Costo de oportunidad

En medio del humo iraní

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán sacude el orden global, eleva los riesgos económicos y obliga a México a definiciones estratégicas.

Hay muchas cosas en que pensar antes de que se despeje el humo del ataque israelí y estadounidense contra la República Islámica de Iran. Probablemente mis cavilaciones no aporten demasiado dentro del ruido que hay afuera derivado de esta inusitada acción bélica. Sin embargo, espero que mis lectores tengan paciencia.

  1. Ser un estado paria, terrorista y sin respeto por un marco global con base en reglas, tiene costos elevados, y eventualmente hay que pagar el precio. El régimen teocrático que tiene Irán desde el derrocamiento de su monarca a finales de los 70 era responsable de todo tipo de ataques terroristas proxies contra la “entidad sionista”, como conocen ellos a Israel, y contra sus aliados. En el ámbito económico, es muy posible que la mayor parte de los billetes de 100 dólares falsificados en el mundo salieran de Teherán, y también es posible que hayan exportado esta tecnología criminal a algunos de sus aliados en otros lugares del mundo. Por ello les cerraron el mercado de papel algodón desde hace décadas. 
  2. Moralmente, un liberal como el autor de estas líneas no puede dejar de regocijarse de que esté cayendo una dictadura teocrática militarista represiva, asesina y misógina. Por otra parte, un liberal como el autor de estas líneas no deja de preocuparse de que el orden internacional con base en reglas que los estadounidenses establecieron a partir de 1945-48, ahora sí esté llegando a su fin. 
  3. Marco Rubio salió a decir ayer que las agencias de inteligencia americana se enteraron que los israelíes atacarían a los iraníes, y decidieron atacar al mismo tiempo, porque sabían que había un contraataque iraní contra activos estadounidenses en el Golfo Pérsico y en todo el mundo, probablemente. Qué bien, pensaría uno, por la precaución de las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Pero, si esto es cierto, quiere decir que el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu movilizó a un país mucho más grande que el suyo para la guerra, y que el gobierno de los Estados Unidos jugó un papel de seguidor, no de líder, en la decisión bélica. 
  4. Esto no va a salvar a Trump de una pérdida de popularidad y de severos reveses en las elecciones legislativas de mitad del período. El problema de eso, es que el presidente de los Estados Unidos no está acostumbrado a perder, y es posible que se convierta en un autócrata como los que acaba de eliminar en Irán, simplemente para conservar el control de su gobierno y completar su agenda proteccionista, nativista y militarista. 
  5. La economía global tendrá un golpe derivado de esta situación, no solamente por los precios altos de la energía, que no tendrían que ser altos dado que el conflicto arrancó con un exceso de oferta de energéticos. En períodos de guerra, los militares tienden a tomar control de sectores estratégicos de las economías, incluso en Estados Unidos. El período desde que Estados Unidos entra en la Segunda Guerra Mundial y hasta el final de la Guerra de Corea, es un ejemplo. La intervención del gobierno americano durante los momentos clave de la Guerra Fría para, por ejemplo, ganar la carrera espacial, es otro. En esos períodos, la humanidad se mete en broncas de escasez, que le pegan a la población civil, para producir bienes y servicios militares. Aunque de ahí luego salgan maravillas como la penicilina y el internet, la realidad es que cuando los militares deciden, los civiles sufrimos. 
  6. Los costos para México de ir por la vida siendo un Estado rebelde de dientes para afuera, pero vasallo de los Estados Unidos en realidad, pueden ser muy altos. México tendrá que tomar definiciones políticas fuertes, similares a las que enfrentaron presidentes como Cárdenas y Ávila Camacho. Demasiado entusiasmo por las políticas estadounidenses, podría resultar en que nos volvemos en un blanco de los enemigos de Estados Unidos, nuestro socio comercial. Muy poco entusiasmo por las políticas de los vecinos, o incluso una actitud abiertamente hostil hacia ellas, y aquello puede resultar en un conflicto con el gobierno de “trigger-happy cowboys” que controlan los Estados Unidos en este momento. En ese conflicto, no tenemos buenas probabilidades de éxito. 
  7. Es posible que la revisión del TMEC, el mundial de futbol, la política de migración, la guerra contra las drogas, y la violencia en México, tengan un papel reducido y hasta marginal en la discusión pública en los próximos meses y años. Eso es malo. México necesita cambiar, y un Estados Unidos distraído no ayuda a traer ese cambio. 

COLUMNAS ANTERIORES

Violencia y crecimiento
El futuro de IA educación

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.