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15/08/2019
Actualización 15/08/2019 - 12:06

Los miércoles suelen ser días tranquilos en los mercados financieros. Es mucho más frecuente que se tengan grandes ajustes en lunes o jueves. Sin embargo, ayer hubo mucha sangre en el hemisferio occidental. Las caídas de las bolsas en Europa rondaron 2 por ciento, y en Estados Unidos el 3 por ciento. Parece que la causa inmediata es la preocupación de una posible recesión. Los que eso piensan utilizan como indicador la reversión en la curva de rendimientos, que argumentan que ha sido señal inequívoca de recesión en las últimas décadas.

La curva de rendimientos es una gráfica que se construye con los rendimientos de bonos gubernamentales en sus diferentes periodos de maduración: tres meses, dos, cinco, 10 años, por ejemplo. En teoría, el rendimiento de un bono de largo plazo es mayor que el que ofrecen los bonos de menor plazo. Así, un bono que se paga a diez años debería dar rendimientos mayores que los que se pagan a dos años, o a tres meses. Utilizo estos plazos porque son los más frecuentes en la comparación de la curva de rendimientos, y efectivamente han invertido la relación normal antes de una recesión.

Por ejemplo, utilizando los datos del Banco de la Reserva Federal de San Luis (Fred), la curva de rendimientos utilizando bonos de 10 años y de tres meses se ha invertido en tres ocasiones: mayo de 1989, junio de 2000 y julio de 2006. Hubo recesión en todos los casos: en julio de 1990 (14 meses después de la inversión), marzo de 2001 (nueve meses después), y en diciembre de 2007 (17 meses después). Ahora, esta curva se invirtió en mayo pasado.

Si se comparan los bonos de 10 y dos años, que tienen datos anteriores, ha habido cinco casos previos: agosto de 1978, septiembre de 1980, diciembre de 1988, enero de 2000 y julio de 2006. Y también en todos los casos hubo recesión: diciembre de 1979 (16 meses después de la inversión), agosto de 1981 (once meses), y en los tres casos recientes (mismas fechas del párrafo anterior) la distancia entre la inversión de la curva y el inicio de la recesión ha sido de 19, 14 y 17 meses. Esta curva se invirtió a la apertura del mercado ayer, y desató el pánico, aunque al cierre el bono a 10 años logró una ligera ventaja de 0.002 por ciento sobre el de dos años.

Cabe mencionar que no hay falsos positivos, es decir, una inversión de la curva sin recesión posterior. Y en los tres casos en los que se pueden comparar las dos series mencionadas, la curva que usa bonos de dos años se ha invertido antes que la que utiliza los bonos de tres meses. Por primera vez, en todo el periodo que podemos comparar, la inversión ha ocurrido primero con el bono de tres meses.

También puede compararse el bono de 10 años con la tasa de referencia de la Reserva Federal, aunque es menos frecuente. La ventaja es que de esto tenemos datos desde 1960. También ocurre que cada inversión de la curva precede una recesión, si bien hay dos momentos en los que podría argumentarse que hubo una falsa alarma. En varios meses de 1966 la curva se invirtió, pero regresó a terreno positivo por más de un año, para después ya confirmar la inversión y preceder la recesión de 1970. Algo similar ocurrió en 1998, en que se invirtió la curva, regresó durante 1999, y para el 2000 ya se confirmó la inversión, seguida por la recesión dot com, formalmente iniciada en marzo de 2001.

Si le hacemos caso a la curva que utiliza el bono a tres meses, ocurrirá una recesión en Estados Unidos alrededor de mayo próximo. Si nos fijamos en la que utiliza el bono a dos años, no hay nada a la vista. Escoja su veneno.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.