierno” señaló Vladimir Galeana. “Son tres años de gobierno incapaz” sentenció Marko Cortes. “AMLO sabe todo, menos gobernar” declaró Rosa Margarita Rodríguez. “AMLO no estaba preparado para gobernar” pontificó Pablo Hiriart. “Urge salvar a México de la catástrofe de AMLO” alertó Raúl Espejel. “AMLO es un hombre incompetente para gobernar” agregó Diego Fernández de Cevallos. “En economía, AMLO no sabe que no sabe” deslizó Carlos Loret de Mola. “Su política económica es un austericidio” argumentó Enrique Campos. “Fracaso presidencial” postula un Editorial sin firma en Infobae. “AMLO es cómplice y principal beneficiario de la corrupción” dice Francisco Rivas. “Hay que frenar el camino a la dictadura de AMLO” advierte Ángel Ávila y lo secunda Beatriz Pagés.

Si eso, y mucho más, es lo que piensan los opositores y críticos del actual Presidente, ¿por qué no quieren utilizar la herramienta de la revocación de mandato para evitar que siga mal gobernando?

Repito, por una razón muy sencilla: todos ellos saben que sus ataques están motivados por causas políticas, que el Presidente está haciendo bien su trabajo, que la sociedad mexicana así lo reconoce y que por la vía democrática de la participación ciudadana, como la revocación de mandato, no es posible quitar a un buen Presidente.

COLUMNAS ANTERIORES

Reforma eléctrica: ganar-ganar
La beca Sheinbaum para el bienestar

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.