Este viernes se publicará el dato oportuno del PIB al primer trimestre. Conocemos ya el Indicador Global de Actividad Económica para enero y febrero, el indicador oportuno para marzo, y la balanza comercial también para ese mes. Con esa información, es posible suponer que el dato que conoceremos el viernes será de un crecimiento cero, o alrededor de eso, en comparación con el trimestre anterior. En términos anuales, la contracción será cercana a -3.5 por ciento.
Lo que esto significa es que la economía no se ha movido, prácticamente hablando, durante los últimos seis meses. Sin embargo, el resultado de la balanza comercial en marzo es muy especial. Normalmente, en este mes suele ocurrir un superávit comercial. Como usted sabe, cuando las cosas van bien, México tiene un déficit, porque compramos más de lo que vendemos. En marzo de cada año, sin embargo, ocurre lo contrario. En esta ocasión, los datos de marzo sorprenden con un déficit importante. Parte de la razón proviene de importaciones petroleras realmente extraordinarias, aunque el saldo no petrolero era suficientemente bajo como para que al final haya déficit.
Esto debe ser una buena noticia, porque implicaría que hay un crecimiento en la economía durante marzo. No estamos totalmente seguros, porque febrero fue un mes atípico, marcado por el congelamiento en Texas que tuvo un impacto importante en diversos mercados, no sólo el energético. Sin embargo, las importaciones de bienes de consumo y bienes de capital saltaron a un nivel parecido al de 2019. Las de bienes intermedios (insumos para la producción) alcanzaron un récord histórico.
Ahora bien, cuando revisamos el primer trimestre completo, el asunto ya no es tan bueno. En bienes de consumo, nuestras compras mensuales fueron por 4 mil 300 millones de dólares. Es un dato inferior a los primeros trimestres desde hace varios años. Contra 2018, la caída es de -11 por ciento. En bienes de capital, las importaciones mensuales promedio ascienden a 3 mil 200 millones de dólares, también inferiores a los primeros trimestres de varios años anteriores. Contra 2018, la caída es de -8 por ciento. En bienes intermedios, en cambio, las importaciones son las mayores de la historia para un primer trimestre.
Para continuar con la parte buena, este desempeño del comercio exterior apunta a que la cuenta corriente en el primer trimestre se habrá reducido a un tercio del nivel que tuvo al cierre de 2020, lo que implica una reducción en las salidas de capital. Eso lo sabremos dentro de tres semanas con seguridad.
Pero esto implica un enigma. De acuerdo con el IGAE, y su auxiliar el IOAE, el crecimiento del primer trimestre de 2021 contra el anterior rondaría cero, como le decíamos, pero la aportación de las exportaciones netas se habrá reducido en 2.5 puntos del PIB. Por obligación, eso debe haberse cubierto con más consumo, más inversión, o más gasto de gobierno. De las primeras dos, sólo conocemos el dato de enero, y no había un crecimiento muy importante. Con los datos de febrero y marzo de ventas, construcción y otros, tampoco hay grandes señales. Sí han mejorado ambos, consumo e inversión, pero no alcanzan para cubrir la caída en la aportación del sector externo.
Lo que implica que debe haber habido un incremento de gasto excepcional en este primer trimestre. Eso además coincidiría con esas importaciones petroleras extraordinariamente elevadas (más del doble de lo esperado). Prácticamente 4 mil millones de dólares por encima de lo normal en un solo mes, casi medio punto del PIB.
Este viernes habrá que revisar este tema, con el indicador oportuno del PIB, el informe trimestral de Hacienda y los reportes financieros de Pemex, pero no se ve bien.