Geoeconomía

Hay que recalcular la estrategia comercial

La ofensiva de aranceles de Donald Trump, el fallo de la Suprema Corte de EU y la dependencia comercial obligan a México a replantear su estrategia ante la renegociación del TMEC.

La reacción de Trump ante la decisión de la Suprema Corte en contra de los aranceles impuestos en base a la Ley de Poderes Económicos Internacionales de Emergencia (IEEPA), el que México siguió siendo el principal socio comercial de Estados Unidos durante 2025, el artículo del jueves del New York Times sobre la intención del presidente estadounidense de transformar el TMEC en acuerdos bilaterales -posterior a la nota de Bloomberg de hace dos semanas en el mismo sentido- y las conclusiones de la Conferencia sobre Seguridad de Munich del pasado fin de semana deberían llevar a que el gobierno mexicano reevaluara su política comercial para reducir la vulnerabilidad de la economía a cuatro meses de iniciar la renegociación del tratado.

El fallo de la Suprema Corte evita que Trump siga amenazando con la súbita imposición de aranceles, o la modificación de los vigentes, sin tener una investigación previa del Departamento de Comercio, y da un poco de mayor certeza al régimen de comercio. Así, las amenazas en contra de los países que apoyan a Cuba o que estén en contra de que Estados Unidos intervenga en Groenlandia ya no son válidas. Aunque debemos esperar un aumento considerable en los litigios ante los tribunales debido a las quejas que genere ese gobierno para justificar las investigaciones que tendrá que realizar para continuar aplicando nuevos gravámenes.

La aplicación inmediata de nuevos aranceles generales del 15% en base a la sección 122 de la Ley de Comercio, refleja que la política comercial del mercado más grande del mundo está en manos de una persona a quien le es imposible aceptar que sus decisiones puedan estar equivocadas, vayan en contra del beneficio de la gente, de su partido o incluso de la ley, tanto por su desconocimiento como por su negativa a escuchar a cualquiera que piense diferente. Muestra la falta de congruencia en la actual política estadounidense, la que antes estuvo basada en una cuidadosa planeación que ahora ha sido sustituida por la improvisación, llevando a no distinguir a aliados de enemigos.

Todo esto mientras México se mantuvo el año pasado como el principal socio comercial de Estados Unidos, representando el 15.6% de su comercio total, el 15.5% de sus exportaciones y el 15.7% de sus importaciones. México fue su principal proveedor por encima de Canadá (11.2%) y de China (9.03%), así como su principal comprador por delante de Canadá (15.4%) y de China (4.9%). Para México, Estados Unidos representó el año pasado el 83% de sus exportaciones, el 37.62% de sus importaciones y el 60.33% de su comercio total, muy por encima de China (10.8%) y Canadá (2.61%).

De acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos, las importaciones mexicanas crecieron 5.81% durante 2025, con respecto a 2024, lo que se explica en parte por la caída en las compras a Canadá (-7.02%) y a China (-29.71%). México alcanzó su mayor participación en el mercado estadounidense, pero la política de seguridad de Estados Unidos establece evitar una alta dependencia en las importaciones de cualquier país. En el 2018, China representó el 21.2% de sus importaciones totales y a partir de entonces, la aplicación de aranceles y de otras medidas se han traducido en la caída de 12 puntos porcentuales en la participación china en ese mercado. La mayoría de las importaciones de México, Canadá y China son insumos y productos semi-terminados.

Mientras que Trump sigue con la intención de realizar negociaciones bilaterales, Sheinbaum tiene que evaluar cuáles son las fichas con que cuenta para la renegociación del TMEC, en particular si aceptó que la negociación del acceso a los minerales críticos se haga en otro foro. El USTR pondrá sobre la mesa la producción de energía, el comercio de maíz, las restricciones a los laboratorios y la creación de un acuerdo regional para seleccionar proyectos de inversión extranjera, tratando de detener el avance de China en toda la región, siendo México quien se vería más afectado.

Por su parte, la Conferencia de Seguridad de Munich de este año destacó el papel preponderante de la seguridad en la agenda comercial mundial y la necesidad de que los países ajusten sus conceptos de seguridad para incluir temas económicos, cibernéticos, energéticos y de inversión. Por ello, México necesita revaluar su política comercial teniendo como ejemplo lo que están haciendo Canadá, Brasil, India y otros países y no dejar pasar las oportunidades que representa el nuevo tratado con la Unión Europea para diversificar sus mercados.

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