Es posible que los mercados tengan evaluaciones de corto plazo ante la incertidumbre que todavía presenta la evolución de la pandemia. Sin embargo, habrá que tomar en cuenta variables que no necesariamente se verán reflejadas en el futuro y que ya son una realidad en este momento, aunque su impacto no sea tan claro.
Primero, la vacunación avanza en el país con mejores números de lo esperado, mientras el mismo proceso en Estados Unidos se ha ralentizado por diversos motivos, entre ellos, la resistencia de amplios segmentos de la población a inocularse, a la par de que se cuenta con millones de dosis sin aplicar.
Si bien la economía estadounidense lleva un comportamiento mucho más acelerado de lo que se anticipaba, el aumento de contagios podría traer en las próximas semanas nuevos episodios de nerviosismo entre los inversionistas. Dos soluciones pueden significar buenas noticias: la obligatoriedad de la vacuna por mandato de las empresas y del gobierno a sus empleados y la solicitud de certificados de vacunación para ingresar a espacios cerrados o establecimientos comerciales como restaurantes, hoteles, conciertos y eventos deportivos.
En México podría ocurrir lo mismo para garantizar mayor seguridad al interior de edificios de oficinas públicas y privadas, así como en comercios; pero bajo un escenario diferente, ya que la población más joven ha acudido masivamente a recibir su esquema, en tanto que la franja entre 30 y 39 ha sido reacia a ello, los de entre 50 y 59 años respondieron bien a la convocatoria, y las y los adultos mayores están cubiertos en casi su totalidad.
Creer en la eficacia de las vacunas, la solución que la ciencia nos aportó y que será histórica al narrar esta pandemia, permitirá que muchas naciones puedan incorporarse a una economía global que avanza y tendrá como incentivo el gasto que viene para la temporada invernal.
Sin embargo, actividades como el turismo o el entretenimiento presencial, seguirán afectadas en la medida en que países cuenten con niveles de vacunación más altos que otros, en específico en playas de África, Asia y el Caribe.
Equilibrar los índices de vacunación, como ya han recomendado los organismos internacionales de salud, no solo hará que la economía se recupere de manera equitativa, sino que es la única forma en que se superará esta pandemia en lo social y en lo sanitario.
Todo esto debe considerarse en las apuestas que hacen los mercados mundiales, para que las impresiones que tenemos ahora sobre lo que viene no influyan de manera equivocada en sus decisiones y se provoque un temor artificial.
Cada institución pública y privada tiene un deber en ese sentido, para que la desinformación o las fotografías del día se evalúen en su justa dimensión. Hablamos de una crisis autoinflingida para reducir el impacto de un nuevo virus, que es diferente de lo que ocurrió en el pasado. Seguimos ahí, con medidas de control macroeconómico, recuperación en varios indicadores y dependiendo de la evolución internacional de la emergencia. Es decir, la crisis no fue producida por causas financieras, eso cambia mucho los pronósticos.
Sin embargo, la prudencia de mercados e inversionistas es hoy una condición que nos ayudará al resto. Puede que la incertidumbre no descienda; lo que sí puede pasar es que entre todos podamos controlarla en la medida en que nos cuidemos, cuidemos a otros, planeemos el rumbo de la economía familiar para evitar, en lo posible, sorpresas y fomentar la vacunación en nuestro entorno inmediato. Una mala impresión en estos momentos puede desencadenar escenarios negativos que ahora no necesitamos.
El autor es director general de Seguridad Privada de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.