La toma de la planta de La Cruz Azul en Tula fue ilegal. Un agandalle. Violó la resolución arbitral de noviembre de 2021. El show de la toma ilegal incluyó un presunto levantamiento del aseguramiento y la entrega del inmueble.

Víctor Velázquez, sin tener la personalidad jurídica (porque la Asamblea General de 2018 no es válida, lo determinó el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil de la CDMX, pues existen dos causas de nulidad. El árbitro fue muy específico y declaró nula la Asamblea. Ese laudo se encuentra vigente, con todo y autoridad de cosa juzgada desde noviembre de 2021), organizó una mesa de diálogo el 18 de febrero.
Ofreció a los socios cooperativistas llegar a acuerdos en una negociación. Incluso –inhale y exhale– Velázquez admitió el daño que ha hecho en la parte social y a la comunidad de Cruz Azul: “Me encantará no estar dañándolos más” (Audio 1). Lo dijo, con todo y que antes había dado su palabra: “nunca les vamos a hacer daño”. (Audio 2)
Fue más allá: mencionó que “muchas veces hay que ceder ciertas cosas” para llegar a una negociación (Audio 3). Pero se da un tiro en el pie, porque el Convenio de Transacción y Finiquito que presentó obliga a los socios a renunciar a todos sus derechos. ¡Así como lo están leyendo! Los dados están cargados, con cláusulas poco claras y sin participación de abogados. Absolutamente leonino, desequilibrado y ventajoso.
Firma o sombra
Lo anterior, acompañado de una amenaza: “…a ver, todos escuchen, como les dije, ese tío nos tiene agarrados del cuello, de las manos, de los pies, de todo. Él va a dar un tiempo para que los que quieran firmar el convenio, adelante. Pero también advirtió que el tiempo que él va a dar, que considere necesario, para que se firme el convenio, cuando lo cierre, va a liberar órdenes de aprehensión para todos, para todos…” (Audio B10).
De ese tamaño, el incentivo para que los socios aceptaran “voluntariamente” la firma, so riesgo de aplicarles “sombra” ilimitada en una celda.
Además, Velázquez dobla la apuesta, pues el convenio propuesto obliga al no ejercicio de acción en contra de Cruz Azul, por hechos en el pasado, presente o futuro. Vamos, ¡curándose en salud!
No se pierdan la siguiente cláusula:
“Asimismo, se obliga a abstenerse de apelar o ejercer cualquier acción legal que tenga por objeto anular o invalidar la sentencia dictada el pasado 26 de agosto de 2025, dentro del expediente del juicio ordinario mercantil 538/2022, del índice del Juzgado 54 de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, o reconocer como válida la Asamblea materia de dicho juicio, en caso de que se haya presentado recurso de apelación o se haya intentado alguna acción legal que tenga como finalidad anular o invalidar dicha resolución. El solicitante se obliga a desistirse en un máximo de tres días.”
Con lo anterior, Velázquez pretende que los socios “acepten” su exclusión de la Sociedad, y pretende convalidar la referida Asamblea General del 18 de abril de 2022, aun cuando el laudo arbitral también la declaró primero ineficaz y después nula, al constituir un acto derivado de la Asamblea General de 2018.
Promesas y mentiras
En relación con el supuesto acuerdo, Víctor Velázquez afirma: “… ya sería lo antes posible, porque yo también quiero llegar con el gobierno, como les dije, para decir: tengo ya tantas soluciones y es una promesa de que lleguemos ya a una conclusión de este conflicto…” (Audio 14.1 y video)
Estas palabras las pronuncia desde lejos, por videollamada; ni siquiera tiene el valor de pararse frente a los socios en el auditorio donde todos están reunidos. Eso sí, se da el lujo de echarse gotas en los ojos y secarse con una toalla blanca, como si estuviera transmitiendo desde los vestidores del Cruz Azul.
Echa mano de chantajes emocionales como “nos conocemos desde niños…” (Audio 1), para suavizar sus dichos y hacer creer que él y los socios son familia.
El circo de Velázquez confirma su urgencia por coaccionar la firma de los socios. Amenazas, agresiones y falsas promesas son sus recursos para poner fin al conflicto.
La lista de violaciones es interminable. Viola los derechos fundamentales y la dignidad de socios, trabajadores y familias que han entregado su vida y sueños a Cruz Azul.
No contento con eso, plantea la obligación de firmar penalizaciones con montos estratosféricos por incumplimiento del contrato, en caso de revelar datos o información. O sea, amaga con enterrar para siempre sus mañas y trampas. Lo blinda por escrito y lo somete a criterios de interpretación unilateral y arbitraria, argumentando cuidar el buen nombre y prestigio de Cruz Azul.
Negociación o sometimiento
Víctor Velázquez ha cometido múltiples bajezas. Suspender los pagos a los socios y trabajadores, retirar prestaciones como servicio médico y seguridad social, y generar órdenes de aprehensión. Ha afectado a jubilados, viudas y beneficiarios.
Además, ha hecho todo lo que está a su alcance para que sigan en la cárcel los detenidos en el operativo ilegal de toma de la planta de Cruz Azul Hidalgo.
Lo que Víctor Velázquez presenta hoy como un escenario de “reconciliación” dentro de la Cooperativa La Cruz Azul, bajo la falsa narrativa de negociación, en realidad es una simulación de solución al conflicto, con resultado a su favor y evadiendo su responsabilidad mediante presión, amenazas y renuncias forzadas de derechos.
Y, para muestra, el caso de Juan Manuel Briseño González, quien ya tiene un año en la cárcel por, en su momento, buscar acuerdos entre las dos partes. O las otras nueve personas también injustamente encarceladas por no doblegarse ante Velázquez y Marín, con delitos que no hacen sentido jurídicamente.

De hecho, me enteré de que los jueces Carlos Cuevas Ortiz, Héctor Fernando Rojas Pacheco y Carlos Trujillo Rodríguez, así como la ministerio público María del Rosario García Huerta y el titular de la Fiscalía de Investigación Estratégica de Asuntos Especiales, Jaime Alejandro Velázquez Martínez, le han estado causando serios dolores de cabeza al magistrado presidente del Tribunal de la CDMX, Rafael Guerra. Ellos actúan por interés, y el costo, sin deberla ni temerla, se lo endosan a la cabeza del Tribunal, quien, repito, por el mal actuar de estos jueces, anda en columnas, trascendidos, etc., del círculo rojo.

El drama del Cruz Azul pone en jaque, desde un nuevo frente, al Poder Judicial mexicano. La justicia carcelaria, con dedicatoria, deja más preguntas que respuestas.
¿Conciliación o extorsión en Cruz Azul?