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La trata, un delito que crece y rara vez se castiga

En México hay diez refugios especializados para sobrevivientes de trata. Daniela Tapia es cofundadora de uno y, en estrevista, habló sobre el problema y de la reforma a la Ley de Trata que están impulsando.

En México, cada mes, casi cien personas son reconocidas oficialmente como víctimas de trata. Noventa y seis, para ser exactos, según el cierre de 2025 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Una cifra que, advierten especialistas, es apenas la superficie.

La trata es uno de los delitos con mayor índice de subregistro, porque sus víctimas no pueden, no saben o no se atreven a denunciar. Quienes controlan su dinero, su documentación, su cuerpo, su tiempo y a veces sus creencias, también controlan su silencio.

De acuerdo con la CNDH (2023), casi todas las víctimas de trata son menores de edad, mientras que el 74% son mujeres y niñas. Es un delito que aumentó en 45% del 2024 al 2025 y que, en todo el territorio nacional, existen apenas diez refugios reconocidos por la Comisión Intersecretarial de Trata especializados en niñas, niños y adolescentes sobrevivientes – cuatro públicos y seis privados –.

Tuve oportunidad de conversar con Daniela Tapia, cofundadora de Fundación Libera, uno de los últimos mencionados. Detalló sobre problema de trata en México, el modelo de atención que ofrecen en Libera y una reforma a la Ley de Trata que consideran necesaria.

Daniela explicó que la trata es, básicamente, “usar a otra persona para obtener un beneficio económico” y recalcó que México es el primer país en Latinoamérica en consumo de pornografía y el segundo a nivel mundial en materia de abuso sexual infantil. Confirmó aquello que indican especialistas respecto a que los datos no reflejan la realidad, al decir que hay muchas víctimas que no se asumen como tal y que, incluso, expresan que desean regresar con su agresor. Desde el niño que vende mazapanes en la esquina de un semáforo y le dan un porcentaje de lo que ganó; hasta la adolescente que es grabada en el acto sexual con su “novio” y el video termina en páginas de pornografía, “muchas víctimas creen que su tratante es su pareja”, enfatizó.

Explicó que la ruta para que un menor llegue a Fundación Libera comienza con la detección, que puede ser a partir de una denuncia ciudadana, un operativo policial u otras. Una vez que las autoridades identifican a una posible víctima menor de edad, la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes toma el caso.

Se abre una carpeta de investigación, se realiza una entrevista de identificación y, si se confirma la condición de víctima de trata, se le inscribe en el Registro Nacional de Víctimas. Solo entonces la Procuraduría puede canalizar al menor a un refugio especializado como Libera. El sistema detecta, pero las organizaciones se ocupan de sanar.

En respuesta a ello Tapia, junto con Paola Tolsá, fundaron un refugio que ofrece acompañamiento integral y de largo plazo a menores sobrevivientes de trata. Daniela describió que su modelo de atención cuenta con cinco pilares: atención psicológica y psiquiátrica, acompañamiento médico, apoyo educativo, respaldo jurídico y la búsqueda de reinserción en distintas áreas: familiar, comunitaria y laboral. Hasta la fecha, la organización ha brindado más de dos mil terapias psicológicas y psiquiátricas, además de cientos de intervenciones educativas y acompañamientos jurídicos.

Actualmente acogen a 22 niñas y niños, y están a pocas semanas de mudarse a un espacio más grande donde podrán dar casa temporal a 25 niñas y 25 niños sobrevivientes.

El trabajo que realizan todos los días en Fundación Libera hizo notar a Tapia, a Tolsá y a otras personas profesionistas que la ley no acompaña la realidad. “En México, es notoriamente difícil lograr una sentencia condenatoria por trata de personas”, afirmó Daniela. El número de víctimas no coincide con el de culpables. Por lo tanto, están ideando una iniciativa de reforma a la Ley de Trata que cierre las lagunas que permiten esa impunidad, donde uno de los caminos es homologar la legislación mexicana con los estándares del Protocolo de Palermo. En columnas futuras se explorará en qué consiste esa reforma, por qué importa y los avances que esté tendiendo.

X: @marlenemizrahi

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