Costo de oportunidad

Horario de comercio

México debería revisar la eliminación del horario de verano y recuperar una mayor sincronización horaria con sus socios comerciales de América del Norte.

El 7 de diciembre de 2007, Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela, decidió adoptar un huso horario que ningún otro país usaba. Antes de esa fecha, estaban en la aguja meridiana del UTC – 4:00 (Londres menos cuatro horas), una hora antes de Miami, que está en el UTC – 5:00. La decisión del presidente Chávez llevó a Venezuela a tomar el meridiano UTC- 4 horas y 30 minutos. La justificación del presidente venezolano fue que los niños venezolanos se levantaban muy temprano para ir a la escuela, y que es necesario sincronizar la actividad humana con el ciclo solar y el ritmo circadiano de las personas. Chávez dijo que había recibido recomendaciones científicas de que así se hiciera.

Los países cerca del Ecuador no cambian horario estacionalmente porque el sol sale a casi la misma hora todos los días. En Venezuela, fue un cambio del horario de los 365 días. Derivado de la decisión del presidente, hubo que cambiar rutas y horarios aéreos, sistemas computacionales y telecomunicaciones, procedimientos de los sectores de banca y finanzas, y generar costos de coordinación para el comercio exterior.

Dadas las dificultades del horario UTC-4.5, Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez, hoy encarcelado en EUA, empezó a flotar en noviembre de 2014 la idea de que habría que cambiar la medida de horario chavista, y para mayo del 2016, el horario venezolano regresó a UTC-4:00 horas, debido a una fuerte crisis del sistema eléctrico, y la necesidad de ahorrar megavatios.

En el caso de México, entre julio y octubre de 2022, el entonces presidente de México, Lic. Andrés Manuel López Obrador, AMLO envió una iniciativa para la abolición del horario de verano, que se aprobó el 28 de octubre en cámaras legislativas y entró en vigor el 30 de octubre. Cumplimos cuatro años de ese acto de gobierno. México conservó el horario de verano en localidades designadas de la frontera norte del país, para que se quedaran sincronizadas con el horario de Estados Unidos de América, y el Estado de Baja California. El argumento del presidente López Obrador fue muy parecido al de Hugo Chávez en Venezuela, pero el gobierno mexicano construyó un caso mucho más elaborado de salud pública alrededor de la justificación de su decisión. El entonces secretario de salud, Dr. Jorge Alcocer, argumentó lo mismo que en la patria bolivariana para los adolescentes y niños, y para el riesgo cardiovascular: mantener el horario sincronizado con la luz solar, nos dijo, tiene beneficios de salud. También, el presidente López Obrador planteó un caso económico. Dijo que la diferencia en consumo eléctrico, generación de dióxido de carbono atmosférico y reducción de la factura eléctrica nacional era negligible, así que era posible acabar con el experimento neoliberal del Dr. Zedillo: los costos del horario de verano superaban a los beneficios.

Dada la experiencia venezolana, la Ley de los Husos Horarios de los Estados Unidos Mexicanos debería contemplar otros aspectos además de los de salud y electricidad expuestos anteriormente.

Milton Friedman, en un ensayo de 1953, “El caso para los tipos de cambio flexibles”, introdujo una analogía entre el tipo de cambio flexible y el horario de verano. Friedman en ese ensayo decía: ¿por qué cambiar el horario de toda la economía? La gente podría llegar una hora más temprano a trabajar, comer una hora antes, salir de trabajar antes. Con ajustes al horario individual, el resultado sería el mismo. Pero, coordinar millones de ajustes individuales es muy difícil. Es más fácil cambiar el reloj, y que todo el mundo use una referencia distinta.

En una crisis de balanza de pagos, decía Friedman, si el tipo de cambio está fijo, los países tienen pocas opciones: reducir el salario real, los precios locales, castigar la demanda (que principalmente afecta a consumidores), permitir una tasa mayor de desempleo, y meter restricciones a las importaciones y los pagos al exterior. Todo eso se puede evitar si permites que el tipo de cambio se mueva.

La analogía hoy funciona al revés. La mayoría de los economistas mexicanos estaríamos de acuerdo que el tipo de cambio flexible fue una buena idea para evitar las crisis periódicas sexenales de balanza de pagos. Tener un horario unificado con los socios del norte, ayudará a mejorar la eficiencia de la economía y el comercio.

Si Maduro corrigió la decisión de su padre político, en México podría hacerse lo mismo. No solamente la electricidad y el sueño tienen implicaciones para la vida y el bienestar.

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