Autonomía Relativa

Primera impresión

Toda la planeación de un gran acto, de un discurso relevante, se van al garete por algo que se pronunció mal, por un equívoco, una mala foto, un mal momento.

Les dije que nos íbamos a divertir con las campañas. Pasó un fin de semana y ya teníamos material para la diversión. Por supuesto el presidente López Obrador estará fúrico de no ser el centro de atención durante tantas semanas. No lo va a soportar, así que hay que estar pendientes de sus ya famosos dislates. Por lo pronto anunció que en las mañaneras dará “un seminario de historia” y leerá capítulos de su libro. Sin duda será un evento apasionante, dividido en varios días. Aunque le duela admitirlo, el Presidente tendrá que aceptar que ya no representa mucha novedad salvo que dé algunos manotazos y desplantes de poder para recuperar el centro de atención. Pero en la cotidianeidad las miradas se irán a la contienda presidencial.

Además, es la primera elección que protagonizan mujeres. Es seguro que tendremos una presidenta, así que Xóchitl y Claudia darán mucho de qué hablar y estaremos concentrados en sus movimientos, dichos, sus aciertos, promesas, errores y engañifas. En campaña pueden ser más significativos lo errores que los aciertos. Toda la planeación de un gran acto, de un discurso relevante, de semanas, de decenas de personas dedicadas a un objetivo, se van al garete por algo que se pronunció mal, por un equívoco, una mala foto, un mal momento. Una mala imagen, un error grave, se puede cargar toda la campaña y tener costos altísimos no solamente electorales, sino también personales. El caso Máynez es revelador en este sentido. Las primeras impresiones cuentan muchísimo. Claro, a él le ayuda el poco conocimiento con que cuenta y que tendrá que crecer de manera rápida. Tiene con su partido una buena potencia mercadológica y en sus apuestas por el impacto siempre les ha ido bien.

El evento de inicio de Claudia no solamente dejó cosas divertidas para el meme y la mofa opositora sino que se puede considerar un fracaso por su pifia al decir “que siga la corrupción” y las imágenes de su abrazo, jaloneo o como se le quiera decir a la escenita que protagonizó con la señora Brugada. En el caso del error, cambiar la transformación por la corrupción, es algo que selló el evento y es un material que será de provecho para sus opositores, pues son las palabras de la propia Sheinbaum. Y en el caso de Clara Brugada, el rumor de que se detestan ya tiene imagen en video con los aparentes empujones que se dieron en el evento, que generaron todo tipo de comentarios en redes para soltar carcajadas. Mal le fue a Claudia, esa es la verdad. Es algo que también tiene que ver con ese desbordado afán de tener actos multitudinarios para venderla como si fuera alguien con la popularidad de su jefe, algo que evidentemente no es. Ya lleva dos fracasos en ese sentido: uno, el Estadio Azul vacío, y otro, la comedia de errores en el Zócalo. Empezó mal y su margen para los errores se ha reducido drásticamente.

Xóchitl, más suelta en su forma de ser, comenzó con un evento pequeño pero muy significativo en materia de seguridad y solidaridad con las víctimas –dos temas a los que el Presidente es alérgico– y se fue a una de las zonas más inseguras y peligrosas del país, gobernada por Morena. Su propuesta de una cárcel para criminales de alta peligrosidad puede resultar polémica, pero le ayudará para desplegar uno de sus temas eje: seguridad y combate a la delincuencia. Luego estuvo lo de la firmada con sangre que todavía no se entiende bien y que hace pensar que a la siguiente hará como aquel personaje del grupo Kiss que se comía un pollo sangrante o cosas por el estilo. La combinación del evento de inicio, cargado de sentido, con lo de la sangre no parece una buena fórmula. Sin embargo, sus eventos y su discurso han sido puntuales y exitosos.

Si vamos a la primera impresión de los días iniciales de campaña, Xóchitl ganó, pero esto apenas comenzó.

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