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La inflación y el precio del limón

Existen factores que explican el incremento de la inflación, sin embargo, en el caso de la mayoría de los productos que integran la canasta se trata de problemas en las cadenas de suministro.

El fin de semana fui a comer tacos al mercado; cuando los estaba preparando noté que no había limones a la vista y pregunté si me podían dar unos. La triste respuesta fue “sí, pero nada más uno”. Así como en este puesto de tacos, todos los mexicanos estamos sorprendidos y preocupados de que el limón haya alcanzado un precio tan elevado (arriba de 70 pesos el kilo), pero es entendible. La inflación cerró en 7.4 por ciento, la más alta desde enero de 2001. En diciembre, el limón fue de los productos que más incidencia tuvo en ésta; en promedio su precio en todo el país creció 46.1 por ciento.

¿Qué está ocurriendo con la inflación, cuándo se va a estabilizar y cómo afecta al poder adquisitivo? Existen varios factores que explican el incremento de la inflación, sin embargo, en el caso de la mayoría de los productos que integran la canasta se trata de problemas en las cadenas de suministro. Es decir, por la pandemia y las medidas de confinamiento, la producción está muy rezagada respecto a la demanda. Por lo que la inflación de México y Estados Unidos cerraron el año con cifras similares (7.4 por ciento vs 7.0 por ciento).

Es entendible que el precio de los productos esté directamente relacionado con las cadenas de suministro, sin embargo, hay otros productos producidos localmente como el limón, cuyo precio también se ha disparado en los últimos meses.

En la información publicada por INEGI solo se aclara que la producción de limón cayó en diciembre; una de las principales causas se debe al cambio climático. Durante diciembre la temperatura fue inusualmente baja y llovió más de lo esperado en los estados de Michoacán, Veracruz, Colima y Oaxaca, lo que causó pérdidas en las cosechas de los productores del campo. A pesar de esto, también las cadenas de suministro contribuyeron a elevar aún más el precio del limón. Por ejemplo, el costo de los fertilizantes (estos sí de importación) elevó su precio en 20 por ciento en el mes de octubre, lo que repercutió en el costo de los productos. Asimismo, se incrementó el costo del transporte marítimo y de los energéticos, que también contribuyen a un mayor precio. Finalmente, existen otros factores como la inseguridad en Michoacán y el aumento de la demanda por el lanzamiento de productos envasados que llevan limón.

Varios especialistas han intentado analizar cuándo se van a estabilizar los precios. En el caso del limón se espera que en unos dos meses se regrese a precios más razonables, una vez que se recupere la producción pérdida durante diciembre y enero, y se reduzcan gradualmente los precios de los insumos.

Para el resto de los productos, se espera que la inflación vaya cediendo conforme avanza el año. Esto, explicado por la política monetaria de la FED (banco central de Estados Unidos) y del Banco de México, que planean seguir con incrementos en la tasa de interés; por la reducción de los programas de incentivos en Estados Unidos que tendrán como consecuencia una disminución en la demanda para ciertos productos y, se espera una recuperación de la producción global que también contribuirá a reducir los precios.

Finalmente, a pesar de la alta inflación, el salario mínimo tuvo una recuperación en términos reales de 7.1 por ciento al cierre de 2021. Evidentemente, esto beneficia más a los trabajadores que ganan menos. Por ejemplo, el 10 por ciento de los que menos ganan en el sector formal, tuvo incrementos en su poder adquisitivo de alrededor del 7 por ciento; mientras que, el 10 por ciento más rico presentó una pérdida del poder adquisitivo del 2 por ciento. El incremento de 22 por ciento del salario mínimo para el 2022 tomó en consideración el incremento de los precios. La nueva política de salarios mínimos tiene como uno de sus objetivos la recuperación del poder adquisitivo de los que menos ganan. Así, a pesar de la alta inflación, el salario mínimo ayudó a mitigar sus efectos en el poder adquisitivo de los que menos tienen.

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