El Globo

Más tropas a la frontera

México ya había destinado 27 mil elementos de la Guardia Nacional para contener a los migrantes y vigilar ambas fronteras, dice Leonardo Kourchenko.

La migración puede convertirse, para algunos lo es ya, en el auténtico talón de Aquiles en la administración Biden. En una declaración de la asesora especial en materia migratoria para el presidente de Estados Unidos, la señora Tyler Moran, dio a conocer que habían alcanzado un acuerdo con México, Honduras y Guatemala para reforzar sus líneas fronterizas con fuerzas armadas. Esto aparentemente en intercambio por ayuda e inversión financiera en la zona para generar empleos.

La anunciada solución integral de AMLO, “atacar las causas de la migración”, pareciera haber hecho sentido al gobierno de Biden para tomar medidas inmediatas. Tan sólo de enero a la fecha, los migrantes detenidos en la frontera sur de Estados Unidos se han elevado en 38 por ciento según el servicio de Patrulla Fronteriza, sin mencionar el escandaloso caso de los menores viajando solos.

México ya había destinado 27 mil elementos de la Guardia Nacional –hasta el último reporte- para contener a los migrantes y vigilar ambas fronteras: al sur con Guatemala el mayor despliegue de efectivos y al norte con Estados Unidos para atender a los que, en los hechos, esperaron en nuestro territorio la respuesta a su solicitud de asilo o de visa.

Ninguna comunicación oficial del gobierno de México para comprender en qué consiste el acuerdo hasta ahora, pero intuimos que reforzaremos vigilancia a cambio de vacunas, en nuestro caso, mientras que Guatemala y Honduras podrían recibir inversión directa para generar empleos.

La Reserva Federal de Estados Unidos acaba de anunciar el inicio de un ciclo de bonanza económica, en buena medida impulsado por la gigantesca cantidad de dinero que el gobierno de Biden autorizó como ayudas especiales por pandemia a millones de estadounidenses. Este boom económico será un imán atractivo para migrantes de toda la región que no experimentan el mismo bienestar ni crecimiento. Sin duda es el caso de México, pero lo es también de Centroamérica, donde se agrava la situación por el delicado problema de inseguridad y violencia.

El fiscal de Arizona presentó demanda formal contra la Casa Blanca por la suspensión en la construcción del muro fronterizo y por ‘relajar’ las enérgicas medidas impuestas por Trump. Lo cierto es que el solo discurso de Biden en el sentido de que respetaría los derechos humanos de los migrantes parece haber detonado una ola masiva de inmigración, inusualmente mexicanos que no migraban en cantidades masivas desde hace años.

El tema está siendo ya explotado por los republicanos en Estados Unidos, quienes pretenden pasarle la factura al nuevo gobierno por no detener la migración con la eficiencia y rudeza –hay que decirlo– que lo hacía el gobierno anterior.

Medidas firmes se han tomado en el tema, puesto que la prestigiada y conocedora embajadora Roberta Jacobson renunció a su cargo como coordinadora para Asuntos de la Frontera Sur, quien probablemente no estuvo de acuerdo en forzar el uso de militares en la contención migratoria. Fueron nombrados Chris Magnus como comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza –un expolicía de Arizona con amplia experiencia en California, Nuevo México y otros estados–, y Ur Jaddou –una abogada de la administración Obama– como directora de Servicios de Ciudadanía e Inmigración.

Complicado escenario para el presidente Biden: una economía en crecimiento que atrae a migrantes, y la necesidad urgente de contenerlos para evitar el resurgimiento de los republicanos muy activos y ardientes en los estados del sur.

Para México vendrá el cumplimiento de acuerdos no muy claros, a cambio de mejores condiciones para obtener más vacunas.

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