Fuera de la Caja

El aprendiz

Donald Trump se ha envalentonado y regresa a su intención de adquirir Groenlandia. Los europeos insisten en que el futuro de esa gran isla deben decidirlo quienes viven ahí y Dinamarca, pero Trump no tiene límite alguno.

La captura de Nicolás Maduro, hace casi una semana, ha cambiado por completo el panorama del continente. Por un lado, Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha dejado sus actuaciones infantiles y se comunicó directamente con Donald Trump para solicitarle una reunión. En pocos meses, Petro dejará el cargo y todo indica que Colombia ya no jugará con opciones populistas “de izquierda”. En Venezuela, la recomposición avanza, y los “médicos” cubanos abandonan el país, mientras que los presos políticos vuelven a la calle. Como ya lo han apuntado varios colegas, el grupo en el poder en México se queda solo y las absurdas relaciones con Cuba van a pesar.

Por otro lado, Trump se ha envalentonado y regresa a su intención de adquirir Groenlandia. Los europeos insisten en que el futuro de esa gran isla deben decidirlo quienes viven ahí y Dinamarca, pero Trump no tiene límite alguno. Hace un par de días decidió abandonar medio centenar de entidades internacionales y no parece que mantenerse en la OTAN le preocupe mucho. El cuerpo paramilitar que creó con el cascarón del ICE mató a una mujer hace unos días. Tampoco le ha afectado.

Aunque hay algunos datos positivos en la economía, como comentamos el miércoles, en lo general seguimos en una situación muy débil, y con ella encima entraremos en la revisión del T-MEC. Considerando el cambio mencionado en el primer párrafo, y la actitud de Trump en el segundo, se ve difícil obtener algo benéfico para México en esas revisiones, renegociaciones o subordinaciones de los próximos meses.

No hemos visto mucho a Putin en estos días, aunque parece que cada día más personas se dan cuenta de que Rusia no tiene nada. No le alcanzó para derrotar a Ucrania, su economía es apenas un poco mayor que la de México y se le está derrumbando el colchón del suroeste. Ya habían perdido Siria y estos días han sido espectaculares en Irán. No está claro lo que ocurre en ese país, pero también quedó en evidencia su debilidad con el ataque de Israel (apoyado por Estados Unidos), y la combinación del derrumbe económico y ambiental ha dado como resultado las mayores manifestaciones registradas.

La demostración fehaciente del fin de los 80 años de posguerra, que significó la captura de Maduro (aunque era muy obvio desde antes), parece liberar todo tipo de fuerzas en todas partes. No creo que haya detrás una estrategia. Si usted es viejito, tal vez recuerde los dibujos animados de “Fantasía”: El aprendiz de brujo, en los que el ratón intenta aplicar una magia que no domina para poner a las escobas a realizar el trabajo que a él le tocaba. Bajo los compases de Dukas, lo que parecía una bendición se va convirtiendo en un infierno.

Venezuela y Cuba estarán al borde del caos. Tal vez sea lo mismo en Irán y en Siria. Una vez iniciada la danza de las escobas, los estados fallidos que bordean a estos últimos tendrán muchas dificultades para no sumarse. El aprendiz de brujo, incapaz de entender las fuerzas que ha desatado, goza de la danza que ve a su alrededor y tal vez se pregunta por qué nadie había puesto a bailar a las escobas antes. Sin duda se responde celebrando cuán superior es él a sus antecesores. “Soy el más grande”, se dice, al ritmo creciente de Dukas.

Por un buen rato no vamos a entender lo que pasa. No vamos a poder asignar riesgos adecuados a las decisiones. Vamos a vivir en absoluta incertidumbre. Si tenemos suerte, la violencia será limitada, en magnitud y espacialmente. Disfrute cada día de este 2026.

COLUMNAS ANTERIORES

Lo que no se ve
Regresamos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.