Tiro al blanco

Qué se espera de Checo en el GPMX

Luis Rodrigo Gómez explica cómo el piloto mexicano de Red Bull puede dejar contentos a los asistentes al Autódromo Hermanos Rodríguez y a los aficionados mexicanos.

¿Qué tendría que hacer Sergio Pérez para hacer feliz al público en el Gran Premio de la Ciudad de México?

El 30 de abril, Checo ganó en Azerbaiyán y todo mundo -bueno, tanto así como ‘todo el mundo’ no, pero sí la mayoría de los mexicanos- hablaba de luchar con Max Verstappen por el campeonato. En Miami, la carrera siguiente, las cosas cambiaron: pese a obtener el cuarto 1-2 de la temporada para Red Bull, la diferencia entre el neerlandés y el mexicano fue abismal. Entonces vinieron las dudas sobre si Pérez manejaba el mismo coche que Verstappen, quien ganó ese GP y luego 13 de los 14 posteriores (incluidos 10 al hilo) para tomar distancia definitiva. Max llega como tricampeón de F1.

Con este antecedente: ¿cómo hará Pérez para regocijar a los fans en el GPMX?

En esos seis meses después de Miami, Checo se subió al podio en apenas cuatro de 13 carreras, la última en Monza, a principios de septiembre, cuando inició su mala racha. Primero porque en el siguiente Grand Prix, Singapur, Red Bull vivió su peor carrera, no solo porque Pérez acabó octavo, sino porque la escudería austriaca no ganó por primera vez, pues Verstappen fue quinto. Sin embargo, la recuperación fue inmediata: Max se llevó Japón… aunque Sergio ni siquiera acabó ese GP, del que había quedado fuera, pero tuvo que volver unas vueltas más para deshacerse de unas penalizaciones que le podrían costar de cara a Qatar, que, de cualquier modo, ha sido su peor carrera, pese a acabar décimo.

Bien, ¿qué debe hacer en México?

Para la afición, en general, ha sido frustrante ver a Sergio Pérez complicarse las carreras en las clasificaciones. Demasiadas veces (ocho) no ha alcanzado ni la Q3, de hecho, en dos ocasiones ni siquiera llegó a la Q2. La que más dolió fue, sin duda, la de Mónaco, donde Checo arrancó último por fallas en su RB19, tras un aparatoso accidente en las prácticas que dejó al descubierto un “espectáculo” -como lo bautizó Toto Wolff- al ver el suelo del auto mientras era retirado de la pista en grúa.

Sí, sí, ¿cómo nos pondrá contentos Sergio en México?

En las conferencias previas al GPMX, confirmó que el RB19 que manejó desde Miami no ha sido el mismo: “La gente nunca entenderá lo que es manejar un auto a 300 kilómetros por hora y no sentirte cómodo. No saber lo que va a hacer el auto en una curva… Teníamos un gran auto, pero al que cada vez me era más difícil sacarle el máximo con los ajustes”. En la presentación, se sinceró al afirmar que lo más complicado ha sido mental, sobre todo, reiteró, por el coche. Hace un mes, dio más detalles en una entrevista con el medio neerlandés De Limburger: “La Fórmula 1 es mi deporte, mi vida, mi pasión. Pero cuando lo estás pasando tan mal en el trabajo, es difícil estar alegre en casa con tu mujer y tus hijos. Por eso contraté a un preparador mental, porque mi familia se merece tener un padre alegre en casa”.

Ok, sí-sí, pero ¿qué debe hacer Pérez Mendoza para que le celebren en México?

Sergio es muy sentimental, pese a que, por momentos, su semblante parezca serio. Es querido por la mayoría de los pilotos en la parrilla por transparente y honesto. Es agradecido y cordial. Además, sobre muchas cosas que van más allá de su innegable talento y trabajo duro que ha realizado para estar donde está, el mexicano tiene fama de ser alguien respetuoso y leal. Por eso, los resultados ayudan a que se gane en la pista el respeto que ya tiene en el paddock.

El miércoles, en EXMA Heroes & Doers en Ciudad de México, el legendario quarterback Tom Brady, siete veces campeón de la NFL, afirmó que la base de su éxito estaba en detectar sus cualidades y potenciarlas. Trabajo duro y enfocado.

En esa conferencia, Chicharito Hernández dijo que su clave estaba en hacer, tras bambalinas, las cosas que nadie quería hacer, aunque no tuviera ganas.

El dos veces campeón de F1, Fernando Alonso, explicó en el podcast High Performance afirmó que “al saber mis limitaciones, trato de evitar hacer esas cosas”.

Pues estos tres consejos, a la vista de todos, los tiene muy bien aprendidos Checo.

¡Yaaa!, ¿qué debe hacer ‘El Viejo Sabroso’ para tener contento al Hermanos Rodríguez?

La campaña más grande que ha promovido la organización del GPMX este año es ‘Racepect’, que pide a los aficionados dejar la rivalidad en la pista por el temor del recibimiento que tendrán Verstappen (vuelve a México tras negarse a dejar pasar a Checo el año pasado en Brasil, cuando esos puntos eran vitales para un eventual subcampeonato, pese a orden de equipo, y que finalmente no logró) y Helmut Marko (acusó a Pérez de falta de enfoque por ser “sudamericano”). Lamentablemente, aunque es una campaña loable y bien ejecutada, sabemos que el rechiflido va a ocurrir y muchísimo más sonoro que el de Austin a Max en pleno podio.

Así, pues, sabemos también que Max no va a ayudar a Checo en México, donde el neerlandés ha triunfado en cuatro de las últimas cinco carreras y es el máximo ganador histórico. Como sea, Max ha tenido una buena actitud en el país e, incluso, mandó un mensaje de fuerza a las víctimas y damnificados del huracán Otis, que azotó Acapulco en las primeras horas del miércoles.

¿Y entonces?

La respuesta es muy fácil: nada. Todos los aficionados mexicanos quieren que Sergio Pérez sea el primer local que gane el Gran Premio de México, pero nadie se va a enojar ni le va a reclamar que no lo haga. Su trayectoria en la F1 le sitúa ya como uno de los grandes ídolos de la historia del deporte mexicano. Para Checo, lo mejor será que se relaje y disfrute el paisaje. En una de esas, el mismo trabajo que ha hecho para potenciar su auto y sus cualidades como piloto, cuando nadie lo ve, le hacen obtener un triunfo que, gracias a su habilidad y enfoque, y también algo de suerte, sí puede pasar.

Si bien ganar el GPMX o no, no va a cambiar la inspiración que Checo representa para los mexicanos, si lo logra, habrá que ver si el Ángel de la Independencia es capaz de recibir a todos los que le vayan a cantar el Cielito Lindo.

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