Sobremesa

AIFA: El sabotaje orquestado desde las filas de Morena

Vaya problema el que les están fabricando a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora Delfina Gómez desde las propias entrañas de la ‘Cuarta Transformación’.

Abróchense el cinturón de seguridad

Vaya problema el que les están fabricando a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora Delfina Gómez desde las propias entrañas de la ‘Cuarta Transformación’. Porque una cosa es tener oposición enfrente… y otra muy distinta cargar con fuego amigo desde los municipios morenistas.

Y es que, mientras el gobierno federal intenta vender al AIFA como símbolo de modernidad, eficiencia y orgullo nacional rumbo al Mundial de 2026, en Tonanitla parece que alguien decidió dinamitarle la pista al proyecto estrella del sexenio pasado y prioridad política del actual. ¡Así como lo están leyendo!

Los bloqueos que paralizaron los accesos al AIFA –inhalen y exhalen– no parecen una protesta aislada de ejidatarios inconformes. Detrás del caos hay algo mucho más delicado: una disputa de poder, dinero y territorio que hoy amenaza con exhibir las profundas fracturas internas de Morena.

Porque el alcalde neomorenista de Tonanitla, Mauro Martínez, decidió jugar el juego más peligroso de todos: presionar a la legislatura y al gobierno estatales boicoteando el funcionamiento del AIFA, bajo la responsabilidad del gobierno federal.

La historia, según cuentan operadores de la propia ‘4T’ mexiquense, gira alrededor de más de 800 hectáreas que actualmente forman parte de Tecámac, municipio cuya propiedad pertenece al ejido del pueblo de Santa María Tonanitla, superficie que será destinada (según lo manifestó en una reunión oficial el alcalde de este último municipio) a un parque industrial-logístico de altísimo valor económico. Por lo que el pleito no es ideológico ni social; es administrativo y financiero. El negocio está en quién controlará los permisos, el desarrollo y, por supuesto, los millones que vienen detrás del crecimiento alrededor del aeropuerto.

Y ahí es donde Mauro Martínez explotó.

Cuentan que desde 2024 al edil se le había ofrecido una salida política al conflicto territorial, pero prefirió negociar posiciones, candidaturas y acuerdos de supervivencia con el grupo dominante de la región. Guardó silencio mientras le convenía. Hoy, dos años después, decidió romper el pacto y cambiar de rol; de operador político a saboteador territorial.

Pues bloquear los accesos al AIFA no es cualquier cosa.

No estamos hablando de cerrar una avenida secundaria o hacer presión en una oficina municipal. Estamos hablando de afectar el aeropuerto que el gobierno federal convirtió en insignia política, militar y presupuestal de la ‘Cuarta Transformación’.

Fuerte doble

Ante la inevitable pregunta incómoda: ¿De verdad Delfina Gómez y Horacio Duarte están enterados de lo que hacen sus alcaldes?

Porque cada bloqueo los deja peor parados frente a Palacio Nacional. Mientras Clara Brugada corre contra reloj y perderá la batalla solo pintando la CDMX rumbo al Mundial y el AICM, evitando hundirse como barco ante la pésima gestión del almirante de Semar, Padilla, entre goteras, polvo, obras interminables, etc, en el Estado de México le están cerrando los accesos y dañando la reputación al aeropuerto que supuestamente absorberá parte de la operación turística internacional. (Carcajadas sonoras) Pues, repito, solo para los cuatroteros, el AIFA es el mejor y más bonito aeropuerto, diría mi abuela, cada quien sus cubas.

Vaya manera de “ayudar” a la presidenta y a la gobernadora.

Pero eso no es lo peor.

Dentro del propio conflicto ya aparecen versiones todavía más explosivas: operadores cercanos al tema aseguran que desde la dirección del AIFA, Sedena, también habría simpatías hacia el grupo de Tonanitla. Es decir, que el sabotaje podría no venir únicamente desde un municipio desesperado por quedarse fuera del negocio industrial, sino desde el propio director del AIFA, el general brigadier retirado, Isidro Pastor, que hoy cobra del mismo proyecto que están debilitando, porque como dice el dicho, “duele más el cuero que la camisa” y, frente a los intereses institucionales o de “proyecto de nación”, los intereses personales (reflejados en viviendas de interés social en conjuntos urbanos de Tecámac o en parcelas ejidales de Tonanitla) pueden terminar pesando más que la infraestructura a su cargo.

Si esto se confirma, el golpe político sería monumental. Porque significaría que la amenaza contra el AIFA no viene de la terca realidad ni de la oposición, sino desde la propia estructura que Morena construyó alrededor del aeropuerto.

Mientras tanto, los ciudadanos atrapados entre bloqueos, los turistas que llegarán para la Copa del Mundo y el discurso oficial de “unidad” quedan reducidos a lo de siempre: propaganda.

Porque cuando el dinero entra por la puerta, la lealtad política suele salir por la ventana.

Turbulencias cuatroteras

La pregunta es si en Palacio Nacional ya entendieron que el problema no es un conflicto agrario, sino un abierto desafío político contra uno de los proyectos prioritarios de Claudia Sheinbaum.

Y eso, en la ‘4T’, suele pagarse caro.

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