Luego de más de un mes sin información sobre el avance en la revisión del TMEC o sobre la fecha de la siguiente ronda de negociación, resulta difícil creer que el secretario Ebrard o su equipo no estuvieran al tanto de los problemas que ha generado el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, que han evitado llegar a un acuerdo sobre los aranceles a los autos, como lo comenta el Wall Street Journal en un artículo publicado en primera plana este viernes. De esa nota se desprenden cinco mensajes:
1. México debe ser sólo un proveedor de materias primas y bienes con poco valor agregado de Estados Unidos. Desde que tomó posesión de su cargo, Lutnick ha reiterado que es ilógico que se fabriquen autos en territorio mexicano para ser vendidos en la Unión Americana porque con ello México ha estado robando empleos a los trabajadores de ese país. En su primera comparecencia ante el comité de Asignaciones Presupuestales de la cámara baja en junio del año pasado, le dijo al representante Tony Gonzales -como lo comenté en este espacio- que era necesario redefinir la relación con México y determinar, junto con las autoridades mexicanas, las actividades a las que debería dedicarse nuestra economía, tales como la minería y la refinación. Por lo tanto, es muy difícil que acceda a reducir los aranceles a los autos, autopartes o a los insumos claves para su fabricación sin una instrucción de Trump.
2. Canadá tiene razón: todos los asuntos relacionados con el TMEC se deben discutir en una mesa. Mark Carney ha insistido que todos los temas relacionados con el tratado -aranceles, barreras no arancelarias y posibles cambios al texto- se deben discutir en la misma mesa, a diferencia de lo que hace Estados Unidos, donde el Representante Comercial (USTR) Jamieson Greer es responsable del texto y de aranceles generales, Lutnick de los aranceles de la sección 232 de la ley de Expansión Comercial y de lo relacionado con inteligencia artificial y los departamentos de Estado y Energía de los minerales críticos. Esta situación ha hecho que México gaste su capital político y económico no de la manera más eficiente, cuando vemos que Lutnick tiene su propia agenda y toma decisiones sin considerar a los demás.
3. Lutnick hace y dice lo que le indica Trump. El secretario de Comercio es uno de los funcionarios del gabinete de Trump que tiene mayor acceso al presidente y que se ha ganado su confianza luego de haber fungido como copresidente del equipo que se encargó de la transición de gobierno a finales del 2024, su postura a favor de los aranceles y las criptomonedas y que, a diferencia del secretario Bessent, nunca lo ha cuestionado. Todo lo que dice y hace Lutnick es porque Trump se lo indica o porque sabe que no va a causar un conflicto con su jefe. Sin embargo, es vanidoso y necesita del aplauso y de los reflectores y no le importa perjudicar a otros si ello le va a generar un mayor reconocimiento de Trump, pero su influencia en el gabinete ha caído desde que la Suprema Corte declaró que los aranceles recíprocos, una de sus ideas, eran ilegales.
4. Sheinbaum se tiene que involucrar mucho más en la negociación. Si Ebrard no ha llegado a acuerdos sólidos con Lutnick, la única manera de obtener algo diferente es que la presidenta asuma una actitud proactiva en su relación con Trump y logre acuerdos que Lutnick no pueda seguir saboteando. Se necesita de una reunión presencial con Trump, no con Lutnick, y si sus asesores le siguen aconsejando no hacerlo en la Casa Blanca, tiene dos claras oportunidades antes de que termine el año: en el marco de la cumbre de la APEC en Shenzhen, China, el 18 y 19 del próximo mes, o en el marco de la cumbre del G-20 en Miami, el 14 y 15 de diciembre, sobre todo cuando para entonces conoceremos la conformación de la 120 legislatura del congreso de Estados Unidos, la que puede cambiar la balanza de poder en temas comerciales.
5. Todo tiene que estar sobre la mesa. Canadá presentó en agosto al USTR una propuesta integral para reducir los aranceles a los autos y autopartes que iba más allá de los aspectos comerciales, incluyendo la conclusión de la compra de armamento y de jets F-35 que está suspendida desde el año pasado y contribuiría al financiamiento del Domo Dorado. Trump y Greer han dicho en varias ocasiones que la renegociación del TMEC incorpora elementos de seguridad nacional. Palacio Nacional seguramente entiende este mensaje y considerar que se puede concluir esta negociación de otra forma no es realista.