Razones y Proporciones

El bajo desempleo de México

En el promedio de 2021-2025, México experimentó una tasa anual de desocupación de 4.0 por ciento y un crecimiento económico de 1.8 por ciento.

Por décadas, México ha registrado tasas de desempleo relativamente bajas, a pesar de su moderado crecimiento económico. Esta característica destaca no solo frente a las naciones industrializadas, sino también respecto a otras economías emergentes, en particular las de América Latina.

Por ejemplo, en el promedio de 2021-2025, México experimentó una tasa anual de desocupación de 4.0 por ciento y un crecimiento económico de 1.8 por ciento, mientras que las cifras correspondientes en Estados Unidos fueron de 5.7 y 2.9 por ciento, respectivamente. De manera aún más marcada, durante esos años México tendió a ubicarse por debajo de Chile, Colombia y Perú, tanto en la tasa media de desempleo como en la de crecimiento económico.

Una persona se considera desempleada si no trabajó ni una hora en la semana de referencia, está disponible para hacerlo y buscó activamente empleo. La tasa de desempleo corresponde al porcentaje de personas desocupadas respecto de la Población Económicamente Activa (PEA), que es la suma de ocupados y desocupados. Estas definiciones permiten hacer comparaciones internacionales.

Si las características institucionales y productivas fueran idénticas entre países, la lógica económica sugeriría que a mayor crecimiento económico habría menor desempleo, y viceversa. El hecho de que, durante mucho tiempo y de manera notable, México haya roto esta asociación inversa frente a muchas naciones apunta a la existencia de diferencias estructurales.

Tres condiciones específicas podrían estar contribuyendo, en distinto grado, a explicar el bajo desempleo que ha prevalecido en México respecto a economías con mayor expansión económica.

En primer lugar, la tasa de participación laboral, definida como el porcentaje de la PEA respecto a la población en edad de trabajar, generalmente de 15 años o más. Una menor participación puede reducir el desempleo al excluir de la medición a personas desalentadas o con dificultades para incorporarse al mercado laboral.

En segundo lugar, la ausencia o limitación de un seguro amplio de desempleo, lo cual puede incidir en que la tasa observada sea más baja, ya que a las personas les resulta difícil dejar de trabajar y carecen de incentivos para esperar a encontrar un mejor empleo.

En tercer lugar, la tasa de informalidad, definida como el porcentaje de la población ocupada que no cuenta con acceso a seguridad social, prestaciones o protección legal, lo cual facilita la permanencia o transición a un empleo, a costa de ocultar la precariedad laboral y productiva.

En comparación con Estados Unidos, el principal determinante de la menor tasa de desempleo de México parece ser el elevado grado de informalidad. Durante este siglo, la informalidad en México ha tendido a ubicarse por encima de 55 por ciento, mientras que diversos estudios sitúan la de Estados Unidos entre 15 y 18 por ciento. La menor participación laboral femenina y la ausencia de un seguro de desempleo también podrían estar ejerciendo presión a la baja sobre la tasa de desocupación.

En contraste, la informalidad no podría explicar el menor desempleo respecto a Colombia y, mucho menos, a Perú, ya que estos países han mostrado tasas de informalidad semejantes y superiores, respectivamente, a las de México. Mientras que una mayor informalidad podría contribuir a explicar el menor desempleo frente a Chile, la menor participación laboral posiblemente lo haría respecto a Colombia y Perú.

Lo anterior no implica que el mercado laboral mexicano no haya respondido a las condiciones cíclicas de la economía. Por ejemplo, la tasa nacional de desocupación bajó de 5.5 por ciento a mediados de 2020 a 2.6 por ciento a mediados de 2023, periodo durante el cual el PIB mostró una recuperación continua.

Desde entonces, la tasa de desocupación ha descendido ligeramente, pese a que el dinamismo económico se ha desplomado. No obstante, otros indicadores han reflejado el debilitamiento del mercado laboral. Por ejemplo, la tasa de participación ha disminuido desde 2023 y la tasa de informalidad ha aumentado desde mediados de 2024. Además, de 2022 a mediados de 2025, la variación anual de los puestos afiliados al IMSS, indicador de la creación de empleo formal, mostró una tendencia descendente hasta ubicarse prácticamente en cero.

Las condiciones estructurales del mercado laboral en México han tendido a ocultar la precariedad del empleo, situación que se ha profundizado con la desaceleración cíclica de la economía. Para elevar la calidad del empleo, resulta indispensable impulsar reformas que fomenten una mayor participación laboral y promuevan la formalización del trabajo en el país.

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