Sobremesa

La herida que no cierra

Casi siete años después del sismo de 2017, Dalia Martínez, sus vecinos y los de al menos diez edificios más de la colonia Narvarte siguen sin un techo.

Café con doble piquete

En 90 segundos, Dalia Martínez y otras 27 familias de un edificio ubicado en Pitágoras 316, en la colonia Narvarte, vieron derrumbarse sus sueños, esfuerzos, su patrimonio.

A las 13:14 horas del 19 de septiembre de 2017 un terremoto de magnitud 7.1 devastó la CDMX y miles de hogares.

Casi siete años después, Dalia, sus vecinos y los de al menos 10 edificios más de la misma colonia siguen sin un techo.

Inhale y exhale

“Yo no tengo nada, no tengo ni piedras”, lamenta Dalia sobre el terreno donde alguna vez estuvo su departamento, que hoy luce como un depósito de cascajo.

Desesperada y con los ojos llenos de lágrimas me contó que la CDMX expropió el predio en junio de 2021 de manera discrecional y administrativa, sin una evaluación que certificara lo que había antes en ese lugar.

“Creíamos que lo peor que nos había pasado era el terremoto, pero eso es nada con el viacrucis que es ser damnificado. El gobierno de Claudia Sheinbaum, el Invi y la Comisión de la Reconstrucción nos han mentido, nos expropiaron, nos tienen sin certeza jurídica. Nos tienen en calzones y en la calle y la mayoría de los damnificados son personas de la tercera edad”.

Acomódense bien

Déjenme contarles que cada edificio es una historia totalmente diferente, pero podría decirles que unos damnificados fueron quesque atendidos por la Comisión de la Reconstrucción y otros por el Invi. Que la ley ampara los departamentos de 65 metros cuadrados y que, si eran de más metros, entonces los redensificarían, o sea, harían más para venderlos y así se pagaría la diferencia.

“Claudia Sheinbaum declaró que a los damnificados les iba a restituir sus casas en condiciones iguales a las originales, pero nos mintió”.

Los damnificados no cuentan con un papel que avale que la CDMX les expropió sus predios. Todos los días les cambian los planes. Hay predios como el de Dalia en el cual no han hecho nada. Hay otros que los quieren entregar en obra negra.

El común denominador es que los damnificados no sólo no tienen dónde dormir o vivir, sino que se sienten y han sido estafados por el gobierno morenista. Con decirles que algunos terminaron demandados por los constructores. ¿La razón?

El gobierno de la CDMX le dejó de pagar a todos los proveedores cuando Claudia Sheinbaum comenzó su campaña anticipada, supuestamente por un proceso de auditoría que ella mandó hacer y de la cual siguen sin dar resultado alguno y sin pagarle a los constructores, dejando en la calle a miles de damnificados.

“Si me vas a dar los 65 metros que dice la ley, ya no hay necesidad de redensificación. ¿Por qué nos quieren redensificar a fuerza?”, cuestiona Dalia.

Leyendo esto, ¿a poco no se acordó del debate en el momento en el que Santiago Taboada habló sobre el verdadero cártel inmobiliario, pues el gobierno de la CDMX se está quedando con predios y departamentos sin darle cuentas a nadie. Sin transparencia y sin pudor alguno lucraron con la tragedia de los damnificados. ¡Ver para creer!

No son iguales, son peores

La también integrante del Movimiento de Familias Damnificadas del 19-S recuerda con desdén la promesa que hiciera Claudia Sheinbaum apenas unos días después de asumir la jefatura de Gobierno: “Los damnificados no serán deudores de la banca”.

El Invi dice que sí les entregarán sus departamentos, pero en obra negra. Les han ofrecido un crédito que pocos pueden pagar para terminar los departamentos, rompiendo con ello la promesa de Sheinbaum de no hacerlos deudores.

Y mientras la exregenta y hoy candidata presidencial se pasea por el país promoviendo el segundo piso de la transformación, los cimientos del edificio de Pitágoras y otros más no llegan ni a los planos.

La mayoría de los integrantes de los colectivos de damnificados son adultos mayores, muchos de ellos enfermos. De las 28 familias que habitaban el inmueble de Pitágoras 316, hay quienes han tirado la toalla, otros más murieron en este tiempo, sin volver a ver en pie su hogar.

Un fuerte doble

Seis años y varios meses después, el colectivo conformado por cerca de 500 hogares de 27 predios, del cual Dalia es vocera, se ha ido desintegrando por el cansancio y promesas rotas.

Tampoco existe un cronograma que marque el tiempo en el cual les entregarán sus casas.

Los pocos que terminaron lo hicieron con vicios ocultos y ni la comisión ni las empresas se hacen responsables. Las empresas ni siquiera les han liberado las finanzas.

“No tenemos absolutamente nada. Nos dejaron peor que en calzones, nos dejaron en los huesos”.

El responsable de la reconstrucción y quien los abandonó junto con Sheinbaum fue César Cravioto, el suplente de Martí Batres.

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