Revolución de ideas
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Revolución de ideas

29/05/2020
Actualización 29/05/2020 - 14:20

¿Tienes alguna idea, por más radical que sea? Este es el momento de darle forma. ¿Una solución que antes parecería imposible? Ahora podríamos analizarla un poco más. ¿Un sistema, método, procedimiento que, de tan innovador, nadie lo pondría en práctica? Hoy lo necesitamos revisar más que nunca.

Frente a una crisis de este tamaño, sólo las nuevas formas de pensamiento nos ayudarán a superar los obstáculos que vienen. De la misma forma que las viejas ideas no sirven de mucho en tiempos nuevos, las diferentes aproximaciones que tengamos para resolver los problemas de esta difícil realidad serán la diferencia.

Así que, en este momento, no hay ideas absurdas o propuestas de solución que sobren. Desde nuestro espacio, escuchemos todo lo que se diga, utilicemos ejemplos de otros lugares y usemos el tiempo para diseñar la nueva realidad a la que nos enfrentaremos.

Entre todas y todos podemos establecer reglas distintas y hasta diseños de ciudades que puedan resistir no sólo esta pandemia, sino el conjunto de enfermedades contagiosas que se juntarán en el segundo semestre del año.

Mientras en las grandes ciudades del país las bicicletas perdieron fuerza como opción de movilidad, en otras capitales del mundo se han agotado para que sus ciudadanos puedan trasladarse sin entrar en contacto con otras personas en el transporte público.

Basta con revisar las redes sociales y podremos leer que durante esta contingencia la bicicleta se convirtió en una alternativa para cientos de capitalinos que no pararon y no me refiero sólo a los repartidores de comida. Creo que ya está claro que, en la Ciudad de México, igual que en otras grandes ciudades de la república, tienen zonas alta concentración, en horarios específicos, a pesar de que las distancias son cortas entre ellas.

Sin embargo, tenemos ciudades diseñadas para los automóviles y eso nos ha dado la sensación de que cualquier otra alternativa que no sea el Metro, por ejemplo, es más lenta. Uno de los retos será habilitar nuestras ciudades para poder movernos sin agruparnos y eso dependerá más de las personas que de las autoridades.

No será sencillo, dado el flujo de personas que llegan y salen de las ciudades más grandes todos los días por motivos de trabajo, pero hasta el momento tenemos miles de profesionales que tampoco se han detenido laboralmente desde sus casas e incluso trabajan más horas que antes.

¿Qué haremos entonces con los miles de metros cuadrados de espacio de oficinas? ¿Cambiarán las condiciones de vida en los principales centros financieros y de negocios? ¿Cómo serán los eventos, talleres, seminarios y conferencias en los próximos meses? Hemos tenido algunos ejercicios, con sus ensayos y errores, de lo que serán nuestras reuniones a distancia. Vaya, hay compañías de tecnología a las que esta pandemia las convirtió en corporaciones multimillonarias.

Pero estamos lejos de saber en qué condiciones viviremos en los próximos meses (olviden anticipar en años), por lo que, si tienes una idea sobre cómo ayudar, te escuchamos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.