Costo de oportunidad

México, tú y las nubes

En la medida en que la economía se digitaliza y los servicios en la nube se vuelven más comunes, los tres niveles de gobierno en México pueden llegar a más mexicanos y ser más eficaces.

Esta columna es sobre varias cosas. Una de ellas, el extraordinario placer de los podcasts, que es de las cosas que nos dio la modernidad digital.

Uno que recientemente ha capturado mi atención es Proyecto 1954. Se llama así no por alusión al año, que no tiene mucho de especial. Son 1954 millas de frontera entre Estados Unidos y México, y por eso así se nombra al podcast. Lo dirige Enrique Perret, un colega muy brillante, director de la Fundación México Estados Unidos. La semana pasada entrevistaron a Blanca Treviño, la vicepresidenta del Consejo Mexicano de Negocios, empresaria fundadora de Softek, una de las pocas empresas de servicios digitales y software mexicanas que son exitosas a nivel global.

Hace unas semanas, en ese podcast escuché a mi colega Jana Palacios hablar sobre el despliegue de servicios de red en la nube, como un cambio acelerado y disruptivo que apareció después de la pandemia de Covid-19. Los gobiernos, ante la dificultad para la presencia física, movieron muchos servicios a la nube de cómputo, y eso implica una revolución en términos de las posibilidades de servicios gubernamentales.

Este cambio, en México, no es homogéneo, entre dependencias federales, estatales y municipales. Esa es una ventaja de tener un Estado federado. Hay oportunidad para que haya cambios en las políticas públicas locales, y que esos cambios, cuando son experimentos exitosos, se conviertan en mejor práctica para todos los gobiernos nacionales. Ese ha sido el caso de Estados Unidos, aunque otro podcast maravilloso, el de The Economist, recientemente mostró que cada vez hay más divergencia entre las políticas públicas de los estados demócratas y republicanos, al grado de que es difícil saber si son de un mismo país.

Quizá eso ha ocurrido con México. Hemos querido darle homogeneidad cultural y legal a un conjunto de culturas que ocupaban un territorio y que tienen poco en común unos con otros. Sin embargo, tecnologías como los servicios digitales en la nube hacen que el sueño de unificar naciones, no polarizarlas ni balcanizarlas, pueda lograrse.

Los servicios en la nube reducen los costos de transacción digitales, tanto en lo público como en lo privado. En la presentación del artículo “México potenciado por la nube: Inclusividad, innovación y crecimiento”, Alejandra Palacios, Ernesto Flores-Roux y Stoney Burke afirman que la digitalización de la economía es un fenómeno de alcances muy importantes en México. En la medida en que la economía se ha hecho más digital, y los servicios en la nube se vuelven más comunes, los tres niveles de gobierno en México pueden llegar a más mexicanos y ser más eficaces y eficientes.

La nube parece incomprensible si la vemos desde un ángulo técnico. Hace que el Internet sea una gran colección de servicios por suscripción, como los podcasts. El que yo no tenga que almacenar en mi computadora un software, sino pueda usar una versión especial alojada en un servidor de una empresa, o de un gobierno, tiene un efecto en los costos y en la efectividad del Internet, porque los costos se reducen exponencialmente, y el alcance de la red para cada usuario individual, se multiplica exponencialmente.

Aquí difícilmente le haré justicia a ese trabajo. Debo dejar, eso sí, testimonio de la admiración que tengo por Jana Palacios, desde que fuimos colegas en IMCO, su legado en la Comisión Federal de Competencia, y su compromiso con México como académica, investigadora y persona de sociedad civil.

Una de las conclusiones que comentaron en la presentación del documento es que las restricciones regulatorias para que los servicios digitales en renta estén alojados en territorio nacional, juega en contra del desarrollo de la nube. No nos debería importar que los servidores estén en Islandia o en la Antártida, siempre y cuando el contrato de acceso a ellos para las mexicanas, empresas o personas, sea igual que el de las suizas, estadounidenses o brasileñas.

Otra conclusión interesante es que la energía juega de manera importante en los servicios digitales en la nube, para atraer la industria de la nube a México. Esa energía debe ser limpia, segura y barata, y ello solamente lo lograremos con energías limpias y competencia en el sector eléctrico en particular, y energético en general.

Descargue Proyecto 1954 en donde obtenga sus podcasts. Descargue el artículo en la página de la US Mexico Foundation. De verdad valen la pena. ¡Felicidades, Jana y Perret!

COLUMNAS ANTERIORES

A fuego lento
Jóvenes matemáticos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.