En el cuento de nunca acabar, les cuento otra historia de espanto: colaboradores del IMSS, que mal dirige Zoé Robledo, denuncian prácticas de tráfico de influencias y nepotismo (¿acaso le sorprende?) en la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales de la maltrecha dependencia federal.
Tengo en mis manos denuncias presentadas ante el Órgano Interno de Control Específico (OICE) del IMSS en contra de Guillermo Palaviccini Herrera, responsable del área encargada -ahí nomás- de dar seguimiento a miles de millones de pesos depositados en los fideicomisos de prestaciones sociales. O sea, la lana para que funcionen las guarderías y todas las actividades culturales, deportivas, de capacitación, centros vacacionales y hasta velatorios en beneficio de los derechohabientes.
Fuerte a pico de botella
¿De qué se le acusa a Palaviccini? Pues resulta que su mujer, Magdalena Castro, es responsable de dos de esas prestaciones, de lo que está plenamente enterado el titular de esa unidad, Iván Camacho Morales. ¡Quihúboles!
Pero ahí no para la cosa, porque Palaviccini emite oficios donde firma como “licenciado”, y resulta que en la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) no existe cédula profesional alguna que lo acredite como tal.
¿Acaso se aplica para él la fórmula “90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad”?
Y no sólo es él quien carece de título, sino su recomendado José Alberto Cerda Alcalá, titular de la división de tiendas en el propio IMSS, quien ya había sido rescindido de su puesto por incompetencia pero fue reinstalado por recomendaciones superiores. ¡Qué bonito!
Fuerte doble
Este otro caso, el de Cerda Alcalá, sería cómico si no fuera trágico: la misma Coordinación de Relaciones Laborales que lo despidió hizo que volviera a su oficina. Y la orden vino nada más y nada menos que del doctor Mauricio Hernández Ávila, director normativo del IMSS. ¿Se acuerda de él? ¡Sí!, el mismo médico que fue despedido junto con Hugo López-Gatell por su incapacidad para enfrentar la pandemia del A-H1N1 en tiempos del presidente Felipe Calderón.
¿No somos iguales?, dicen. Son peores
No vaya a comer aguacate antes de leer lo que sigue: el famoso OICE, a cargo de Luis Guillermo Álvarez Quintana, se ha hecho de la vista gorda y no hace valer sus funciones de investigación que claramente le son señaladas en la normatividad del IMSS. Simplemente, se ha hecho ojo de hormiga ante estos asuntos ¿Traerá línea o simplemente su silencio lo hace cómplice?
Este escándalo, me dicen, no terminará ahí, porque ante esta omisión se ha interpuesto una denuncia ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, a ver si Raquel Buenrostro mete mano ahí.
Los quejosos esperan una respuesta ejemplar de las autoridades, porque si no están dispuestos a escalar su demanda hasta la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República. Uff, pues suerte.
Y anote a Mauricio Hernández Ávila como oootro de los “prianistas” reciclados por la ‘4T’: como Bartlett, Ignacio Ovalle, el propio Gatell y un larguísimo etcétera.
Sigue la mata dando….

Y ya que hablo de Bartlett, qué tal que para tratar de disipar los rumores sobre el paradero del zar inmobiliario y próspero contratista de la CFE, su primer espada Carlos Meza (avieso coleccionista de arte sacro), rápido y presto, le organizó su fiesta de cumple el sábado pasado en su palacete de la cárcava en Cholula, Puebla. Entre los invitados estuvieron flamantes priistas como el gobernador Alejandro Armenta y Nacho Mier, ah no, perdón, morenistas muy austeros… ay sí, ajá. Siguiendo con los acomodaticios, súmele al exgobernador Morales, su exsecretario de Finanzas, Flores, Rodrigo Abdalá, sobrino de la NO esposa, concubina, Julia Abdalá, y hoy delegado de Bienestar, y el líder panista, Francisco Fraile.

¿¡Sin brazalete!?


Un GRAN TRAIDOR traiciona hasta a su propio abogado. No le pagó a Javier Coello Trejo a pesar de que hasta le cuidó a su hermana Gilda. Vean a Emilio Lozoya Austin en plena audiencia ante el Poder Judicial de la CDMX por deudor. Escuchando y no juzgando, ¿o sí? Los leo. ¿Milo, criminal confeso, trae brazalete o no? ¿Ustedes qué opinan? ¿Ernestina Godoy, tú qué dices? ¿FGR, nos confirman? porque andamos con el pendiente. Ah, y mientras tanto, su papi Lozoya Thalmann, andaba cabildeando por su “niño” en la SCJN.