Una vez que concluyó en Washington y en Ottawa este 3 de noviembre la recepción de comentarios por escrito sobre el T-MEC, la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y el equipo del ministro Dominic LeBlanc, responsable de la renegociación del tratado por parte de Canadá, iniciaron el análisis del material enviado con el fin de elaborar cada uno un reporte que sería presentado a sus autoridades y que permitirá empezar a delinear los objetivos a lograr durante la renegociación. Estos son documentos para compartirse inicialmente con el gabinete y los líderes legislativos.
En el caso de Canadá, el reporte se espera que esté listo antes de que termine enero y será el segundo en su tipo, luego de que el gobierno de Justin Trudeau realizó una primera consulta pública entre el 17 de agosto y el 31 de octubre del 2024. Las conclusiones de ese primer ejercicio indicaron un claro apoyo del sector privado a la continuación del tratado, al que definieron como el referente de los tratados comerciales, a pesar del creciente proteccionismo y de la incertidumbre a nivel mundial. El sector privado canadiense destacó que el T-MEC ha sido elemento clave para asegurar la estabilidad y la previsibilidad en el ambiente de negocios e inversión y ha facilitado la integración de las cadenas de suministro en América del Norte.
Varios de los participantes pidieron proteger el mecanismo de solución de controversias y garantizar la correcta implementación de las decisiones de los paneles, sobre todo luego del caso sobre reglas de origen automotrices. Otros destacaron el papel que jugarán los minerales críticos con que cuenta Canadá durante la renegociación, la necesidad de agregar medidas para prevenir el cambio climático y el calentamiento de la región, la necesidad de incluir la inteligencia artificial y diseñar medidas para promover la innovación.
En el caso de Estados Unidos, la ley que implementa el T-MEC requiere que el USTR genere este primer reporte al menos 180 días antes de la reunión del primero de julio, en la que se establecerá si el acuerdo se renueva por otros 16 años. Y esa fecha fue este viernes 2 de enero. Hasta la fecha, la oficina de Jamieson Greer ha evadido las preguntas relacionadas con el reporte, sobre todo luego de que los líderes demócratas de los comités de Finanzas y de Medios y Procedimientos, el senador Ron Wyden y el representante Richard Neal, le solicitaran un reporte por escrito relacionado con el proceso de consulta pública y de que los senadores Elizabeth Warren, Ben Ray Luján y Tina Smith le enviaran una carta solicitándole dicho reporte por escrito antes de que terminara 2025 y en caso contrario, explicar los motivos.
La ley de implementación del T-MEC –registrada como HR5430– requiere que en el reporte del USTR se haga una evaluación del tratado y que indique si apoya extender la duración del acuerdo. Dice que la dependencia deberá detallar su recomendación precisa de acciones que se propondrán en la revisión y listar los esfuerzos previos, si los hubiera, que hubiera realizado para resolver cualquier inquietud que pudiera subyacer a dicha recomendación o postura. Esto permite entender mejor la exigencia de los demócratas a Greer para que explique las razones de la administración para querer llevar a cabo una amplia renegociación y evitar generar un clima de incertidumbre que afecte a los productores estadounidenses, cuando en noviembre habrá elecciones de toda la Cámara Baja y de un tercio del Senado.
Por su parte, Trump ordenó al USTR evaluar el impacto del T-MEC sobre los trabajadores, granjeros, rancheros, proveedores de servicios y personas de negocios y hacer recomendaciones sobre la participación de Estados Unidos en el acuerdo en su memo del 20 de enero del 2025, donde establece diferentes estudios que se deberían realizar para en base a ellos delinear su política comercial. El USTR se encuentra en una posición difícil porque, por una parte Trump quiere realizar cambios profundos en el T-MEC, argumentando que México y Canadá se han aprovechado de la buena fe de los productores estadounidenses, y el sector privado de ese país apoya abiertamente la continuación del tratado. Incluso, durante la audiencia pública de diciembre, varias organizaciones comentaron que se debe respetar la actual estructura durante la renegociación y no intentar una renegociación como la del 2017. De ahí que Carney considera que será una negociación larga y difícil. ¿De verdad Sheinbaum piensa que será fácil y tersa?