Costo de oportunidad

De cumbres, China y chapuzas

Con la agenda y las decisiones de López Obrador estamos en riesgo de convertirnos en una pequeña China autoritaria.

La foto global es la que importa. No tiene la menor relevancia si en la foto local sales con un traje que no te queda, persiguiendo a una paloma, o vociferando contra algo o alguien que no se lo merecía. El presidente de la República vio la oportunidad, se dio cuenta que a los estadounidenses y canadienses les preocupa la actitud cambiante y autoritaria de Beijing, y se aventó el primer discurso digno que le conocemos. Dijo, en resumen libre de esta columna, que la participación de China en el comercio mundial se multiplico prácticamente por diez en los últimos treinta años, mientras que la participación de Norteamérica se ha estancado. Que hay que fortalecer Norteamérica.

Ya de regreso en casa, el Presidente nos obsequió un decreto que anula a la República y a la administración pública federal en lo referente a sus obras de vanidad, mandó una críptica iniciativa para crear un comando supremo militar, una especie de ascenso para el secretario de la Defensa, soltó información que apunta a que Arturo Herrera no va a Banco de México, y con ello logró avanzar su agenda autoritaria 10 yardas mientras que el mundo se quedó con la foto global, del cuate que dijo lo que tenía que decir en una cumbre norteamericana.

Casi al mismo tiempo que la cumbre trilateral, en la ciudad de Halifax, Canadá, se reunieron 300 asistentes, militares, académicos, intelectuales, empresarios, funcionarios públicos, representantes de sociedad civil, refugiados, para hablar de la seguridad de las naciones democráticas y defensoras de las libertades individuales. Un tema del foro de Halifax, que ha sido recurrente desde hace años, es el creciente autoritarismo de China. En un informe intitulado China vs. Democracy, The Greatest Game, el foro presenta evidencia y argumentos que demuestran que el acercamiento de Occidente con China fue quizá el error geopolítico más grande de la historia de la humanidad. China, dice el informe, está haciendo todo lo posible por que el autoritarismo pueda florecer en cualquier lugar del mundo, y ello amenaza a la democracia como forma de gobierno y a la libertad como filosofía de vida.

Esta columna y su autor confiesan ser parte de ese error de cálculo. Muchas veces abogamos porque México comerciara más con China. La fuente de la ventaja comparativa de Estados Unidos no era su costo de capital, ni su tecnología; era China, pensábamos. Ahora los estadounidenses y sus aliados se están dando cuenta que no pueden proteger sus inversiones en ese país, que no pueden cuidar su propiedad intelectual de la copia y comercialización descarada desde China, y que las tecnologías que se han importado desde ese país, como las de telecomunicaciones (léase 5G) representan un riesgo de espionaje y vulnerabilidad de los sistemas de defensa de los países.

México, el del discurso de Andres Manuel López Obrador, el presidente que fue y le dijo a sus vecinos lo que querían oír, para luego hacer lo que le viene en gana, podría ser una pieza para que las naciones democráticas y liberales del mundo escapen del autoritarismo à la chinoise, excepto por el hecho de que Andrés y sus huestes están convirtiendo a México en un país autoritario a lo chino.

Nadie tiene el don de la infalibilidad. Lo que sí podemos decir es que la participación de las Fuerzas Armadas en la vida económica y civil acaba por tener consecuencias desastrosas. Como dice el buen Pablo Majluf, nos mete en una ruta de la cual no hay retorno certero. Al menos no hay retorno sin violencia y complicaciones serias de la vida nacional.

Es notable la capacidad del presidente López Obrador para vender espejitos. Aún a los güeros del norte. Es paradójico que nuestro país nunca hizo lazos comerciales formales con China, ni se convirtió en destino de la inversión china de manera tan preponderante como ocurrió en otros países de la región. Sin embargo, somos el país con mayor riesgo de convertirnos en una pequeña China autoritaria, que comparte más de 3 mil kilómetros de frontera con Estados Unidos.

Un epílogo a Halifax: los militares de la OTAN ven la salida de Afghanistán como un terrible error y fracaso. También se dan cuenta que las Fuerzas Armadas no pueden construir instituciones; eso requiere otro tipo de intervenciones. La “violencia doméstica” en México seguirá y los vecinos no se enterarán, porque el golpeador es muy inteligente y la oculta.

Las opiniones son responsabilidad del autor, y no representan el punto de vista de ninguna de las instituciones mencionadas.

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