Juan Antonio Garcia Villa

La mentira un millón de veces repetida (II)

A partir del momento que acepta que perdió, ante la mirada atónita y asustada de sus seguidores, (López Obrador) toma la decisión de comenzar a mentir.

Domingo negro por partida doble han tenido Morena y su Caudillo este mes de abril. El primero de esos domingos fue el del día 10 y el segundo el del 17. Respectivamente por el pésimo resultado que arrojó el ejercicio de revocación de mandato, y por el desechamiento por la Cámara de Diputados de la iniciativa de reformas a la Constitución en materia de energía eléctrica, enviada por el presidente López Obrador.

Como si se tratara de una especie de maldición, los personeros de Morena suelen asociar cada catástrofe con la --para ellos-- traumática elección presidencial de 2006.

No aceptaron entonces la derrota y aún no pueden superar el trauma que aquélla les produjo. Por eso la noche del domingo 10 a través de un video López Obrador comentó las cifras preliminares arrojadas por el proceso revocatorio y las comparó con los números de la votación en los comicios de 2006 en los que, volvió a insistir una vez más, “Calderón hizo fraude”. Lo mismo, realmente sin venir al caso, dijo el domingo 17 desde la tribuna de la Cámara el estrafalario diputado Noroña.

Me he propuesto, cada vez que esa mentira se difunda, dar a conocer la versión de alguno de los numerosos estudios –serios, objetivos, académicos— que sobre dichas elecciones se han publicado. En esta ocasión daré cuenta de pasajes fundamentales contenidos en el libro de Carlos Tello Díaz publicado en enero de 2007. Resultado este libro de una amplia y rigurosa investigación, su autor lo tituló simplemente “2 de Julio” (Planeta, 252 págs.) y le agregó como sugerente subtítulo el siguiente: “La crónica minuto a minuto del día más importante de nuestra historia contemporánea”.

Y en efecto, el autor va dando cuenta de las incidencias de aquella jornada electoral desde las 8 de la mañana hasta las 3 horas del día siguiente, que fue ya el 3 de julio de 2006. Naturalmente, para mejor ilustrar al lector, hace las referencias pertinentes a lo ocurrido a lo largo del proceso electoral para entender lo que estaba sucediendo el día de las elecciones.

Por razones de espacio y brevedad, en esta ocasión del libro de Tello Díaz sólo se dará cuenta de lo más sobresaliente que se registró en las “encuestas de salida” (también conocidas como “a boca de urna”) que a lo largo del día fueron levantando diversas casas encuestadoras con la información de los electores proporcionada directamente por éstos al salir de la casilla y manifestar por qué candidato habían votado; así como de los “conteos rápidos” elaborados sobre la base de los resultados reales de una muestra representativa de casillas, una vez que éstas cerraron.

Como otros autores en su oportunidad lo señalaron, también Tello Díaz considera que al inicio del proceso electoral López Obrador tenía en 2006 una amplia ventaja en la preferencia del electorado sobre su más cercano competidor, de alrededor de 10 puntos. Por sus errores y torpezas (la expresión no es mía) esa diferencia a su favor la fue perdiendo a lo largo de la campaña.

Por lo que se refiere a las encuestas de salida levantadas por diversas casas encuestadoras, con cortes a diferentes horas del día, de las que el autor va dando cuenta, a las 4 de la tarde, cuando aún faltaban dos horas para que la votación concluyera, hicieron corte de su información cinco encuestadoras. En una iba arriba López Obrador y en otra Felipe Calderón y en las tres restantes estaban empatados, como sigue: Covarrubias y Asociados (empresa contratada por AMLO) daba a éste 37% frente a 34% de Calderón, en tanto que en la de GEA-ISA la ventaja era para Calderón 36 a 33.

Las tres empresas cuyos números arrojaban empate eran: Ipsos-Bimsa (contratada por el PRD) a 36%, y Parametría y Arcop registraban 35% para cada candidato (p.75). Y Roy Campos de Mitosky tuvo un corte, aún de encuesta de salida, a las 8 pm, como sigue: FC 36.6 y AMLO 36.5 (p. 106). Más cerrado el resultado, imposible.

Y en cuento a “conteos rápidos”, a la 1 de la mañana del 3 de julio “las encuestadoras ya todas tenían a Calderón arriba: BGC (37.1, 35.8), Consultores y Marketing Político (38.1, 35.9), Gaussc (35.8, 35.5), GEA-ISA (37.8, 36.2), Mirac (32.1, 31.1), ISA-UAM (37.8, 36.2), Investigadores Sociales Aplicadas (37.6, 36.1) y Presencia Ciudadana Mexicana (35.8, 35.5) [p.160] y Parametría (37.2, 35.9) [p.175]. Es decir, 9 de 9 ejercicios de “conteo rápido” dieron como triunfador a Felipe Calderón.

En la página 160 de su libro, Tello Díaz escribe lo siguiente: “Andrés Manuel acababa de recibir el último conteo rápido de su encuestadora, Covarrubias y Asociados, con un avance de más de 97 por ciento, en [una muestra de] 869 secciones: FC 37.2, AMLO 35.9. ‘A la 1 de la mañana yo directamente se lo dije al licenciado López Obrador’, afirma Ana Cristina (Covarrubias). Andrés Manuel iba 1.3 puntos, según sus cifras, debajo de Calderón” (p. 160, según entrevista que Tello Díaz hizo a Covarrubias el 20 de diciembre de 2006).

En otro pasaje, el autor describe la siguiente escena que tuvo lugar en el Hotel Marquís la madrugada del 3 de julio: “César (Yáñez) y Nico (el famoso chofer) permanecían serios, igual que (Federico) Arriola y (Rafael) Pérez Gay. Marcelo Ebrard entró con ellos unos minutos, junto con su asesor en finanzas, Mario Delgado. Después salieron. Había un aire de derrota. Entonces Andrés Manuel volteó a ver a sus más íntimos: ‘Perdí’, dijo. Quienes lo escucharon se quedaron pasmados. Lo había dicho con sinceridad y tristeza, un poco sorprendido de lo que había pasado”.

Más adelante, el texto de Tello Díaz continúa así: “a partir del momento que acepta que perdió, ante la mirada atónita y asustada de sus seguidores, (López Obrador) toma la decisión de comenzar a mentir. Empieza a construir una verdad alternativa, que él mismo terminaría por creer” (p. 161).

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