Leon Opalin

Día Mundial del Holocausto

Nosotros los judíos, los hermanos de esos 6 millones de mártires, somos los únicos autorizados a recordarlos, y en cuanto a homenajes, ya les levantamos dos monumentos.

El 27 de enero pasado recibí un mensaje de un compañero de mi generación de primaria de la escuela Yavne cuyo título es: Día Mundial de la Celebración del Holocausto (27 enero), Día Mundial de la Hipocresía, el autor Natan Shahar. Realmente impactante.

El mensaje inicia con ustedes perdonarán que no me uno al coro de alabanza a la ONU. Perdonarán que no aplauda la decisión de recordar en esta fecha a las víctimas judías de la Shoa (Holocausto).

Perdonarán que repudio este hecho. No, no soy un negador del Holocausto, al contrario, sé que ocurrió, y me duele que haya ocurrido. Lo que pasa es muy simple. Odio La Hipocresía.

El mundo sabía lo que estaba ocurriendo en la Europa ocupada. Sabía de los ghettos y los campos, de los trenes de la muerte y de las cámaras de gas, de las fosas comunes en Ucrania y las deportaciones en Polonia. El mundo sabía y se mantuvo en silencio. La Cruz Roja visitaba ghettos y campos.

Gran Bretaña cerraba las puertas de Israel a los que lograban escapar del infierno nazi. EUA presionaba tenían que estar alertas de estas manifestaciones que, en un momento dado, “pueden cobrar vuelo” para que el buque “Saint Louis” volviera a Alemania. Francia colaboraba con los nazis. Ucranianos, letones, lituanos y estonianos eran guardianes en los campos. Los polacos vendían a los judíos. Los húngaros asesinaban.

Los bombardeos aliados sobrevolaban las vías férreas, que conducían a Auschwitz, pero ninguna bomba cayó sobre ellas. Hay fotos aéreas de las cámaras de gas, muchas fotos, se ven las chimeneas humeando, pero no las volaron.

Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, abrían sus puertas a los criminales nazis prófugos, pero las cerraba para los sobrevivientes de la matanza. El vaticano cerró los ojos y así podría seguir país por país, Todos supieron. Nadie actuó.

Señores de la ONU, guárdense sus homenajes y sus declaraciones rimbombantes, guárdense su hipocresía. Nosotros los judíos, los hermanos de esos 6 millones de mártires, somos los únicos autorizados a recordarlos, y en cuanto a homenajes, ya les levantamos dos monumentos. Uno es nuestra memoria El otro es Israel.

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