Geoeconomía

TMEC 2.0: Objetivos, estrategia y alcance

La renegociación del TMEC podría redefinir la relación comercial entre México, EU y Canadá. Minerales críticos, manufactura, inversión y reglas claras son claves para el futuro económico.

Estamos a cuatro meses de la reunión donde México, Estados Unidos y Canadá informarán si continuarán, o no, siendo parte del TMEC, a menos que a Trump se le ocurra denunciarlo o posponer la reunión, como se rumora desde mediados de febrero en Washington. Ebrard ha comentado que se sigue reuniendo con Greer y con Lutnick, aunque en México poco ha trascendido sobre estas reuniones que han producido, entre otros acuerdos, el Plan de Acción México-Estados Unidos Sobre Minerales Críticos. Y aunque Sheinbaum dijo que la mayoría de las quejas sobre las barreras no arancelarias están resueltas, desconocemos el estado que guarda este tema, que resulta clave para la atracción de nuevos proyectos de inversión. El reporte 2026 del USTR se publica este mes.

Existen dos escenarios básicos para la renegociación, cada uno con diferentes implicaciones: trilateral o bilateralmente y Greer le dijo al New York Times que Estados Unidos “no está casado con ningún acuerdo en particular o con el formato de un acuerdo simplemente porque ya esté negociado”. Agregó que las prioridades del gobierno son repatriar la manufactura, en especial la automotriz, los productos considerados estratégicos y los medicamentos de última generación; promover el crecimiento de los salarios, y; reducir el déficit comercial. Y aunque dos negociaciones bilaterales llevarían la mayor parte del tiempo de lo que le queda a Trump en la Casa Blanca, eso parece no importarle.

En este esquema, el nuevo TMEC redefinirá la relación de Estados Unidos con sus principales socios comerciales y marcará las pautas de su política comercial durante los próximos 20 años, lo que incluso afectará la restructuración de la OMC. Además, dada la magnitud de la negociación, el sector privado estadounidense deberá presentar sus propios objetivos a través de los 15 comités asesores en comercio internacional –conocidos en inglés como ITACs– cuya opinión la incluye el congreso para ratificar lo negociado. Luego de los resultados de la consulta pública del año pasado, el USTR no podría ignorar a su industria ni las propuestas del Capitolio.

Para la negociación del TLCAN, los objetivos del gobierno mexicano eran garantizar el acceso de sus productos y servicios a su mercado más importante sin obstáculos encubiertos, negociar un mecanismo de solución de controversias con reglas claras y sin sesgos e incorporar incentivos diversos a la inversión en territorio mexicano. Posteriormente, para la negociación del resto de los acuerdos comerciales con América Latina, Europa y Asia una de las instrucciones más importantes que tenía el equipo responsable fue no acordar nada que pudiera mermar los beneficios alcanzados con Estados Unidos: ¿cuáles son los objetivos para esta negociación? El papel del sector privado mexicano en este proceso dependerá de Ebrard, quien puede verse favorecido si lo incluye y escucha, como lo hicieron sus antecesores en otras negociaciones.

Carney está consciente de que el gran interés de Trump en esta negociación es el acceso a los recursos naturales de sus vecinos, siendo Canadá poseedor del 9.2% de las reservas petroleras mundiales, el cuarto lugar por detrás de Venezuela (17.2%), Arabia Saudita (15.1%) e Irán (11.8%), mientras que la Unión Americana tiene el 4.7% de las reservas probadas, sin considerar la reserva estratégica. Además, posee una docena de los minerales identificados como críticos por el gobierno de Trump, por lo que Canadá se ha negado a ser parte del bloque que Estados Unidos propuso formar en febrero para tener acceso a éstos e incluso mantener precios de referencia. Por su parte, México puede ser un proveedor importante de más de 12 de esos 60 elementos.

Los términos que resulten de la renegociación del TMEC determinarán la futura relación de México con Estados Unidos y establecerán el perfil de los inversionistas que puedan interesarse en el país. Uno de los grandes peligros es que se convierta sólo en proveedor de materias primas, ni siquiera de productos intermedios, que se reflejaría en su tasa de crecimiento y generación de empleos. México tiene que aislar tanto como sea posible las variables de seguridad y acordar parámetros que permitan medir su variación. Pero lo más importante es que la negociación resulte en reglas muy claras y sin margen de interpretación que ayuden a mantener la legitimidad y vigencia del nuevo acuerdo. El gobierno tiene que contribuir generando condiciones propicias para la inversión, pues el último trimestre del 2025 fue pésimo.

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