Qué les cuento, que el domingo pasado el PAN de Chihuahua decidió alzar la voz; le prestó su voz a las y los ciudadanos para visibilizar lo que es evidente.
Tal como lo documenté en mis redes sociales, lo hizo con espectaculares, pero no fueron espectaculares como los de Claudia Sheinbaum en 2024, cuando nadie supo quién había puesto su silueta a lo largo y ancho del país, y menos aun pagado, pues en los espectaculares en Ciudad Juárez y Chihuahua, con fondo azul panista, se leía: “IMSS y nada, es lo mismo” (sic).

Nuevamente, el PAN chihuahuense irrumpió en la conversación nacional con otra verdad irrefutable. ¡Quihúboles!
AMLO prometió, el 15 de enero de 2020, que el primer día de enero de 2021 íbamos a tener hospitales como Dinamarca y medicinas gratuitas.
Hoy, seis años y seis meses, y contando, no solo no somos Dinamarca, sino que los cuatroteros acabaron con el Seguro Popular del PAN, que daba servicio a 52 millones de mexicanos, y el Insabi nació muerto. Sí, Zoé: contigo los derechohabientes están viviendo el peor momento del IMSS.
Casi 23 millones de derechohabientes en el IMSS tienen servicios de cuarta. Pero eso sí, puntualmente les cobran a sus patrones las cuotas y les descuentan de sus nóminas sus aportaciones. La cobranza sí funciona, pero lo que tienen que otorgar como contraprestación… eso, el gobierno de la ‘4T’ no lo honra. Vamos, el sello de la casa.
La salud es un derecho protegido por el artículo 4.° de la Constitución. A los derechohabientes del IMSS primero les cobran y luego les niegan el servicio. Y a los patrones les exigen que paguen, con la amenaza del bloqueo automático de sus cuentas bancarias. El IMSS no ocupa juez. El bloqueo es directo.
Nuevamente, es la tierra chihuahuense la que está dando de qué hablar con temas de interés nacional, no solo de seguridad, sino ahora de salud, gobernado por la mandataria más perseguida por el gobierno morenista: Maru Campos, quien no se ha dejado doblar ante las embestidas orquestadas desde Palacio Nacional.

¿Será que la dirigencia nacional del PAN, encabezada por Jorge Romero, y las y los gobernadores, así como alcaldes y alcaldesas panistas, se subirán al grito de los chihuahuenses, que, dicho sea de paso, pudiera ser el grito de todos los mexicanos? ¿O les va a dar frío, se van a quedar callados?

Sí, es una publicidad que pone en el centro de la conversación una causa poderosísima: la salud de México, de nuestra gente. Lo hace a través de una denuncia, sin usar logotipos ni nombres ni apellidos políticos.
El PAN de Chihuahua, en manos de Daniela Álvarez (la misma que denunció las unidades móviles de Andrea Chávez, financiadas por proveedores de La Barredora), está dando el ejemplo de cómo se puede luchar desde una trinchera estatal con efectos nacionales profundos. Porque se dice la verdad y se presta la voz de un partido político, que la gente asocia exclusivamente con elecciones, para ser los defensores directos de las causas que a México más le duelen.
Antier, es decir, el lunes 6 de julio, nació Emiliano, el hijo de Andrea Chávez. Ella lo subió a sus redes. Ahora bien, lo que no dice Andrea Chávez es dónde. Sí, la duda nos carcome. ¿Habrá nacido en el IMSS o en el ISSSTE de Chihuahua? ¿O habrá despreciado el sistema de salud de Dinamarca de su líder, López Obrador, y se habrá cruzado a El Paso, Texas? ¿O elegido Star Médica, hospital privado, en Juárez?

El tema no tiene que ver con dinero; tiene que ver con congruencia.
Pues, si lo tuvo en hospital privado, estaría presumiendo los lujos que contradicen la austeridad republicana exigida por la presidenta Sheinbaum, con quien Andrea simula ser muy cercana.
En la congruencia también está que, mientras Zoé Robledo no deja de declarar que el IMSS vive su mejor momento, desde Chihuahua se escucha a los azules gritar: “IMSS y nada, es lo mismo”. ¿Ustedes a quién le creen?

En este espacio no he dejado de documentar la corrupción, la impunidad y las grandes omisiones del IMSS. Las redes sociales y los medios están llenos de noticias en las que se cae un elevador; hay pacientes con suero en salas de espera o camillas en los pasillos; se inundan hospitales completos; las madres de familia tienen que parir en los baños; hacerse un estudio es un verdadero viacrucis, las citas para una cirugía llegan cuando el paciente ya perdió la vida, pues las medicinas jamás llegaron.