Sobremesa

Blanca Pedrín: ¿activista, empresaria, política… o un riesgo para el patrimonio de San José del Cabo?

Blanca Pedrín se ha promovido como defensora del centro histórico de San José del Cabo y como una voz crítica frente a los excesos del desarrollo inmobiliario en Los Cabos. Sin embargo, conforme se revisan sus acciones empresariales y políticas, esa narrativa empieza a resquebrajarse.

Lo que durante años se presentó como activismo cultural y ambiental, hoy exhibe profundas contradicciones que merecen atención nacional.

(Especial)

Sí, Blanca Pedrín se ha promovido como defensora del centro histórico de San José del Cabo y como una voz crítica frente a los excesos del desarrollo inmobiliario en Los Cabos. En entrevistas, foros y redes sociales ha construido una narrativa en la que se asume como guardiana del patrimonio cultural y del medio ambiente. Sin embargo, conforme se revisan sus acciones empresariales y políticas, esa narrativa empieza a resquebrajarse.

Cafecito bien cargado

Lejos de tratarse de una activista independiente, Blanca es una empresaria con intereses inmobiliarios y una figura política con aspiraciones claras rumbo a 2027. Su trayectoria partidista —marcada por cambios de camiseta y acercamientos oportunistas— ha alimentado la percepción de que sus causas públicas funcionan más como plataforma de posicionamiento personal que como compromisos genuinos con la comunidad.

Redoble de tambores

La contradicción más evidente se encuentra en el corazón mismo del centro histórico. Fundó El Encanto Inn, un hotel boutique emblemático por su escala, su integración urbana y su valor simbólico dentro del San José tradicional. Durante años, este espacio fue utilizado como ejemplo de un desarrollo “armónico” y respetuoso del entorno. Hoy, ese argumento se vuelve insostenible.

(Especial)

Con decirles que en diciembre pasado apareció en internet el sitio elmacroproyectopedrin.com, una plataforma que reunió y sistematizó información pública, documentos notariales y registros catastrales que exhiben la venta fragmentada de El Encanto Inn y sus predios a desarrolladores inmobiliarios de gran escala. El sitio no solo confirma la operación, sino que detalla los alcances del proyecto que podría levantarse en esos terrenos y el riesgo urbano que representa para el centro histórico.

Los documentos, disponibles en el portal, muestran cómo los cuatro lotes que conformaban el hotel —más de 4,700 mts2— pasaron a manos de Victoria San José, cuyos inversionistas son los mismos que están detrás de Menesse Condos, grupo con desarrollos verticales de alta densidad en Tulum y Playa del Carmen. ¡Así como lo están leyendo!

El escenario planteado es alarmante: en lugar de un hotel boutique se proyecta la construcción de un complejo de varios niveles y más de 150 habitaciones en una zona diseñada históricamente para construcciones bajas, peatonales y de valor patrimonial.

El contraste es brutal. Mientras Blanca Pedrín denunciaba la gentrificación y la pérdida de identidad de San José del Cabo, en los hechos se facilitaba una operación que podría acelerar exactamente ese proceso, por lo que la inevitable pregunta es: ¿cómo puede alguien proclamarse defensora del patrimonio mientras vende una de las piezas clave del centro histórico a intereses que amenazan con transformarlo de manera irreversible?

A ello se suman señalamientos sobre la forma en que se construyó la plusvalía del proyecto. Los predios que conformaron El Encanto Inn fueron adquiridos originalmente a precios muy por debajo del valor actual y revendidos con ganancias millonarias: cada predio lo ha vendido en 2 mdd, pero lo peor -ojo SHCP, SAT- es que los documentos señalan que Blanca Pedrín prácticamente no pagó impuestos por la operación.

Este no es un caso aislado. De hecho, existen antecedentes que refuerzan la percepción del doble discurso, como la polémica construcción de una mansión en una zona de dunas costeras, ecosistema protegido, sin que se haya acreditado de manera clara la MIA. Estos episodios dibujan un patrón: la ley y el medio ambiente parecen ser flexibles cuando interfieren con intereses personales.

Piquete para su café

Lo que está en juego no es solo el futuro de un hotel o de una manzana histórica, sino la credibilidad de las causas sociales y ambientales cuando son apropiadas por figuras con ambiciones políticas rumbo a 2027. El caso de Blanca Pedrín debe conocerse más allá de San José del Cabo, porque refleja una problemática recurrente en México: la instrumentalización del discurso ciudadano para abrir la puerta a proyectos que terminan afectando el patrimonio común.

Historias como la de Blanca Pedrín no pueden quedarse en el silencio local. La mirada nacional es necesaria, no para linchar, sino para entender, cuestionar y poner límites antes de que el daño sea irreversible.

Soy la sucesora de Delfina

Delfina Gómez y Mónica Chávez (Especial)

Así es como se pavonea Mónica Chávez, oficial mayor del gobierno de Delfina Gómez. Ella ya se asume como la sucesora de la maestra, sin importarle que falta muchísimo tiempo para que pueda ser la candidata y que del plato a la boca se cae la sopa, pero sobre todo porque -inhale y exhale-, en solo dos años, logró que le abrieran cinco carpetas por violencia y hostigamiento laboral cuando fue titular de la Secretaría de las Mujeres en el Edomex. De hecho, hasta está acusada de causarle un aborto a una subalterna. Sin palabras.

Anda mareada tras subirse a un ladrillo, baste señalar que dice que a ella las quejas de sus exempleadas y empleados le hacen los mandados porque goza de la impunidad, leyó bien, del manto protector de la Delfis. Y no es por echarle más limón a la herida, pero también hay indicios de que ahora como oficial mayor ya tiene cola que le pisen, por lo que propios y extraños piden a la góber o a Horacio Duarte le hagan auditorías por la manera en que les está entregando licitaciones de servicios a sus cuates.

Y se atreven a decir que estamos en tiempos de mujeres, ¡sí, aja!

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