Democracia Eficaz

19 días

Como es natural en una elección intermedia, el partido en el poder perderá votación respecto a la elección de 2018.

Las campañas entran a su fase final. Faltan 19 días para la jornada electoral. Buena parte de los electores ha tomado ya su decisión, aunque prevalece en las encuestas un 20 por ciento de indecisos (o de voto oculto). ¿Qué es lo que veremos en los últimos días de campaña?

En el caso de las elecciones de diputados federales se acrecentará la confrontación entre voto masivo por Morena contra voto útil para derrotar a Morena. El “voto masivo” solo resonará entre los seguidores fieles del gobierno por el desgaste natural que sufren todos los partidos en el poder, mientras que el “voto útil” tiene más potencial de ser atractivo en esta elección. La coalición que logró el PRI, el PAN y el PRD en 219 distritos electorales facilitarán el cálculo de quienes quieren usar su voto para castigar a Morena.

Salvo Jalisco, en el resto del país el voto útil es por la coalición, no por Movimiento Ciudadano (MC). Aun en entidades como Nuevo León o Campeche donde los candidatos de MC podrían ganar la gubernatura, en el caso de diputaciones federales los candidatos más competitivos son los de la coalición.

En el caso de las elecciones de gobernador locales hay un mosaico diverso. Por una parte, hay entidades donde los ganadores de Morena son claros: por ejemplo, Baja California y Nayarit. Hay otras entidades donde Morena inició con una clara ventaja y hoy luce una clara desventaja, como son los casos de Campeche y Nuevo León, donde sus candidatas perderán la elección.

Hay otras entidades donde Morena parecía ganadora hace algunas semanas, pero la elección se ha cerrado, como son los casos de Tlaxcala, Michoacán y Zacatecas. Y hay otras entidades donde el voto útil podría definir ganadores: el caso más notorio es Sonora, donde Ernesto Gándara, candidato de la coalición, ya alcanzó a Alfonso Durazo de Morena y la suma del candidato de MC a su causa, anunciada anoche, convierte a Gándara en el candidato favorito.

Y finalmente, las entidades donde la oposición ganará de forma clara como Chihuahua, Querétaro y Nuevo León.

Por su parte, el presidente López Obrador seguirá desacreditando a la autoridad electoral y exhibiendo casos que él considera fraudulentos: candidatos que presuntamente compran el voto. Seguirá señalando que el INE es parcial en sus investigaciones y sanciones.

Existe el riesgo de que López Obrador llame a que sus seguidores acudan a las casillas electorales el día de la jornada electoral para vigilar que los votos se cuenten bien. En caso de que eso se materialice se constituirá un enorme riesgo el día de la jornada electoral porque ello podría acarrear intimidación de votantes y, eventualmente, brotes de enfrentamiento o violencia entre grupos antagónicos.

También continuará la presentación de quejas y denuncias ante el INE y las fiscalías electorales. Buena parte de ellas son simplemente estrategias de propaganda electoral para denuesto en contra de otros candidatos. Cabe la posibilidad de que algunos de los expedientes puedan judicializarse, como es el caso de los candidatos punteros en Nuevo León. Sin embargo, es improbable que ello ocurra porque las denuncias hechas en contra de ellos requieren tiempo para ser investigadas y, en el caso de Adrián de la Garza, no existe materia para poder encontrar algún delito electoral en su comportamiento.

Como es natural en una elección intermedia, el partido en el poder perderá votación respecto a la elección de 2018, lo que significará menos diputados y pérdidas de algunas gubernaturas que consideraban ganadas. Por esta razón, Morena ya construye el argumento de fraude y procederá, una vez que terminen las elecciones, a solicitar la anulación de elecciones clave. Lo mismo hará la oposición cuando la derrota sea estrecha.

Acaso la pérdida más grande de esta elección y que afectará al país en su conjunto es que la elección intermedia que debiese ser oxígeno fresco para replantear alianzas y acuerdos entre el gobierno y la oposición se convertirán en un pretexto para más polarización y conflicto.

En lugar de que López Obrador festeje que Morena será el partido más votado (aunque significativamente menos que en 2018), dirá que sus ‘derrotas’ son por culpa del INE, de los medios y de los empresarios corruptos que quieren defender sus privilegios.

Tendremos un verano caliente y largo y así iniciará la segunda mitad del sexenio.

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