Sobremesa

Asaltan en la SEP

El SNTE constituyó un fideicomiso para invertir los recursos destinados, entre otros fines, al pago de pensiones de maestros jubilados, pero perdió más de 18 mil millones de pesos.

No podría describirlo de otra manera y esto sucedió en los tiempos de Delfina en la secretaría.

Contexto…

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) constituyó un fideicomiso en Banco Santander, con el objeto de administrar e invertir en las mejores condiciones los recursos destinados, entre otros fines, al pago de pensiones de maestros jubilados.

Así pues, crearon un fideicomiso, hace más de una década, el cual para 2018 contaba con un patrimonio de 20 mil millones de pesos.

Es importante destacar que, como en todos los fideicomisos, era imprescindible que el dinero fuera manejado transparentemente, que se buscaran inversiones seguras pero que maximizaran los rendimientos, y, sobre todo, para tratar de evitar cualquier tipo de riesgo que pudiera implicar un menoscabo al patrimonio de los maestros jubilados. El Comité Técnico del Fideicomiso, responsable de definir y transmitir las instrucciones a Santander (la institución fiduciaria), estaba integrado -aquí viene el meollo del tema- no solamente por los más altos dirigentes del sindicato, sino también por funcionarios de la Secretaría de Educación Pública, encabezados -dada la trascendencia que reviste el cuidado de los fondos de maestros pensionados- por la persona titular de la SEP.

Luego entonces, siendo Delfina Gómez secretaria de Educación Pública y, por tanto, miembro del Comité Técnico del Fideicomiso, ya sea por “omisión”, “negligencia”, “incapacidad” u “otras razones”, el Comité Técnico del Fideicomiso -que, cabe destacar, es el órgano de gobierno encargado del desarrollo y la coordinación de éste-, a pesar de existir instrucciones expresas del propio comité de no ordenar y/o autorizar inversión alguna que representara un riesgo al patrimonio fideicomitido -inhale y exhale-, contrató un despacho “especializado en inversiones” y, a través de éste, invirtió los fondos de maestros en instrumentos de inversión de altísimo riesgo -que, sin duda, beneficiaron a los emisores de dichos instrumentos- que tuvieron como resultado un fuerte menoscabo al patrimonio del fideicomiso -vaya por un cafecito y póngale harto piquete-…

Una pérdida de más de 18 mil millones de pesos. ¡Así como lo están leyendo!

¿Sabrán ya los miles de maestros jubilados que en muy pocos meses ya no recibirán el pago de sus pensiones, pues “confiaron” el manejo de sus aportaciones a quien, teniendo la obligación legal de aprobar y vigilar el correcto manejo y cuidado de los recursos, permitió la pérdida casi total de los mismos?

¿El Presidente ahora justificará “errores” de 18 mil millones de pesos que afectarán directamente a cientos de miles de maestros jubilados?

Trágicamente, el desenlace de esta serie de “irregularidades” que, si algún día se investigan, seguramente serán responsabilidad de funcionarios menores y no de la exsecretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, quien presidió durante más de un año el Comité Técnico del Fideicomiso y tenía la responsabilidad legal de vigilar el correcto manejo del dinero de los maestros, afectará directamente a trabajadores de la educación, quienes no recibirán sus pensiones.

Entre las irregularidades de la pedagoga están:

No sólo haber acabado con las Escuelas de Tiempo Completo, dándole en la torre a los niños y a sus madres trabajadoras, sino que hasta hoy no ha podido darnos razón de dónde quedaron los 5 mil 800 mdp que estaban etiquetados para dicho programa.

Si hablamos de irregularidades, seguro están pensando en el moche ilegal y arbitrario de 10 por ciento que les recetó a los trabajadores de Texcoco, por el cual el INE impuso una multa a Morena de 4.5 mdp.

El daño que les generará a sus compañeros de gremio es superior a las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación cuando, siendo secretaria de Educación Pública, destinó más de 13 mil millones de pesos al programa La Escuela es Nuestra, donde, en la revisión del órgano fiscalizador, no se encontró evidencia alguna de mejora en los planteles ni compra de equipo, sino por el contrario, en los hallazgos de dicho órgano -entre los menos graves- hubo pagos duplicados que se cuantificaron en 800 millones de pesos.

Pareciera que ya se le hizo costumbre o que en mate sólo aprendió a restar cuando se trata de los recursos de las mujeres y hombres trabajadores o del erario.

COLUMNAS ANTERIORES

En la CDMX hay sólo dos opciones
Hay pleito entre Sedena y Fonatur por el Tren Maya

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.