Leon Opalin

Antisemitismo en México

El presidente del Consejo de Administración de la Comunidad Judía en Mérida, Alejandro Ravinovich Noé, fue blanco de ataques de “judeofobia” telefónica y física en su domicilio en la Comisaría de Cholul.

El fenómeno del antisemitismo en México se remonta a 1522 cuando las tropas españolas hicieron ejercer su poder inquisitorial en la Nueva España, hoy México. Sin embargo, fue hasta 1535 cuando el obispo Zumárraga se involucra de lleno a la Inquisición, ya que recibió el nombramiento de inquisidor apostólico para la Ciudad de México. En junio de 1536 Zumárraga estableció la Inquisición que se centró en los judaizantes. El caso más notable el de los Carbajal. Después de 296 años de ejercer sus funciones, justo el 1º. de junio de 1820 fue el último día de la Inquisición en la Nueva España.

Lo cierto es que la Inquisición en estas tierras no tuvo comparación con lo realizado durante siglos por sus correspondientes en la Metrópoli y buena parte de Europa, donde literalmente “la sangre había llegado al río”. El Santo Oficio había dictado sentencia de muerte a 43 personas, aunque cientos de personas pisaron las cárceles secretas en donde sufrieron el tormento físico y psicológico, la humillación o la degradación que con tanta naturalidad se atrevían a ejercer los inquisidores. Ante el juicio de la historia, la Inquisición en la Nueva España era tan culpable como en Europa.

En el siglo XX el antisemitismo en México registró un brote durante el porfiriato temprano, paralelamente al caso Dreyfus dirigido con la élite tecnócrata cercana al porfirismo. Ellos tomaron partido a favor de Dreyfus, al contrario de los católicos, para quienes Dreyfus era una metáfora para describir a los traidores que estaban vendiendo a la patria a EUA. Dado que contra “los científicos” existía el temor a la traición, al cosmopolitismo, - entendido como antinacionalismo – y al poder de las altas finanzas, la oposición acusó a “los judíos” de México, aunque la primera ola de inmigración judía no tuvo lugar sino hasta 1910.

A finales del maximato, la crisis económica de 1929 impactó en la agudización del nacionalismo mexicano. Aparecen agrupaciones intensamente nacionalistas, fundamentalmente anticomunistas y xenófobas. Junto al nacionalismo surgieron los sentimientos y las violentas prácticas antichinas. Durante los años siguientes, los Comités xenófobos proliferaron, atacaban a grupos que querían emigrar a México. “México para los mexicanos”. Comunistas y judíos eran apaleados.

A partir de 1934, las autoridades mexicanas cerraron radicalmente las puertas del país a la inmigración extranjera. A pesar del discurso gubernamental solidario con los pueblos perseguidos por regímenes totalitarios entre 1933 y 1945, los años del nazismo, el gobierno solo autorizó 2,250 ingresos legales de judíos europeos, entre ellos mis padres que llegaron en 1932.

Durante las décadas de 1950 y 1960, el antisemitismo fue la prerrogativa de algunas derechas mexicanas. Su más preciado exponente – expulsado del Yunque – “por exceso de antisemitismo” fue Salvador Borrego, periodista y negador del Holocausto nazi y simpatizante del fascismo alemán. En 1953 publicó Derrota Mundial, reeditado 48 veces. En ese libro afirmó que el complot judío internacional explica que Occidente se uniera contra los nazis.

En el contexto del antisemitismo en México recuerdo cuando el poeta, pintor y escultor judío-mexicano, Jacobo Glantz, nacido en Novovitevsky, Ucrania (1902-1982) que radicó en México desde 1925, fue golpeado por Acción Revolucionaria Mexicana, conocida como los Camisas Doradas, fundada en 1934 y que proclamó tener 40,000 miembros distribuidos en toda la República.

Ciertamente, los Camisas Doradas en una noche de 1936 asaltaron comercios judíos, destrozándolos y atacando a sus propietarios. En aquél entonces ya los judíos hablaban de progromos mexicanos. Posteriormente se registraron diferentes incidentes antisemitas; varios de ellos ya con un tono anti-Israel.

Un hecho antisemita sorpresivo que se registró hace apenas una semana en la tranquila Ciudad de Mérida, Yucatán, donde viven alrededor de 200 miembros de la Comunidad Judía; descrito por Joaquín Orlando Chan Camal reportero de la Agencia Informativa Megamedia, señaló que el presidente del Consejo de Administración de la Comunidad Judía en Mérida, Alejandro Ravinovich Noé, fue blanco de ataques de “judeofobia” telefónica y física en su domicilio en la Comisaría de Cholul.

Ravinovich después de muchos años de vivir en México, en abril pasado empezó a recibir amenazas anónimas por su teléfono celular en varios números desconocidos y algunos de la Ciudad de Monterrey. En cada llamada que recibía le reclamaban con desprecio su origen y le advertían que mejor se vaya de la ciudad. En virtud de que la hostilidad contra su persona siguió con mayor intensidad y temía por su seguridad y la de su familia decidió interponer una denuncia penal en la Fiscalía General del Estado, la cual aparentemente quedó archivada por qué no le han informado de algún avance.

La agresión pasó a otro nivel de amenaza cuando esta semana 20 sujetos no identificados se presentaron de noche en su domicilio y escribieron una frase ofensiva, con un mensaje antisemita y símbolos nazis. Hasta el momento no hay pistas de este incidente antisemita, empero, se considera que puede estar vinculado a algún grupo delincuencial.

El incidente antisemita en Mérida podría significar que a través del chantaje algún grupo criminal busca obtener ingresos. No obstante, ya se prendió una alerta en relación a que podría estar vinculado a un crepúsculo antisemita real.

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