Cuando muchos se preparan para tomar un descanso, la semana inicia con varios eventos que impactarán la renegociación del T-MEC y forzarán al gobierno mexicano a reaccionar: los resultados de la 14ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), las medidas que China tome en respuesta a los aranceles que México aplica desde enero a productos importados desde países con los que no tiene un tratado comercial y la publicación del reporte 2026 del Representante Comercial (USTR) sobre barreras no arancelarias. Podríamos agregar la aprobación de la Cámara de Representantes de una propuesta de ley para tomar represalias contra países que incauten ilegalmente propiedades estadounidenses, en respuesta al caso de Calica, pero el Senado de Estados Unidos regresa el lunes 13 de abril.
Al igual que hace dos años, la clausura de la Cumbre de la OMC en Camerún, se pospuso ayer para permitir que continuaran las negociaciones entre Estados Unidos e India sobre la moratoria que exenta de aranceles al comercio electrónico. India quiere una extensión de dos años, hasta la próxima ministerial, mientras que Estados Unidos pretende que la moratoria sea permanente y así demostrar la relevancia del organismo, de acuerdo con Joseph Barloon, representante de la Unión Americana ante la organización. Se presentaron otras dos propuestas, una por cinco y otra por 10 años, aunque la mayoría de los otros 164 miembros prefieren un acuerdo no mayor a cinco años.
Esta vez, las negociaciones se concentraron en otros tres temas: i) establecer reglas para transparentar la aplicación de subsidios; ii) facilitar la toma de decisiones y evitar el sabotaje de algunos países; y iii) reconsiderar el principio de nación-más-favorecida, incluyendo ahora condiciones de reciprocidad entre las partes, lo que destacó Jamieson Greer en su mensaje al inicio de la cumbre. Estados Unidos no permitió mucho avance en la discusión sobre cambios al mecanismo de solución de controversias, mientras que México no registró su postura al inicio de la reunión.
Los cambios que se acuerden en el seno de la OMC no se contraponen a los derechos y obligaciones que cada una de las partes del T-MEC guardan con respecto a las otras. Además, las reglas del organismo regulan el comercio de México con los países con quienes no tiene un tratado comercial, en particular con China, Corea del Sur, Filipinas, India, Indonesia, Tailandia y Taiwán, que en su conjunto representaron el año pasado el 35% de las importaciones totales de México, la mayoría de estas insumos y bienes intermedios. Hay que destacar que el déficit comercial con algunos de estos países, como Corea del Sur, se explica por la importación de partes de las empresas de esos países que operan en territorio mexicano y que luego exportan.
La investigación de China sobre los aranceles que aplica México a países con los que no tiene un TLC concluyó que son una barrera comercial y argumenta que son discriminatorios porque exentan a los países con los que tiene un tratado comercial y que se aplicaron sin justificación al no existir una investigación previa que evalúe el supuesto daño que dichas importaciones se dice están causando a la economía mexicana. Incluye un apartado donde destaca que muchos de los productos que importa México no se producen en el mercado doméstico, lo que afectará negativamente a diversas cadenas de suministro. China y los demás países afectados podrían solicitar a la OMC la formación de un panel para determinar el resarcimiento que México debería otorgarles.
Y mañana, USTR deberá enviar al Capitolio el reporte 2026 sobre las barreras no arancelarias –conocido como NTE–, que reportaron los productores estadounidenses durante el último año. Así conoceremos el estado que guardan las negociaciones sobre este rubro, que Estados Unidos buscaba resolver antes de la reunión de julio. El reporte del año pasado listaba 15 de las 57 quejas que Marco Rubio le presentó a Sheinbaum cuando se reunieron en septiembre y que la Presidenta dice que están resueltas en su gran mayoría, luego de explicar al USTR lo que se podía hacer. En realidad, la resolución de al menos una tercera parte de estos problemas requiere de acciones legislativas que hasta la fecha no se han tomado y que serían un detonante clave para atraer nuevos proyectos de inversión de Europa y de otros países, sobre todo ahora que Estados Unidos busca restringir las inversiones chinas. La solución de este problema será una prueba de voluntad política.