Costo de oportunidad

Gasolina, crimen y crecimiento

Tres investigadores italianos analizaron los datos de tomas clandestinas de combustible por municipio, justo después de la elección de Felipe Calderón. ¿Qué encontraron?

Tres investigadores italianos, de la Universidad Bocconi (sin ironía ni insulto añadido), publicaron el 10 de enero un artículo llamado “Dándole combustible al crimen organizado: la guerra mexicana contra las drogas y el robo de combustible”. El artículo lo difunde la red SSRN (Social Science Research Network), con el número 4007993. Los autores (Battiston, Daniele, Le Moglie y Pinotti) analizaron los datos de tomas de robo de combustible por municipio, justo después de la elección del presidente Felipe Calderón.

Los investigadores italianos llegaron a la conclusión que la declaratoria de guerra de la administración Calderón desató un crecimiento exponencial de las tomas de combustible ilegal. Analizaron los datos a nivel municipal, específicamente con la elección intermedia de 2007-09. Resulta que en los municipios donde el PAN ganó por un margen estrecho, el robo de combustible aumentó, mientras que en aquellos municipios donde perdió por un margen estrecho, el huachicoleo se redujo.

Siempre hay controversia alrededor de un artículo en ciencias sociales, aún si la estadística y econometría que sustentan el análisis son buenas. En este caso hay algunos problemas de método. A la econometría de regresión de discontinuidad le faltó un complemento básico: una gráfica con las ventas de combustibles, como la que acompaña a este artículo, y que viene de los datos que Sener publica en la plataforma de información abierta de gob.mx .

Claro, también hay que cuestionar la causalidad de la guerra contra las drogas. El crimen organizado había hecho metástasis en el país desde muchas décadas atrás. Quizá Calderón fue el primer presidente en enfrentarse a una reencarnación del narcotráfico con mucho más poder de fuego y de corrupción. Por supuesto, la captura de líderes generó fragmentación de cárteles y violencia, y nuevas actividades criminales para muchos de los líderes de carteles de narcóticos que querían diversificar su actividad criminal afuera del radar de Estados Unidos. Pero bueno. Volvamos a los datos.

La plataforma gob.mx nos otorga datos mensuales de la venta de combustibles desde enero de 2005 hasta diciembre de 2020. 2021 todavía no está. Seguramente Sener lo subirá pronto. Lo que vemos en la gráfica es que la venta de gasolinas aumentó considerablemente desde el último año de la administración del presidente Fox, desde 650 miles de barriles diarios hasta alcanzar una meseta cerca de 800 mbd entre 2007 y 2017, con altibajos, como en el año 2014. Entre 2017 y 2020 las ventas de combustible se redujeron significativamente, especialmente en el año 2019, lo cual es atribuíble a la crisis económica. Sin embargo, en el cierre de 2020, las ventas de combustibles estaban por debajo de las de enero de 2005.

Es cierto que estos datos tienen una influencia enorme de la demanda, y la demanda de combustibles depende, de manera importante, de la actividad económica. Aún así, las ventas de combustibles no parecen haberse alejado de su tendencia de largo plazo durante los sexenios de los presidentes Peña y Calderón. En la recesión de 2008-9 no parece haber una reducción importante en el consumo. Una posible hipótesis es que los concesionarios de gasolineras, de Pemex o privados, eran los principales clientes de la gasolina robada. Otra posible hipótesis es que las gasolinas se vendían en un mercado paralelo (a pie de ducto, o en arreglos de mayoreo con grandes consumidores), por lo cual la estadística no refleja su consumo.

La caída desde 2017 es más difícil de explicar. En teoría, cuando el presidente López Obrador toma las riendas del gobierno, a finales de 2018, el robo de combustible estaba en su apogeo. Sin embargo, las ventas de combustibles ya venían en importante descenso desde 2017. Es posible que el control de concesionarios para evitar que llenaran sus cisternas con combustible robado, hizo que se desarrollara el mercado paralelo.

Estamos importando menos, produciendo menos y usando menos. En 2020 producimos cerca de la mitad de lo que producíamos en 2016. En la oferta se fortaleció en 2021, porque el sector privado importador ha crecido. No me extrañaría que en 2021 los privados hayan llegado a importar 200 mbd, a pesar de que no hay permisos nuevos.

No sé si se acabó el huachicol. El hecho es que hay menos gasolina. Ese fenómeno y el precio del crudo, es el que más impacta los precios. Si el consumo de gasolinas es un indicador adelantado de recesión, la nuestra se está profundizando. En 2022, creceremos muy poco o nada.

Las opiniones son responsabilidad del autor, y no reflejan el punto de vista de las personas o instituciones mencionadas.

(Especial)

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